SOY DE CUBA


Soy de un país
1 Soy de un país donde impera una dictadura con una sola línea de pensamiento y un solo partido.
2 Soy de un país donde los medios de difusión responden a los intereses únicamente del Gobierno.
3 Soy de un país donde disentir contra el poder imperante es un delito por el que pueden construirte una causa penal y condenarte en cualquier momento al tiempo de cárcel que el poder estime.
4 Soy de un país donde los ancianos que han trabajado toda su vida viven con 10 euros de pensión al mes.
5 Soy de un país donde el salario promedio de los licenciados es de 30 euros al mes, y los productos de primera necesidad valen 3 veces lo que en España.
6 Soy de un país donde los artistas no tienen libertad de creación.
7 Soy de un país con represión policial.
8 Soy de un país que asesina la reputación de los que disienten.
9 Soy de un país donde las madres y los padres temen que sus hijos se expresen con libertad.
10 Soy de un país donde por ser homosexual se me condenó a un campo de trabajo y donde aún hoy se me excluye y no tengo derecho al matrimonio con una persona del mismo sexo que yo.
11 Soy de un país sin ley contra la violencia de género.
12 Soy de un país sin ley de protección animal.
13 Soy de un país donde el racismo está institucionalizado.
14 Soy de un país donde dos mujeres lesbianas no tienen derecho a inseminarse para tener una familia.
15 Soy de un país donde es ilegal y condenatorio ser parte de un partido político independiente del partido comunista.
16 Soy de un país donde el servicio militar sigue siendo obligatorio.
17 Soy de un país donde no puedo elegir a mi presidente.
18 Soy de un país visiblemente deteriorado, donde muchas casas se sostienen por una especie de efecto milagroso.
19 Soy de un país donde el secuestro, el estado de sitio, el saqueo y la violencia son prácticas habituales por parte de los que reprimen a quienes piensan distinto.
20 Soy de un país donde mis amigos perdieron la vida en el mar o en la selva intentando huir de la única forma en que podían hacerlo.
21 Soy de un país donde la pena de muerte es legal.
22 Soy de un país donde mi vecino tiene derecho a utilizar la violencia si me pronunció en contra del Gobierno.
23 Soy de un país donde puedes ser un emigrante ilegal dentro de tu propia patria.
24 Soy de un país de emigrantes.
25 Soy de un país donde se nombra de “gratis” todos aquello que es subvencionado con el 90% de mi trabajo que nunca se me paga, no es gratis, es público, como en cualquier lugar del mundo.
26 Soy de un país donde el Gobierno decide mi valía y mi participación por mi postura política.
27 Soy de un país que vende productos de primera necesidad en una moneda con que no se me paga y se generan clases sociales desde este privilegio.
28 Soy de un país donde mis hijos desde niños tienen que decir “Patria o Muerte, Socialismo o Muerte”.
29 Soy de un país de familias fragmentadas, rotas, heridas desde un divisionismo ideológico generado por el discurso oficial y una crisis económica permanente.
30 Soy de un país sin libertad.

Soy de Cuba.
(Esta lista ha sido realizada por ciudadanos cubanos de Madrid, cada uno aportó algo, sabemos que pueden ser muchas cosas más y que la lista puede ser inmensa, esta ha sido nuestra manera de explicar a los ciudadanos de este país qué cosas reclamamos y consideramos que están mal y deben cambiar y discutirse en nuestra Patria de origen, siempre desde nuestras propias y diversas experiencias, para que nuestro país entre por fin en el siglo XXI).
Cualquier aporte será bienvenido. Esta lista iniciada por nosotros será reescrita con los aportes de todos los cubanos en cualquier lugar del mundo y se leerá en vivo el día 10 desde Madrid.
Cuba es de todos y hay que pensarla entre todos desde todas partes.
Por una Cuba democrática y próspera.
Escrito por: Leisam Rubio

