¿Qué ha cambiado en Cuba después de las protestas?


Desde niño siempre oíamos a nuestros padres y abuelos mencionarnos la clásica frase; ¿Para qué vas a protestar hijo mío, si no vas a resolver nada? ¡Habla bajito que te va a oír el vecino! ¡Aquí lo único que importa es sobrevivir!

¡Que equivocados estaban! Solo han pasado 13 días de aquel 11 de junio histórico y a pesar del creer de muchos, innumerables son las cosas que han cambiado, pero no solo en Cuba, sino incluso en el mundo…

Aquí te dejo algunos ejemplos:

-La visión que tenía la mitad del planeta con respecto a Cuba ha variado drásticamente, de ser un país “solidario” y “ejemplar”, ha pasado a ser una dictadura sangrienta.

-Cientos de artistas internacionales se han pronunciado a favor de Cuba alrededor del mundo, entre ellos están; Ricky Martin, Farruko, Daddy Yankee, Alejandro Sanz, Julieta Venegas, Marc Anthony, Rubén Blades… y muchos más que no menciono, porque la lista sería interminable.

-Los partidos de izquierda latinoamericanos han sufrido un golpe casi irremediable, pues su ejemplo de democracia cubana, ha sido totalmente desacreditada.

-Cientos de personas (hijos, diplomáticos, amigos y parientes de la élite) que apoyaban a la dictadura, han cerrado o limitado sus perfiles de Facebook e Instagram ¿Eso no te dice algo?

-El apoyo de los cubanos del exterior se ha magnificado enormemente y no han parado de marchar en más de 30 ciudades alrededor del mundo.

-La dictadura se ha visto forzada a tomar medidas desesperadas como la apertura de la Aduana, ETECSA (la empresa telefónica) regaló un giga de datos, casi no hay apagones desde ese día, aumentaron 5 libras de arroz (vaya una serie de migajas, pero que ni eso lo iban a ser si la gente no salía)

-Black Live Matter mostró su verdadero rostro apoyando la represión de la policía incluso cuando ese abuso se cometía contra cientos de hermanos negros.

-El nombre de Cuba está en todos los noticieros y periódicos internacionales, pero lo más notables son CNN y FOX, canales totalmente opuestos en su política que han llegado a un consenso en común en cuanto a los abusos cometidos por los militares y policías de la isla.

-Muchos edificios de muchas ciudades alrededor del mundo han mostrado la bandera de Cuba, incluso la Casa Blanca hace par de días.

Y lo más importante es que se le devolvió la esperanza al pueblo cubano, por primera vez en 62 años de opresión, millones de compatriotas sueñan con la libertad, la libertad que nos corresponde por derecho y que, si ellos no nos la dan, se las arrancaremos de las manos a como de lugar.

Lamentablemente, no todos los cubanos se han unido a esta lucha y las razones son disimiles, pero en primer lugar reina el miedo, la conformidad y la poca confianza en lograr el objetivo final. A esos cubanos solo les digo que recuerden la frase bíblica; “…Por cuanto eres tibio y no frio ni caliente, te vomitaré de mi boca” Apocalipsis 3:16

Por tanto, surge la interrogante; ¿Estas hoy con Cuba o sigues al pie de la dictadura?