Carta Abierta a Pablo Milanés


Querido Pablo:
No podría llamarte de otra manera. Estos días están siendo muy duros; muy duros, querido Pablo. A los que vivimos en el exilio nos sobrecoge la impotencia y el desvelo por ver a nuestros paisanos en medio del desasosiego, del hambre, de los contagios y de la muerte. Y qué decir de la represión.
Y hemos apelado a la esperanza, a la unión de todos para reclamar, ante el mundo entero, que la férrea dictadura desate de una vez, las alas de una tierra que merece ser libre. Y han sido muchas las voces que se han manifestado por la libertad, dentro y fuera de Cuba. Voces necesarias. Voces que suman.
Y llegas tú, querido Pablo, con tu emotiva publicación. Te confieso que no ha sido una sorpresa ¡te esperábamos! Millones de cubanos sabíamos que lo harías también porque has sido tú, Pablito, parte de ese pueblo que ahora sufre, de ese pueblo que te quiso siempre. Y, a pesar de no vives allí, estábamos seguros de que estarías al lado de tu gente.
Y entonces comencé a recordar tus canciones y esos hermosos versos cargados de patriotismo cuando creías, tú también, en una patria digna, en la patria libre prometida por un gobierno que en 1959 consiguió el poder a la fuerza y que ahora pretende perpetuarse, aplicando también la fuerza con la violencia, el abuso físico y la cárcel.
No te culpo, querido Pablo, casi todos los de mi generación y la tuya creímos. Creímos en una verdad que se convirtió en fracaso. Creímos. Y tú, trovador del mítico “espendrú”, cantabas: “Sube conmigo a encontrar el escalón que evocaré para llegar a ese lugar que un día soñé”. Tu amor por Cuba se convirtió en una palabra necesaria para tus canciones: “Amo esta isla, soy del Caribe, jamás podría pisar tierra firme, porque me inhibe”. En ese momento era inimaginable que nuestra Cuba se convertiría en una pesadilla.
Querido Pablo, recuerdo esas canciones tuyas que tuvieron un rostro y una historia, sin embargo, hoy siguen siendo actuales. Tu pelo ha cambiado, eso sí, ya no llevas el mítico “espendrú”, pero tu canto sigue invitando a soñar: “Sube conmigo a encontrar el escalón que evocaré para llegar a ese lugar que un día soñé”. ¿Y sabes por qué? Porque “Lo que brilla con luz propia nadie lo puede apagar. Su brillo puede alcanzar la oscuridad de otras cosas”. Esa es tu esencia, maestro.
Y vuelvo a tus clamores, querido Pablo, tan necesarios en este momento: “La vida no vale nada cuando otros se están matando y yo sigo aquí cantando cual si no pasara nada” y me estremece aquel himno que, en 1974, dedicaste al Chile de los desaparecidos, de los torturados: “Yo pisaré las calles nuevamente de lo que fue Santiago ensangrentada, y en una hermosa plaza liberada me detendré a llorar por los ausentes”. ¡Qué fuerza tienen ahora estas palabras para Cuba!
Solo hay que leerte para saber que destilas sensibilidad. Tu pronunciación en las redes es un hálito de fuerza para apoyar esta lucha. La afirmación “Creo en los jóvenes” me hizo reconocer tu declaración de intenciones en la canción que dice: “Y ahora tratar de conquistar con vano afán ese tiempo perdido que nos deja vencidos sin poder conocer eso que llaman amor para vivir”. Y hay un canto de esperanza para que esos jóvenes cubanos que hoy se enfrentan a la dictadura puedan corear: “Retornarán los libros, las canciones que quemaron las manos asesinas. Renacerá mi pueblo de su ruina y pagarán su culpa los traidores”.
Querido Pablo, por mi parte, esta es “una declaración de amor”, como la tuya a Yolanda. Pero, seguramente, será también una declaración de amor de esos millones de cubanos que sabíamos que hoy estarías con nosotros. Te amamos. Gracias, maestro, por regalarnos un legado artístico tan hermoso y tan necesario hoy. Por último, permítame parafrasear el final de la canción: “Pablo, Pablo, eternamente, Pablo”.

Escrito por: Claudio Roma

Foto captura

Nada somos ya




Cuba es una nación fallida. No un estado fallido, como Iraq, Siria, Haití y otros infortunados ex países. Lo que ha fallado en Cuba es la nación, no el estado. El estado cubano no ha perdido el control de sus fronteras, no ha abandonado provincias enteras al pillaje de bandidos e insurgentes, en las escuelas se bosteza cada mañana el himno nacional, y dos veces al año el parlamento escucha a los ministros del gobierno y vota, con generosa unanimidad, a favor de cada una de sus iniciativas. Los periódicos celebran los aniversarios patrióticos, la televisión transmite programas de variedades y partidos de béisbol y fútbol, el correo es distribuido, las universidades otorgan títulos y medallas, los opositores son diligentemente arrestados y apaleados.