¡EL CAMBIO ES YA!
Nos vemos en Washington
Los dejo que se me va el vuelo 😁😎

Escrito por : Angel Ferrer

Valorar a un comunista cubano de estos tiempos


Yo te voy a decir las herramientas para ser un revolucionario comunista canelista castrista
1- Un buen comunista creer todo lo que dice el NTV de Cuba, aunque en él mundo exisistan 1000 fuentes confiables, sólo Serrano, Humberto, Florián, Ilma Shelton, solo ellos tienen la razón.
2- Salir con palo a dar golpes a personas desarmados que solo piden: LIBERTAD es muestra de ser buen comunista.
3- Vivir en la nube de que el comunismo será eterno, eso te hace soñar como comunista, pero olvidas que los rusos eran más poderoso y se desmerengar.
4- No ver más allá de la realidad y la culpa de la dictadura que gobierna, es fidelidad comunista y seña de buen comunista.
5- Creer que los Yanquis son los malos, y sin embargo soñar con irse en el primer chance allí a recibir lo malo que dan, esto es ser doble moral comunista.
6- Salir agitando banderitas pero sin saber porqué coño las agitas si estas pasando más necesidades que un burro, eso es ser un comunista anormal.
7- Ver morir a tu familiar, vecino amigo y pensar que es el Bloqueo esto es comunista inhumano.
8- Ver los dirigentes viviendo la dulce vida y pensar que lo merecen aunque sea a costilla tuya este es ser un buen comunista sumiso.
9- Un buen comunista manipula, se engaña así mismo y cree que todo es culpa del imperio
10- Un comunista paga por el carnet de afiliado al PCC y no sabe para qué
11- Un comunista ve miles de video de represión a Cubanos en las redes y justifica como buen comunista y minimizar diciendo es un grupo de gusano, aunque sean miles.
12- Un buen comunista no entiende que los vándalos son los que intervenir después de 1949 a aquellos que hicieron fortuna gracias al sudor de su frente, y que a muchos obligaron a irse y dejar todo lo que habían logrado por años.
13- Esperar la recarga del socio capitalista, babosear al turista o al que llega del exterior para lograr algunas migajas, eso es ser un comunista mierdero
14- Un comunista que desee continuar pasando miseria, viendo sus hijos sin futuro ese es un comunista carnero.
15- Un comunista que se cree lo del Bloqueo mientras ha visto movilizarse cientos de patrullas nuevas y camiones para reprimir y no cree que en Ciego de Ávila y Holguín están muriendo gente por no llegar una ambulancia ese es un comunista SINGAO.
Hay más pero si vale la pena continuar en otra ocasión

Nota esto fue escrito en respuesta a esta comunista con familia en el exterior

El Bloqueo interno


Necesito que mis amigos revolucionarios, comunistas y fidelistas me respondan las siguientes preguntas. No quiero respuestas con MUELA revolucionaria.
Quiero datos, razones con sentido. Lo digo no vaya a ser que me respondan como cuando Alarcón dijo que si todos los cubanos viajaran, “los aviones chocarían en el cielo”. Explíquenme el porqué de tantas prohibiciones absurdas.

  1. ¿Por qué el Gobierno de Cuba prohíbe la importación de carros? Eso no tiene nada que ver con el bloqueo de los EEUU.
  2. ¿Por qué el Gobierno de Cuba prohíbe la contratación de servicios de televisión por cable al cubano de a pie? Eso no tiene nada que ver con el bloqueo de EEUU.
  3. ¿Por qué el Gobierno de Cuba prohíbe a personas naturales invertir en una mediana o gran empresa? Eso no tiene nada que ver con el bloqueo de los EEUU.
  4. ¿Por qué el Gobierno de Cuba prohíbe abrir actividades relacionadas al periodismo, a transmisiones de radio, a la producción audiovisual y cinematográfica? Eso no tiene nada que ver con el bloqueo de los EEUU.
  5. ¿Por qué el Gobierno de Cuba prohíbe la importación de materias primas, insumos, herramientas y equipamiento de cualquier tipo con carácter comercial? Eso no tiene nada que ver con el bloqueo de los EEUU.
  6. ¿Por qué el Gobierno de Cuba prohíbe a los negocios particulares exceder su monto de ingresos a más de $ 100 000.00 pesos cubanos anuales ($ 4 000.00 dólares estadounidenses al año)? Eso no tiene nada que ver con el bloqueo de los EEUU.
  7. ¿Por qué el Gobierno de Cuba prohíbe al inversionista extranjero contratar a trabajadores cubanos directamente, si no es con una empresa empleadora intermediaria, que recibe el sueldo de nómina en divisas, y los trabajadores reciben su salario en contravalor? ¿Por qué si el inversionista le paga $800 dólares al trabajador, la empleadora cobra los $800 dólares, y le paga al trabajador cubano $ 800.00 pesos cubanos? Eso no tiene nada que ver con el bloqueo de los EEUU.
    8.¿Por qué el Gobierno de Cuba prohíbe 124 tipos de actividades cuentapropistas, entre ellas, algo tan sencillo y trivial como los trabajos de unidades que ofrecen a sus clientes servicios de alojamiento para estancias cortas y de preparación de comidas completas y bebidas para su consumo inmediato? Eso no tiene nada que ver con el bloqueo de los EEUU.
  8. ¿Por qué el Gobierno de Cuba prohíbe al trabajador de la salud la libertad de movimiento y son considerados propiedad del Estado? Eso no tiene nada que ver con el bloqueo de los EEUU.
  9. ¿Por qué el Gobierno de Cuba prohíbe el pluripartidismo? Eso no tiene nada que ver con el bloqueo de los EEUU.
  10. ¿Por qué el Gobierno de Cuba prohíbe la libertad de expresión, de asociación, de manifestación? Eso no tiene nada que ver con el bloqueo de los EEUU, el bloqueo que más afecta a los cubanos no es el de los EEUU, sino el bloqueo interno que no deja que el pueblo cubano prospere, tenga una vida digna y una proyección de futuro.
    Si no está en tus manos eliminar el bloqueo de los EEUU, lucha por eliminar el bloqueo interno.

Escrito por: Alejo Magno

¿Cómo explicarle la realidad de los cubanos a un extranjero?


En estos días cuando los izquierdistas fuera de Cuba se pronuncian a favor de salvar la mentira de Cuba y su Revolución, me pregunto cada vez que me sale uno:¿sabrán como sobreviven los cubanos?

La vida del cubano comienza cuando te levantas por la mañana, y no hay agua, porque el agua por las tuberías solo la ponen una vez al día y no todos los días, y hay pueblos de Cuba que a 62 años tienen que esperar una (Pipa).

Luego vas a desayunar, pero por la libreta de abastecimiento solo toca un pan al día, y el tuyo se lo dejas a tu hijo para la merienda, en ocasiones este pan solo va con un poco de aceite y sal.
Llegas al trabajo, en una güagüa (autobús) abarrotada, que solo pasa una vez cada dos horas, con la gente colgando de las puertas.
Llegas a trabajar, y todo son consignas de ¡Viva la Revolución! cuadros de fidel, reuniones del partido comunista, y convocatorias de manifestaciones a favor del gobierno, esto es continuo y no porque ahora se haya votado el pueblo a la calle.

Ocho horas al día por un sueldo de 15 euros al mes, si porque cuando cambias o haces todo para llegar al MLC eso es lo que puedes comprar en euro, da igual si eres médico, ingeniero, profesor u oficinista tu salario es una porquería.

En el “comedor obrero” hay para el almuerzo, un poco de arroz blanco y agua con limón y azúcar prieta, con buena suerte el picadillo de soja.
Vuelves a casa e intentas comprar algo que llevar a la mesa. Donde único venden algo para comer es en tiendas donde el precio es en dólares y que en los últimos meses ha tenido tantas transformaciones con el ordenamiento que ya no sabes ni cómo, ni con qué moneda comprar, o si es con tarjeta, y bueno tienes suerte si algún familiar te mandó algo, si ese emigrado, el gusano, el enemigo.

Luego vas a intentar comprar un pedazo de pollo congelado o una botella de aceite a precio de primer mundo. El pollo congelado por cierto, es de Estados Unidos. El bloqueo permite mandar y comercializar alimentos. Y muchos de los que mandan solidariamente, son vendidos por el gobierno en esas tiendas en dólares, o en euros, en sabe Dios que, menos en peso cubano. Llegas a la tienda donde te avisaron que hay, y encuentras una cola de varias cuadras. No sabes si después de dos horas alcanzarás. Finalmente, consigues una lata de atún pero si quieres conseguir un jabón, tienes que hacer otra cola en otra tienda porque en esa no hay.
Vuelves a casa deshecho, pones algo de comer en la mesa, te sientas a ver la televisión, donde todo son más” consignas revolucionarias”.

Eso si no hay apagón, que duran hasta 10 y 12 horas. Tu casa se cae a trozos, porque jamás habrá con qué pintarla ni arreglarla.
Si te atreves a decir algo en contra, te expulsan del trabajo, o lo que está de moda en estos días, acto de repudio, palo, cárcel.
Esa es Cuba. Y no de ahora. Desde hace 62 años.
Con el apoyo y la complicidad de la izquierda de salón de Europa que va allí de vacaciones, a tomar mojitos y a follar mulatas por poco dinero. De los Izquierdistas de Italia que se les ahuma el comunismo castrista, de esos argentinos de la izquierda de la millonaria Cristina, o los Nicaragüense comunistas de Ortega, y hasta de los cuatro segurosos que ha logrado infiltrar el régimen cubano en los EEUU.