Es la nación lo que se ha roto, mientras el estado continúa funcionando con perezosa normalidad. La nación ha desaparecido, pero el estado envía embajadores a 194 países y prisioneros a 200 cárceles. La nación se ha extinguido, solo queda su leve huella en el suelo de la isla, pero los trabajadores reciben con puntualidad brevísimos salarios, un millón de planillas son acuñadas, firmadas y archivadas cada día en cien mil oficinas de muy variadas autoridad y ventilación, y el Noticiero Nacional informa todas las noches a su audiencia del estado del tiempo y de las horrísonas catástrofes que asolan otros países. La nación ha sido clausurada, quizás definitivamente, pero las editoriales publican aún dolorosos cuadernos de poemas y biografías de personajes notables, se reparten, contando cada gramo, el pan y el arroz, están abiertos los hoteles, los hospitales y los burdeles, y a cada niño que nace se le da un nombre, un número de identidad y un desvencijado gentilicio.
El estado en Cuba es un estado de mínimos, que da a la gente comida suficiente para que no se mueran de hambre, ni una mordida más, un número bien calculado de horas de televisión para mantenerlos distraídos, y no demasiadas, no vaya a ser que se harten también de la televisión y pidan otra cosa, y solo las golpizas necesarias, las que se ven inevitables, temiendo que, una patada más, otra nariz rota, quizás un muerto, y salga todo el mundo a la calle a protestar. No es Dinamarca, Cuba, pero funciona, y hay casi un nuevo arte en ello. Si llega una aspirina al país, se la vende al primero de la cola. A cada familia se le da agua por una hora cada día, y en épocas de sequía, una cubeta llena. Si se construye, súbitamente, una casa, se la da al ministro que más la necesite, y si ya no queda ministro sin casa, a algún campeón olímpico que aún viva en una choza o en una ruina, y si no queda tampoco uno de esos, a la familia que más décadas lleve viviendo en un refugio. Si un nuevo asunto, de inquietantes consecuencias para el país, tuviera que ser tratado por los periódicos, se lo encomienda al periodista que más convincentemente lo pueda tratar como si fuera todavía 1975, con el ortodoxo optimismo de aquella época, y asunto resuelto.
La nación, sin embargo, ha fallado en sus más esenciales funciones. Como nación, Cuba ha dejado de tener propósito y dirección, ya no tiene razón de ser. No se ve qué se da a sí misma, ni qué le da al mundo. Ni libertad ni justicia ni riqueza se ha dado, ni se los ha dado al mundo desde hace mucho. Azúcar, Cuba ya no fabrica tanta. Café, apenas una pizca. Autos, aviones, computadoras, Cuba deja plácidamente que los fabriquen los alemanes y los chinos. La laguna de petróleo sobre la que la isla presuntamente flotaba no ha sido encontrada, así que Cuba ha seguido exprimiendo golosamente el petróleo de Venezuela. El Presidente de Estados Unidos y el Papa son más populares, en Cuba, que cualquier cubano que no haga música de bailar, y quizás, si se investiga, incluso más que cualquiera, músico o no. Los cubanos atascan las carreteras de Centroamérica tratando de llegar a Texas, y el Estrecho de la Florida tratando de llegar a Cayo Hueso, y se aglomeran en las puertas de las embajadas en La Habana reclamando una visa para ir a casi cualquier parte. Las revistas intelectuales citan a Gramsci y a Foucault, hablan de poder y ciudadanía, de democracia popular y economía social, como si sus autores fueran todos mexicanos o argentinos. Cuando la policía interrumpe, a empujones, una marcha de quince o veinte mujeres, en vez de salir a defenderlas, la gente se esconde, vira la cara, o sale a ayudar a la policía, a empujar e insultar también.
Nadie se ha levantado jamás de su asiento en la Asamblea Nacional para decir, cortésmente, “Basta”.
El estado en Cuba envileció primero a la nación y después la aniquiló minuciosamente. El estado creció hasta ser cien veces más grande que la nación, y no hubo sitio para los dos en esa brizna de país. La nación cedió su lugar, se entregó al estado sin condiciones, se resignó a su oscura, silenciosa muerte. Cada uno de los componentes de la nación la han traicionado, los obreros que roban cemento, pintura o gasolina en vez de hacer huelga para reclamar su derecho a hacer huelga, los doctores que cobran cien dólares para poner a un paciente al frente de la lista de espera para una operación, los jóvenes que marchan por las calles con fotos de jóvenes de otras épocas que, de estar vivos ahora, estarían en la cárcel, o no estarían en Cuba, los vocingleros exiliados que creen que Barack Obama debería hacer por los cubanos lo que los cubanos mismos no saben o no quieren hacer.
Una nación que tanto se ha acostumbrado a vivir sin libertad y sin esperanzas, y no parece apurada por recuperarlas, o siquiera interesada en hacerlo, no lo es más. Pocos pueblos en esta época han dado tanto poder por tanto tiempo a sus dueños a cambio de tan poco, y pocos han hecho menos por librarse de ellos. Sin una nación que se le oponga y lo corrija, el estado en Cuba no tiene por qué cambiar, al menos cambiar más que lo muy poco que otros países le piden que cambie para poderlo tratar con la misma cordialidad con que tratan a Suiza. Aferrados a los restos de la nación, a lo que recuerdan de ella, su música, sus sombríos héroes, sus poetas, 1959, los cubanos pretenden ser todavía lo que ya no son. Pero nada son, nada los une ya, nada los impulsa y conmueve, no hay qué los pueda salvar.
Publicado en :El estornudo
Revista independiente de periodismo narrativo, hecha desde dentro de Cuba, desde fuera de Cuba y, de paso, sobre Cuba.

POR: JUAN ORLANDO PÉREZ

¿Qué ha cambiado en Cuba después de las protestas?


Desde niño siempre oíamos a nuestros padres y abuelos mencionarnos la clásica frase; ¿Para qué vas a protestar hijo mío, si no vas a resolver nada? ¡Habla bajito que te va a oír el vecino! ¡Aquí lo único que importa es sobrevivir!

¡Que equivocados estaban! Solo han pasado 13 días de aquel 11 de junio histórico y a pesar del creer de muchos, innumerables son las cosas que han cambiado, pero no solo en Cuba, sino incluso en el mundo…

Aquí te dejo algunos ejemplos:

-La visión que tenía la mitad del planeta con respecto a Cuba ha variado drásticamente, de ser un país “solidario” y “ejemplar”, ha pasado a ser una dictadura sangrienta.

-Cientos de artistas internacionales se han pronunciado a favor de Cuba alrededor del mundo, entre ellos están; Ricky Martin, Farruko, Daddy Yankee, Alejandro Sanz, Julieta Venegas, Marc Anthony, Rubén Blades… y muchos más que no menciono, porque la lista sería interminable.

-Los partidos de izquierda latinoamericanos han sufrido un golpe casi irremediable, pues su ejemplo de democracia cubana, ha sido totalmente desacreditada.

-Cientos de personas (hijos, diplomáticos, amigos y parientes de la élite) que apoyaban a la dictadura, han cerrado o limitado sus perfiles de Facebook e Instagram ¿Eso no te dice algo?