Todos ellos deberían saber la verdad de Cuba, deberían saber
que en el país solo una empresa puede importar y exportar mercancías, y está en manos de los militares de la familia Castro. Su yerno general es el gerente.
¿Cómo está tu familia allá? -Me pregunta la buena gente. Vivos y no presos, es todo lo que se puede pedir por ahora. Gracias.
Y hay más. Claro que hay más. Hay gente pobre, muy pobre, que no tiene comida, como en el peor de los terceros mundos. Hay barrios enteros al borde del derrumbe. Hay calles llenas de aguas albañales.
Hay (poca) gente que vive un poquito mejor, no por su talento, ni por su esfuerzo, sino por ser lamebotas del amo y chivatos del vecino.
Hay una cultura de la delación y del daño.
En los hospitales tienes que pagarles a las enfermeras y a los médicos para que te atiendan, y llevar las sábanas para la cama, y morirte por falta de un balón de oxígeno o de antibiótico, o porque el medicamento que te tocaba se lo revendieron a otro.
Y podría seguir… Hacer un libro.
Cuéntaselo a tu amiguito que te borró porque dijiste que es una dictadura. Cuéntaselo a todo el ignorante que habla sin saber. Cuéntalo y dile que el comunismo real es igualito al fascismo, y que es un infierno viviente. Que cuando al fin se atrevieron a salir a la calle por primera vez en 62 años, los han masacrado, han sacado tanques, coches de policía y guaguas llenas de reclutas, obligados a enfrentarse a sus hermanos. Porque para el arsenal militar no hay bloqueo. Dile que no hay por culpa del Bloqueo ambulancias pero si hay para comprar cientos de autos patrulleros y camiones para los militares y policías, cuenta, cuenta todo, haber si acaban de despertar y entender que el comunismo es un fracaso.
Cuéntalo todo. Y di que el pueblo cubano, al fin, ya dijo basta. ¡Viva Cuba Libre!

EL VALOR DE LA OPINIÓN DE UN EMIGRANTE CUBANO.


Soy un emigrante nacido en Cuba.
Durante mi juventud como muchos defendí y hasta confié en el sistema cubano, fui educado para eso y debo ser honesto en decirlo, pero hace muchos años, incluso aún estando en Cuba me fui desengañando, solo que por motivos obvios no podía expresar mis renovadas ideas.
Hoy por suerte soy libre de hacerlo.
Algunos cuestionan nuestras opiniones desde la lejanía, que damos sin que eso implique ningún beneficio personal y que enredan nuestras relaciones con amigos soñolientos de la isla que aún no despiertan.
No se a cuantos le paga la CIA pero a mí y a muchos que conozco no nos dan un centavo por opinar.
No soy rico pero sin vanidad puedo decir que con el salario que devengo, trabajando 8 horas de lunes a viernes (y si que es trabajando) tengo una vida digna y con todos los temas materiales resueltos.
Ese salario fruto de mi esfuerzo, sin inventar, sin robar, sin doble moral (como hacen muchos de los que ayer daban vivas o alzaban sus carteles en la Piragua apoyando a la revolución) me permite ser un hombre feliz y con ética moral.
-Manejo un carro del año
-Hablo el tiempo que quiera por un Iphone-12 Pro Max
-Tengo un techo decente.
-Viajo en mis vacaciones.
-Tengo acceso a una salud pública de las mejores del mundo que me cobran pero puedo pagar.
-Como cada día lo que deseo y cuanto quiero comer.
-Tengo internet 5G 24 horas/365 días
-Transito por calles (que son de todos) limpias y sin baches.
-Amazon llega todas las semanas a casa con gustos y caprichos.
Y así puedo llenar una hoja de cosas materiales a las que tengo acceso.
Y no menos importante es que soy libre de expresar mis opiniones (las que sean) donde se me ocurra, sin que eso pueda poner en riesgo mi trabajo o mi libertad
Reitero, no soy rico, soy un simple empleado de una pequeña compañía y lo que he escrito no es por alarde o por vanidad como ya dije antes.
Si lo digo es para demostrar que no tenemos ninguna necesidad material para andar opinando por las redes sociales y no pasaría nada en mi vida personal con un cambio de sistema en Cuba.
Mi tocayo, su hermano, Diaz Canel, el socialismo y hasta Cuba pudieran ser ni fu ni fa en nuestras vidas de hoy.
Y ahí estriba el valor de nuestras opiniones.
Las compartimos y muchos no lo hacemos con odio sino por el amor a Cuba, porque deseamos que nuestros paisanos tengan una vida digna, que aunque no tengan acceso a todas las cosas materiales mencionadas que pertenecen sólo al primer mundo no tengan una vida miserable con “conquistas” intangibles o vivan por más de medio siglo ilusionados con promesas nunca cumplidas
La vida es una sola y es más importante que las ideologías y los sistemas económicos que imponen los que están en el poder.
Me educaron que lo material no era importante (tremenda mentira) pues QUE ES LA VIDA si no tienes garantizada al menos un poco más que las necesidades básicas.
La historia a nivel mundial demuestra el fracaso del sistema que hace más de 60 años impera en Cuba, que siempre culpa a terceros y no a su probada ineficiencia.

Nadie lo dijo mejor que Wiston Churchill y me permito parafrasearlo:
… “ El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia y la predica de la envidia, su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria”

Así que aquellos que me invitan a no hablar de Cuba, gracias, pero invitación no aceptada, porque la voz de los emigrantes cubanos también tienen valor.

Escrito por: Fide García

Nuestro pueblo merece paz, y dignidad.


Cuba: La generación de delincuentes rebeldes

-Con la caída del Muro de Berlín los privilegios de Cuba corrieron igual suerte, pues desaparecía el campo socialista. La Isla sobrevivió aferrada a una utopía cuya retaguardia segura dejaba de existir..Nadie lo podía creer y menos a 90 millas.
Por qué? Los especialistas tendrán sus reflexiones bien argumentadas. Solo digo que desde el primero de enero de 1959 el carisma, su inteligencia indiscutible, su poder de persuasión , sus promesas y liderazgo hicieron que un pueblo lo siguiera fielmente, yo, un niño, entre ellos, mi ídolo, incapaz de errar , de mentir, de manipular. Fidel Castro.
Bastaron educación , atención médica y deportes, gratuitos, entre otras facilidades sin costo alguno , lo que le dio un apoyo popular total, incluyendo su firme posición antiimperialista y de solidaridad internacional a cómo fuera .
Pero los 90 comenzaron con una crísis económica bautizada como “ período especial”, que en verdad nunca más lo dejó de ser. Se adoptaron medidas de sobrevivencia que rompieron con el slogan de “una sociedad de los humildes y para los humildes”, aunque sus grietas ya estaban abiertas. En esos años mi hijo más pequeño nunca supo lo que era una pechuga de gallina, y por la libreta, regulado, cuatro piezas de pollo cuando éramos cinco, así que a comer arroz con suerte. De esos “chistes” , ese es el mejor.
Pero acortemos la introducción, este Domingo 11 de Julio esa generación que nació en los 90 , más los del 20, jóvenes , tomaron las calles en gran parte de Cuba pidiendo libertad, abajo la dictadura, medicamentos, comida …pues en toda la historia de la Revolución nunca coincidieron tantas calamidades, COVID incluido.
Cuándo comenzaron a verse en la red las manifestaciones pacíficas, aunque no faltaron violadores del orden y saqueadores de la propiedad, también fue posible ver múltiples acciones de reprensión policial, incluyendo , sus tropas especiales y a “civiles “ transportados en ómnibus con bates, palos y tubos en mano . La reprensión no tuvo piedad ni con mujeres ni niños, me parecía estar pasando por los meses de crueldad de Maduro contra su pueblo. Y nada de esto ,cómo es lógico , el pueblo cubano pudo ver en ningún medio oficial.
Un tiempo atrás ya había afirmado que los yanquis habían dejado de ser el principal enemigo de la Revolución, lo es el internet y por eso no dudaron en quitar la conexión para que los celulares dejaran de ser la voz de la verdad.
Pero en toda esa coyuntura increíblemente los manifestantes , miles, fueron calificados por el propio Presidente de delincuentes, olvidando que de ser así es un logro más de la Revolución que desde niños hizo de sus sueños, pesadillas, pero ahí también estaban trabajadores, madres,, amas de casas, profesionales de la salud, … y hasta policías dignos , renuentes a reprimir . Todo un ejemplo.
También el Presidente , en vez de llamar al diálogo , al entendimiento , como Comandante en Jefe convocó al “combate”, y fue cuando la reprensión se hizo letal. Y ahora niega ante el mundo que esa reprensión existió, mostrando claramente ,con el poder de su voz y cargo , que otro logró de la Revolución ,enraizado a partir de los 90 , está hasta en los más altos niveles de dirección, no solo en el pueblo, la doble moral .
Este 11 de Julio No aparecerá en ningún texto de historia, los maestros apagarán toda pregunta inquisitoria, los periodistas y comunicadores pasarán a la historia como censores de su propia conciencia, pero en el pueblo quedará latente un dolor que jamás podrán ocultar aunque sea en el silencio cómplice del tú a tú.
No recuerdo quien carajo dijo esto, pero de seguro desde hace una semana “los de arriba” jamás podrán dormir tranquilos pensando en “los de abajo”.