-El apoyo de los cubanos del exterior se ha magnificado enormemente y no han parado de marchar en más de 30 ciudades alrededor del mundo.

-La dictadura se ha visto forzada a tomar medidas desesperadas como la apertura de la Aduana, ETECSA (la empresa telefónica) regaló un giga de datos, casi no hay apagones desde ese día, aumentaron 5 libras de arroz (vaya una serie de migajas, pero que ni eso lo iban a ser si la gente no salía)

-Black Live Matter mostró su verdadero rostro apoyando la represión de la policía incluso cuando ese abuso se cometía contra cientos de hermanos negros.

-El nombre de Cuba está en todos los noticieros y periódicos internacionales, pero lo más notables son CNN y FOX, canales totalmente opuestos en su política que han llegado a un consenso en común en cuanto a los abusos cometidos por los militares y policías de la isla.

-Muchos edificios de muchas ciudades alrededor del mundo han mostrado la bandera de Cuba, incluso la Casa Blanca hace par de días.

Y lo más importante es que se le devolvió la esperanza al pueblo cubano, por primera vez en 62 años de opresión, millones de compatriotas sueñan con la libertad, la libertad que nos corresponde por derecho y que, si ellos no nos la dan, se las arrancaremos de las manos a como de lugar.

Lamentablemente, no todos los cubanos se han unido a esta lucha y las razones son disimiles, pero en primer lugar reina el miedo, la conformidad y la poca confianza en lograr el objetivo final. A esos cubanos solo les digo que recuerden la frase bíblica; “…Por cuanto eres tibio y no frio ni caliente, te vomitaré de mi boca” Apocalipsis 3:16

Por tanto, surge la interrogante; ¿Estas hoy con Cuba o sigues al pie de la dictadura?

¡EL CAMBIO ES YA!
Nos vemos en Washington
Los dejo que se me va el vuelo 😁😎

Escrito por : Angel Ferrer

Valorar a un comunista cubano de estos tiempos


Yo te voy a decir las herramientas para ser un revolucionario comunista canelista castrista
1- Un buen comunista creer todo lo que dice el NTV de Cuba, aunque en él mundo exisistan 1000 fuentes confiables, sólo Serrano, Humberto, Florián, Ilma Shelton, solo ellos tienen la razón.
2- Salir con palo a dar golpes a personas desarmados que solo piden: LIBERTAD es muestra de ser buen comunista.
3- Vivir en la nube de que el comunismo será eterno, eso te hace soñar como comunista, pero olvidas que los rusos eran más poderoso y se desmerengar.
4- No ver más allá de la realidad y la culpa de la dictadura que gobierna, es fidelidad comunista y seña de buen comunista.
5- Creer que los Yanquis son los malos, y sin embargo soñar con irse en el primer chance allí a recibir lo malo que dan, esto es ser doble moral comunista.
6- Salir agitando banderitas pero sin saber porqué coño las agitas si estas pasando más necesidades que un burro, eso es ser un comunista anormal.
7- Ver morir a tu familiar, vecino amigo y pensar que es el Bloqueo esto es comunista inhumano.
8- Ver los dirigentes viviendo la dulce vida y pensar que lo merecen aunque sea a costilla tuya este es ser un buen comunista sumiso.
9- Un buen comunista manipula, se engaña así mismo y cree que todo es culpa del imperio
10- Un comunista paga por el carnet de afiliado al PCC y no sabe para qué
11- Un comunista ve miles de video de represión a Cubanos en las redes y justifica como buen comunista y minimizar diciendo es un grupo de gusano, aunque sean miles.
12- Un buen comunista no entiende que los vándalos son los que intervenir después de 1949 a aquellos que hicieron fortuna gracias al sudor de su frente, y que a muchos obligaron a irse y dejar todo lo que habían logrado por años.
13- Esperar la recarga del socio capitalista, babosear al turista o al que llega del exterior para lograr algunas migajas, eso es ser un comunista mierdero
14- Un comunista que desee continuar pasando miseria, viendo sus hijos sin futuro ese es un comunista carnero.
15- Un comunista que se cree lo del Bloqueo mientras ha visto movilizarse cientos de patrullas nuevas y camiones para reprimir y no cree que en Ciego de Ávila y Holguín están muriendo gente por no llegar una ambulancia ese es un comunista SINGAO.
Hay más pero si vale la pena continuar en otra ocasión

Nota esto fue escrito en respuesta a esta comunista con familia en el exterior

El Bloqueo interno


Necesito que mis amigos revolucionarios, comunistas y fidelistas me respondan las siguientes preguntas. No quiero respuestas con MUELA revolucionaria.
Quiero datos, razones con sentido. Lo digo no vaya a ser que me respondan como cuando Alarcón dijo que si todos los cubanos viajaran, “los aviones chocarían en el cielo”. Explíquenme el porqué de tantas prohibiciones absurdas.

  1. ¿Por qué el Gobierno de Cuba prohíbe la importación de carros? Eso no tiene nada que ver con el bloqueo de los EEUU.
  2. ¿Por qué el Gobierno de Cuba prohíbe la contratación de servicios de televisión por cable al cubano de a pie? Eso no tiene nada que ver con el bloqueo de EEUU.
  3. ¿Por qué el Gobierno de Cuba prohíbe a personas naturales invertir en una mediana o gran empresa? Eso no tiene nada que ver con el bloqueo de los EEUU.
  4. ¿Por qué el Gobierno de Cuba prohíbe abrir actividades relacionadas al periodismo, a transmisiones de radio, a la producción audiovisual y cinematográfica? Eso no tiene nada que ver con el bloqueo de los EEUU.
  5. ¿Por qué el Gobierno de Cuba prohíbe la importación de materias primas, insumos, herramientas y equipamiento de cualquier tipo con carácter comercial? Eso no tiene nada que ver con el bloqueo de los EEUU.
  6. ¿Por qué el Gobierno de Cuba prohíbe a los negocios particulares exceder su monto de ingresos a más de $ 100 000.00 pesos cubanos anuales ($ 4 000.00 dólares estadounidenses al año)? Eso no tiene nada que ver con el bloqueo de los EEUU.
  7. ¿Por qué el Gobierno de Cuba prohíbe al inversionista extranjero contratar a trabajadores cubanos directamente, si no es con una empresa empleadora intermediaria, que recibe el sueldo de nómina en divisas, y los trabajadores reciben su salario en contravalor? ¿Por qué si el inversionista le paga $800 dólares al trabajador, la empleadora cobra los $800 dólares, y le paga al trabajador cubano $ 800.00 pesos cubanos? Eso no tiene nada que ver con el bloqueo de los EEUU.
    8.¿Por qué el Gobierno de Cuba prohíbe 124 tipos de actividades cuentapropistas, entre ellas, algo tan sencillo y trivial como los trabajos de unidades que ofrecen a sus clientes servicios de alojamiento para estancias cortas y de preparación de comidas completas y bebidas para su consumo inmediato? Eso no tiene nada que ver con el bloqueo de los EEUU.
  8. ¿Por qué el Gobierno de Cuba prohíbe al trabajador de la salud la libertad de movimiento y son considerados propiedad del Estado? Eso no tiene nada que ver con el bloqueo de los EEUU.
  9. ¿Por qué el Gobierno de Cuba prohíbe el pluripartidismo? Eso no tiene nada que ver con el bloqueo de los EEUU.
  10. ¿Por qué el Gobierno de Cuba prohíbe la libertad de expresión, de asociación, de manifestación? Eso no tiene nada que ver con el bloqueo de los EEUU, el bloqueo que más afecta a los cubanos no es el de los EEUU, sino el bloqueo interno que no deja que el pueblo cubano prospere, tenga una vida digna y una proyección de futuro.
    Si no está en tus manos eliminar el bloqueo de los EEUU, lucha por eliminar el bloqueo interno.

Escrito por: Alejo Magno

¿Cómo explicarle la realidad de los cubanos a un extranjero?


En estos días cuando los izquierdistas fuera de Cuba se pronuncian a favor de salvar la mentira de Cuba y su Revolución, me pregunto cada vez que me sale uno:¿sabrán como sobreviven los cubanos?

La vida del cubano comienza cuando te levantas por la mañana, y no hay agua, porque el agua por las tuberías solo la ponen una vez al día y no todos los días, y hay pueblos de Cuba que a 62 años tienen que esperar una (Pipa).

Luego vas a desayunar, pero por la libreta de abastecimiento solo toca un pan al día, y el tuyo se lo dejas a tu hijo para la merienda, en ocasiones este pan solo va con un poco de aceite y sal.
Llegas al trabajo, en una güagüa (autobús) abarrotada, que solo pasa una vez cada dos horas, con la gente colgando de las puertas.
Llegas a trabajar, y todo son consignas de ¡Viva la Revolución! cuadros de fidel, reuniones del partido comunista, y convocatorias de manifestaciones a favor del gobierno, esto es continuo y no porque ahora se haya votado el pueblo a la calle.

Ocho horas al día por un sueldo de 15 euros al mes, si porque cuando cambias o haces todo para llegar al MLC eso es lo que puedes comprar en euro, da igual si eres médico, ingeniero, profesor u oficinista tu salario es una porquería.

En el “comedor obrero” hay para el almuerzo, un poco de arroz blanco y agua con limón y azúcar prieta, con buena suerte el picadillo de soja.
Vuelves a casa e intentas comprar algo que llevar a la mesa. Donde único venden algo para comer es en tiendas donde el precio es en dólares y que en los últimos meses ha tenido tantas transformaciones con el ordenamiento que ya no sabes ni cómo, ni con qué moneda comprar, o si es con tarjeta, y bueno tienes suerte si algún familiar te mandó algo, si ese emigrado, el gusano, el enemigo.

Luego vas a intentar comprar un pedazo de pollo congelado o una botella de aceite a precio de primer mundo. El pollo congelado por cierto, es de Estados Unidos. El bloqueo permite mandar y comercializar alimentos. Y muchos de los que mandan solidariamente, son vendidos por el gobierno en esas tiendas en dólares, o en euros, en sabe Dios que, menos en peso cubano. Llegas a la tienda donde te avisaron que hay, y encuentras una cola de varias cuadras. No sabes si después de dos horas alcanzarás. Finalmente, consigues una lata de atún pero si quieres conseguir un jabón, tienes que hacer otra cola en otra tienda porque en esa no hay.
Vuelves a casa deshecho, pones algo de comer en la mesa, te sientas a ver la televisión, donde todo son más” consignas revolucionarias”.