Escrito por Roberto Del Valle

¿Te acuerdas de Silvio?


¿Te acuerdas, Silvio?
Estos días tan convulsos para los cubanos de la isla retratan una realidad marcada por la desigualdad entre sus habitantes; unos, conforman la minoría privilegiada, que lamió durante décadas las botas de Fidel Castro para perpetuarse en una clase aburguesada, en una selecta élite de personajes favorecidos por el régimen y de ministros y militares que apenas pueden cerrar sus camisas por el sobrepeso; otros, la gran mayoría, el pueblo, ya no tiene ni camisas.
Los sucesos que tuvieron su germen en San Antonio de los Baños el pasado domingo, 11 de julio, enseguida trajeron a mi mente aquellas estrofas musicales que decían “…Llegué por San Antonio de los Baños, cuando me fue imposible no vivir. Una loma y un río fueron vecinos míos. Llegué donde el amor se quiso abrir…” Sí, efectivamente, Silvio Rodríguez. Otra vez, Silvio Rodríguez. Y digo así, otra vez, porque si no hubiera estudiado mi carrera de Filología en los años 80, la segunda opción hubiera sido Silviología.
En medio de la conmoción que me produjo de inmediato el reclamo de libertad de los pobladores de ese lugar, pensé: qué acertado el verso “donde el amor se quiso abrir”. ¡Qué bien, Silvio! Aquí se gesta un nuevo comienzo, en tu tierra, en ese pedazo de Cuba que te vio nacer y al que le cantaste también “…Yo soy de la biajaca en curricán, de la pedrada blanca en el portón. Yo soy del tomeguín sin el pinar y soy de la carreta del carbón…”
¿Te acuerdas, Silvio?
Y comencé a asociar algunos fragmentos de tus canciones con lo que estaba pasando “…La era está pariendo un corazón, no puede más, se muere de dolor…”, “…hay que quemar el cielo, si es preciso, por vivir”, “…Vamos a andar, en verso y vida tintos, levantando el recinto del pan y la verdad…” o la tan coreada “…Ojalá se te acabe la mirada constante, la palabra precisa, la sonrisa perfecta. Ojalá pase algo que te borre de pronto: una luz cegadora, un disparo de nieve, ojalá por lo menos que me lleve la muerte, para no verte tanto, para no verte siempre en todos los segundos, en todas las visiones: ojalá que no pueda tocarte ni en canciones….”
¿Te acuerdas, Silvio?
Y así me fui inspirando en los textos de tus canciones, mientras veía en directo cómo otras ciudades de Cuba se sumaban a las manifestaciones. Me embargaba la emoción y me venían a la mente tantos conciertos tuyos, en los que una juventud deseosa de libertad, repetíamos tu clamor de protesta hecho versos. Me venía a la mente un Silvio irreverente con el sistema, que no claudicaba ante un mundo plagado de reglas y principios dictatoriales, un Silvio que cantaba “…La libertad tiene alma clara y sólo canta cuando va batiendo alas. Vuela y canta, libertad. La libertad nació sin dueño y yo ¿quién soy para colmarle cada sueño?…”.
¿Te acuerdas, Silvio?
¿No? Yo sí lo recuerdo todo. Tú en cambio, preferiste acomodarte en tu posición de favorecido por el régimen, al lado de los “…que ríen con sólo media risa, los delimitadores de las primaveras…”, en vez de sumarte al canto “…Si tengo un hermano, hermano que arde, hermano mestizo, hermano de hambre, empapo mis himnos con luz de su aire, tiño mi bandera también de su sangre, si tengo un hermano, si tengo un hermano…”
Pero no estabas allí. Ni te pronunciaste, ni te uniste a tu pueblo, donde ya han perecido hasta las biajacas y los tomeguines. Me he preguntado durante todos estos años por qué mataste a ese autodidacta que destilaba tanta sensibilidad en sus canciones y que nos hacía soñar con un mundo mejor.
¿Te acuerdas, Silvio?
Pero no estabas allí. Sin embargo, durante estos días tan convulsos para los cubanos de la isla, me albergaba, aún, la esperanza de que resucitaras al Silvio que amamos un día. Tenía la ilusión de que aparecieras cantando “…Nadie se va a morir, la vida toda, es nuestro talismán, es nuestro manto. Nadie se va a morir, menos ahora, que el canto de la patria es nuestro canto…”. Y hasta recordé la canción que le hiciste al mítico Elpidio Valdés “….Para Elpidio Valdés, patriota sin igual…Él no cree en nadie a la hora de buscar la libertad…”
“… Y cuentan que con mala maña fue tiroteado su abanico, justo a la hora que en España se asesinaba a Federico…” ¿Cómo pudiste crear esta maravillosa estrofa sobre el injusto asesinato a Federico García Lorca por pensar diferente, por estar inconforme con una dictadura y no eres capaz de denunciar el genocidio de tu gobierno en Cuba?
¿Paradoja o castigo? No lo sé. Pero en San Antonio de los Baños se abrió el amor. En tu tierra. ¿Quién lo diría? A lo mejor, la vida quiso recordarte quién eres, de dónde saliste, cómo pensabas. ¿O es que acaso eras un impostor?¿O es el Silvio de ahora? Tampoco lo sé, pero sí te aseguro que te has quedado al lado de “…tu viejo gobierno de difuntos y flores…”, en vez de pedirle a los tiranos “…seamos un tilín mejores y mucho menos egoístas…”
¿Te acuerdas, Silvio?

Silvio Rodríguez

Escrito por: Claudio Roma

“Un alarido” escrito de Leonardo Padura sobre los sucesos del 11 de julio de 2021


Parece muy posible que todo lo ocurrido en Cuba a partir del pasado domingo 11 de julio lo hayan alentado un número mayor o menor de personas opuestas al sistema, pagadas incluso algunas de ellas, con intenciones de desestabilizar el país y provocar una situación de caos e inseguridad. También es cierto que luego, como suele suceder en estos eventos, ocurrieron oportunistas y lamentables actos de vandalismo. Pero pienso que ni una ni otra evidencia le quitan un ápice de razón al alarido que hemos escuchado. Un grito que es también el resultado de la desesperación de una sociedad que atraviesa no solo una larga crisis económica y una puntual crisis sanitaria, sino también una crisis de confianza y una pérdida de expectativas.

A ese reclamo desesperado, las autoridades cubanas no deberían responder con las habituales consignas, repetidas durante años, y con las respuestas que esas autoridades quieren escuchar. Ni siquiera con explicaciones, por convincentes y necesarias que sean. Lo que se impone son las soluciones que muchos ciudadanos esperan o reclaman, unos manifestándose en la calle, otros opinando en las redes sociales y expresando su desencanto o inconformidad, muchos contando los pocos y devaluados pesos que tienen en sus empobrecidos bolsillos y muchos, muchos más, haciendo en resignado silencio colas de varias horas bajo el sol o la lluvia, con pandemia incluida, colas en los mercados para comprar alimentos, colas en las farmacias para comprar medicinas, colas para alcanzar el pan nuestro de cada día y para todo lo imaginable y necesario.

Creo que nadie con un mínimo de sentimiento de pertenencia, con un sentido de la soberanía, con una responsabilidad cívica puede querer (ni siquiera creer) que la solución de esos problemas venga de cualquier tipo de intervención extranjera, mucho menos de carácter militar, como han llegado a pedir algunos, y que, también es cierto, representa una amenaza que no deja de ser un escenario posible.