Eso si no hay apagón, que duran hasta 10 y 12 horas. Tu casa se cae a trozos, porque jamás habrá con qué pintarla ni arreglarla.
Si te atreves a decir algo en contra, te expulsan del trabajo, o lo que está de moda en estos días, acto de repudio, palo, cárcel.
Esa es Cuba. Y no de ahora. Desde hace 62 años.
Con el apoyo y la complicidad de la izquierda de salón de Europa que va allí de vacaciones, a tomar mojitos y a follar mulatas por poco dinero. De los Izquierdistas de Italia que se les ahuma el comunismo castrista, de esos argentinos de la izquierda de la millonaria Cristina, o los Nicaragüense comunistas de Ortega, y hasta de los cuatro segurosos que ha logrado infiltrar el régimen cubano en los EEUU.

Todos ellos deberían saber la verdad de Cuba, deberían saber
que en el país solo una empresa puede importar y exportar mercancías, y está en manos de los militares de la familia Castro. Su yerno general es el gerente.
¿Cómo está tu familia allá? -Me pregunta la buena gente. Vivos y no presos, es todo lo que se puede pedir por ahora. Gracias.
Y hay más. Claro que hay más. Hay gente pobre, muy pobre, que no tiene comida, como en el peor de los terceros mundos. Hay barrios enteros al borde del derrumbe. Hay calles llenas de aguas albañales.
Hay (poca) gente que vive un poquito mejor, no por su talento, ni por su esfuerzo, sino por ser lamebotas del amo y chivatos del vecino.
Hay una cultura de la delación y del daño.
En los hospitales tienes que pagarles a las enfermeras y a los médicos para que te atiendan, y llevar las sábanas para la cama, y morirte por falta de un balón de oxígeno o de antibiótico, o porque el medicamento que te tocaba se lo revendieron a otro.
Y podría seguir… Hacer un libro.
Cuéntaselo a tu amiguito que te borró porque dijiste que es una dictadura. Cuéntaselo a todo el ignorante que habla sin saber. Cuéntalo y dile que el comunismo real es igualito al fascismo, y que es un infierno viviente. Que cuando al fin se atrevieron a salir a la calle por primera vez en 62 años, los han masacrado, han sacado tanques, coches de policía y guaguas llenas de reclutas, obligados a enfrentarse a sus hermanos. Porque para el arsenal militar no hay bloqueo. Dile que no hay por culpa del Bloqueo ambulancias pero si hay para comprar cientos de autos patrulleros y camiones para los militares y policías, cuenta, cuenta todo, haber si acaban de despertar y entender que el comunismo es un fracaso.
Cuéntalo todo. Y di que el pueblo cubano, al fin, ya dijo basta. ¡Viva Cuba Libre!

EL VALOR DE LA OPINIÓN DE UN EMIGRANTE CUBANO.


Soy un emigrante nacido en Cuba.
Durante mi juventud como muchos defendí y hasta confié en el sistema cubano, fui educado para eso y debo ser honesto en decirlo, pero hace muchos años, incluso aún estando en Cuba me fui desengañando, solo que por motivos obvios no podía expresar mis renovadas ideas.
Hoy por suerte soy libre de hacerlo.
Algunos cuestionan nuestras opiniones desde la lejanía, que damos sin que eso implique ningún beneficio personal y que enredan nuestras relaciones con amigos soñolientos de la isla que aún no despiertan.
No se a cuantos le paga la CIA pero a mí y a muchos que conozco no nos dan un centavo por opinar.
No soy rico pero sin vanidad puedo decir que con el salario que devengo, trabajando 8 horas de lunes a viernes (y si que es trabajando) tengo una vida digna y con todos los temas materiales resueltos.
Ese salario fruto de mi esfuerzo, sin inventar, sin robar, sin doble moral (como hacen muchos de los que ayer daban vivas o alzaban sus carteles en la Piragua apoyando a la revolución) me permite ser un hombre feliz y con ética moral.
-Manejo un carro del año
-Hablo el tiempo que quiera por un Iphone-12 Pro Max
-Tengo un techo decente.
-Viajo en mis vacaciones.
-Tengo acceso a una salud pública de las mejores del mundo que me cobran pero puedo pagar.
-Como cada día lo que deseo y cuanto quiero comer.
-Tengo internet 5G 24 horas/365 días
-Transito por calles (que son de todos) limpias y sin baches.
-Amazon llega todas las semanas a casa con gustos y caprichos.
Y así puedo llenar una hoja de cosas materiales a las que tengo acceso.
Y no menos importante es que soy libre de expresar mis opiniones (las que sean) donde se me ocurra, sin que eso pueda poner en riesgo mi trabajo o mi libertad
Reitero, no soy rico, soy un simple empleado de una pequeña compañía y lo que he escrito no es por alarde o por vanidad como ya dije antes.
Si lo digo es para demostrar que no tenemos ninguna necesidad material para andar opinando por las redes sociales y no pasaría nada en mi vida personal con un cambio de sistema en Cuba.
Mi tocayo, su hermano, Diaz Canel, el socialismo y hasta Cuba pudieran ser ni fu ni fa en nuestras vidas de hoy.
Y ahí estriba el valor de nuestras opiniones.
Las compartimos y muchos no lo hacemos con odio sino por el amor a Cuba, porque deseamos que nuestros paisanos tengan una vida digna, que aunque no tengan acceso a todas las cosas materiales mencionadas que pertenecen sólo al primer mundo no tengan una vida miserable con “conquistas” intangibles o vivan por más de medio siglo ilusionados con promesas nunca cumplidas
La vida es una sola y es más importante que las ideologías y los sistemas económicos que imponen los que están en el poder.
Me educaron que lo material no era importante (tremenda mentira) pues QUE ES LA VIDA si no tienes garantizada al menos un poco más que las necesidades básicas.
La historia a nivel mundial demuestra el fracaso del sistema que hace más de 60 años impera en Cuba, que siempre culpa a terceros y no a su probada ineficiencia.

Nadie lo dijo mejor que Wiston Churchill y me permito parafrasearlo:
… “ El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia y la predica de la envidia, su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria”

Así que aquellos que me invitan a no hablar de Cuba, gracias, pero invitación no aceptada, porque la voz de los emigrantes cubanos también tienen valor.

Escrito por: Fide García

Nuestro pueblo merece paz, y dignidad.


Cuba: La generación de delincuentes rebeldes

-Con la caída del Muro de Berlín los privilegios de Cuba corrieron igual suerte, pues desaparecía el campo socialista. La Isla sobrevivió aferrada a una utopía cuya retaguardia segura dejaba de existir..Nadie lo podía creer y menos a 90 millas.
Por qué? Los especialistas tendrán sus reflexiones bien argumentadas. Solo digo que desde el primero de enero de 1959 el carisma, su inteligencia indiscutible, su poder de persuasión , sus promesas y liderazgo hicieron que un pueblo lo siguiera fielmente, yo, un niño, entre ellos, mi ídolo, incapaz de errar , de mentir, de manipular. Fidel Castro.
Bastaron educación , atención médica y deportes, gratuitos, entre otras facilidades sin costo alguno , lo que le dio un apoyo popular total, incluyendo su firme posición antiimperialista y de solidaridad internacional a cómo fuera .
Pero los 90 comenzaron con una crísis económica bautizada como “ período especial”, que en verdad nunca más lo dejó de ser. Se adoptaron medidas de sobrevivencia que rompieron con el slogan de “una sociedad de los humildes y para los humildes”, aunque sus grietas ya estaban abiertas. En esos años mi hijo más pequeño nunca supo lo que era una pechuga de gallina, y por la libreta, regulado, cuatro piezas de pollo cuando éramos cinco, así que a comer arroz con suerte. De esos “chistes” , ese es el mejor.
Pero acortemos la introducción, este Domingo 11 de Julio esa generación que nació en los 90 , más los del 20, jóvenes , tomaron las calles en gran parte de Cuba pidiendo libertad, abajo la dictadura, medicamentos, comida …pues en toda la historia de la Revolución nunca coincidieron tantas calamidades, COVID incluido.
Cuándo comenzaron a verse en la red las manifestaciones pacíficas, aunque no faltaron violadores del orden y saqueadores de la propiedad, también fue posible ver múltiples acciones de reprensión policial, incluyendo , sus tropas especiales y a “civiles “ transportados en ómnibus con bates, palos y tubos en mano . La reprensión no tuvo piedad ni con mujeres ni niños, me parecía estar pasando por los meses de crueldad de Maduro contra su pueblo. Y nada de esto ,cómo es lógico , el pueblo cubano pudo ver en ningún medio oficial.
Un tiempo atrás ya había afirmado que los yanquis habían dejado de ser el principal enemigo de la Revolución, lo es el internet y por eso no dudaron en quitar la conexión para que los celulares dejaran de ser la voz de la verdad.
Pero en toda esa coyuntura increíblemente los manifestantes , miles, fueron calificados por el propio Presidente de delincuentes, olvidando que de ser así es un logro más de la Revolución que desde niños hizo de sus sueños, pesadillas, pero ahí también estaban trabajadores, madres,, amas de casas, profesionales de la salud, … y hasta policías dignos , renuentes a reprimir . Todo un ejemplo.
También el Presidente , en vez de llamar al diálogo , al entendimiento , como Comandante en Jefe convocó al “combate”, y fue cuando la reprensión se hizo letal. Y ahora niega ante el mundo que esa reprensión existió, mostrando claramente ,con el poder de su voz y cargo , que otro logró de la Revolución ,enraizado a partir de los 90 , está hasta en los más altos niveles de dirección, no solo en el pueblo, la doble moral .
Este 11 de Julio No aparecerá en ningún texto de historia, los maestros apagarán toda pregunta inquisitoria, los periodistas y comunicadores pasarán a la historia como censores de su propia conciencia, pero en el pueblo quedará latente un dolor que jamás podrán ocultar aunque sea en el silencio cómplice del tú a tú.
No recuerdo quien carajo dijo esto, pero de seguro desde hace una semana “los de arriba” jamás podrán dormir tranquilos pensando en “los de abajo”.

Escrito por Roberto Del Valle

¿Te acuerdas de Silvio?


¿Te acuerdas, Silvio?
Estos días tan convulsos para los cubanos de la isla retratan una realidad marcada por la desigualdad entre sus habitantes; unos, conforman la minoría privilegiada, que lamió durante décadas las botas de Fidel Castro para perpetuarse en una clase aburguesada, en una selecta élite de personajes favorecidos por el régimen y de ministros y militares que apenas pueden cerrar sus camisas por el sobrepeso; otros, la gran mayoría, el pueblo, ya no tiene ni camisas.
Los sucesos que tuvieron su germen en San Antonio de los Baños el pasado domingo, 11 de julio, enseguida trajeron a mi mente aquellas estrofas musicales que decían “…Llegué por San Antonio de los Baños, cuando me fue imposible no vivir. Una loma y un río fueron vecinos míos. Llegué donde el amor se quiso abrir…” Sí, efectivamente, Silvio Rodríguez. Otra vez, Silvio Rodríguez. Y digo así, otra vez, porque si no hubiera estudiado mi carrera de Filología en los años 80, la segunda opción hubiera sido Silviología.
En medio de la conmoción que me produjo de inmediato el reclamo de libertad de los pobladores de ese lugar, pensé: qué acertado el verso “donde el amor se quiso abrir”. ¡Qué bien, Silvio! Aquí se gesta un nuevo comienzo, en tu tierra, en ese pedazo de Cuba que te vio nacer y al que le cantaste también “…Yo soy de la biajaca en curricán, de la pedrada blanca en el portón. Yo soy del tomeguín sin el pinar y soy de la carreta del carbón…”
¿Te acuerdas, Silvio?
Y comencé a asociar algunos fragmentos de tus canciones con lo que estaba pasando “…La era está pariendo un corazón, no puede más, se muere de dolor…”, “…hay que quemar el cielo, si es preciso, por vivir”, “…Vamos a andar, en verso y vida tintos, levantando el recinto del pan y la verdad…” o la tan coreada “…Ojalá se te acabe la mirada constante, la palabra precisa, la sonrisa perfecta. Ojalá pase algo que te borre de pronto: una luz cegadora, un disparo de nieve, ojalá por lo menos que me lleve la muerte, para no verte tanto, para no verte siempre en todos los segundos, en todas las visiones: ojalá que no pueda tocarte ni en canciones….”
¿Te acuerdas, Silvio?
Y así me fui inspirando en los textos de tus canciones, mientras veía en directo cómo otras ciudades de Cuba se sumaban a las manifestaciones. Me embargaba la emoción y me venían a la mente tantos conciertos tuyos, en los que una juventud deseosa de libertad, repetíamos tu clamor de protesta hecho versos. Me venía a la mente un Silvio irreverente con el sistema, que no claudicaba ante un mundo plagado de reglas y principios dictatoriales, un Silvio que cantaba “…La libertad tiene alma clara y sólo canta cuando va batiendo alas. Vuela y canta, libertad. La libertad nació sin dueño y yo ¿quién soy para colmarle cada sueño?…”.
¿Te acuerdas, Silvio?
¿No? Yo sí lo recuerdo todo. Tú en cambio, preferiste acomodarte en tu posición de favorecido por el régimen, al lado de los “…que ríen con sólo media risa, los delimitadores de las primaveras…”, en vez de sumarte al canto “…Si tengo un hermano, hermano que arde, hermano mestizo, hermano de hambre, empapo mis himnos con luz de su aire, tiño mi bandera también de su sangre, si tengo un hermano, si tengo un hermano…”
Pero no estabas allí. Ni te pronunciaste, ni te uniste a tu pueblo, donde ya han perecido hasta las biajacas y los tomeguines. Me he preguntado durante todos estos años por qué mataste a ese autodidacta que destilaba tanta sensibilidad en sus canciones y que nos hacía soñar con un mundo mejor.
¿Te acuerdas, Silvio?
Pero no estabas allí. Sin embargo, durante estos días tan convulsos para los cubanos de la isla, me albergaba, aún, la esperanza de que resucitaras al Silvio que amamos un día. Tenía la ilusión de que aparecieras cantando “…Nadie se va a morir, la vida toda, es nuestro talismán, es nuestro manto. Nadie se va a morir, menos ahora, que el canto de la patria es nuestro canto…”. Y hasta recordé la canción que le hiciste al mítico Elpidio Valdés “….Para Elpidio Valdés, patriota sin igual…Él no cree en nadie a la hora de buscar la libertad…”
“… Y cuentan que con mala maña fue tiroteado su abanico, justo a la hora que en España se asesinaba a Federico…” ¿Cómo pudiste crear esta maravillosa estrofa sobre el injusto asesinato a Federico García Lorca por pensar diferente, por estar inconforme con una dictadura y no eres capaz de denunciar el genocidio de tu gobierno en Cuba?
¿Paradoja o castigo? No lo sé. Pero en San Antonio de los Baños se abrió el amor. En tu tierra. ¿Quién lo diría? A lo mejor, la vida quiso recordarte quién eres, de dónde saliste, cómo pensabas. ¿O es que acaso eras un impostor?¿O es el Silvio de ahora? Tampoco lo sé, pero sí te aseguro que te has quedado al lado de “…tu viejo gobierno de difuntos y flores…”, en vez de pedirle a los tiranos “…seamos un tilín mejores y mucho menos egoístas…”
¿Te acuerdas, Silvio?

Silvio Rodríguez

Escrito por: Claudio Roma