Creo además que cualquier cubano dentro o fuera de la isla sabe que el bloqueo o embargo comercial y financiero estadounidense, como quieran llamarlo, es real y se ha internacionalizado y recrudecido en los últimos años y que es un fardo demasiado pesado para la economía cubana (como lo sería para cualquier otra economía). Los que viven fuera de la isla y hoy mismo quieren ayudar a sus familiares en medio de una situación crítica, han podido comprobar que existe y cuánto existe al verse prácticamente imposibilitados de enviar una remesa a sus allegados, por solo citar una situación que afecta a muchos. Se trata de una vieja política que, por cierto (a veces algunos lo olvidan) prácticamente todo el mundo ha condenado por muchos años en sucesivas asambleas de Naciones Unidas.

Y creo que tampoco nadie puede negar que también se ha desatado una campaña mediática en la que, hasta de las formas más burdas, se han lanzado informaciones falsas que al principio y al final solo sirven para restar credibilidad a sus gestores.

Pero creo, junto con todo lo anterior, que los cubanos necesitan recuperar la esperanza y tener una imagen posible de su futuro. Si se pierde la esperanza se pierde el sentido de cualquier proyecto social humanista. Y la esperanza no se recupera con la fuerza. Se le rescata y alimenta con esas soluciones y los cambios y los diálogos sociales, que, por no llegar, han causado, entre otros muchos efectos devastadores, las ansias migratorias de tantos cubanos y ahora provocaron el grito de desesperación de gentes entre las que seguramente hubo personas pagadas y delincuentes oportunistas, aunque me niego a creer que en mi país, a estas alturas, pueda haber tanta gente, tantas personas nacidas y educadas entre nosotros que se vendan o delincan. Porque si así fuera, sería el resultado de la sociedad que los ha fomentado.

La manera espontánea, sin la atadura a ningún liderazgo, sin recibir nada a cambio ni robar nada en el camino, con que también una cantidad notable de personas se ha manifestado en las calles y en las redes, debe ser una advertencia y pienso que es una muestra alarmante de las distancias que se han abierto entre las esferas políticas dirigentes y la calle (y así lo han reconocido incluso dirigentes cubanos). Y es que solo así se explica que haya ocurrido lo que ha ocurrido, más en un país donde casi todo se sabe cuando quiere saberse, como todos también sabemos.

Para convencer y calmar a esos desesperados el método no puede ser las soluciones de fuerza y oscuridad, como imponer el apagón digital que ha cortado por días las comunicaciones de muchos, pero que sin embargo no ha impedido las conexiones de los que quieren decir algo, a favor o en contra. Mucho menos puede emplearse como argumento de convencimiento la respuesta violenta, en especial contra los no violentos. Y ya se sabe que la violencia puede ser no solo física.

Muchas cosas parecen estar hoy en juego. Quizás incluso si tras la tempestad regresa la calma. Tal vez los extremistas y fundamentalistas no logren imponer sus soluciones extremistas y fundamentalistas, y no se enraíce un peligroso estado de odio que ha ido creciendo en los últimos años.

Pero, en cualquier caso, resulta necesario que lleguen las soluciones, unas respuestas que no solo deberían ser de índole material sino también de carácter político, y así una Cuba inclusiva y mejor pueda atender las razones de este grito de desesperación y extravío de las esperanza que, en silencio pero con fuerza, desde antes del 11 de julio, venían dando muchos de nuestros compatriotas, esos lamentos que no fueron oídos y de cuyas lluvias surgieron estos lodos.

Como cubano que vive en Cuba y trabaja y crea en Cuba, asumo que es mi derecho pensar y opinar sobre el país en que vivo, trabajo y donde creo. Ya sé que en tiempos como este y por intentar decir una opinión, suele suceder que «Siempre se es reaccionario para alguien y rojo para alguien», como alguna vez dijera Claudio Sánchez Albornoz. También asumo ese riesgo, como hombre que pretende ser libre, que espera ser cada vez más libre.

En Mantilla, 15 de julio de 2021Un alarido
Leonardo Padura

Parece muy posible que todo lo ocurrido en Cuba a partir del pasado domingo 11 de julio lo hayan alentado un número mayor o menor de personas opuestas al sistema, pagadas incluso algunas de ellas, con intenciones de desestabilizar el país y provocar una situación de caos e inseguridad. También es cierto que luego, como suele suceder en estos eventos, ocurrieron oportunistas y lamentables actos de vandalismo. Pero pienso que ni una ni otra evidencia le quitan un ápice de razón al alarido que hemos escuchado. Un grito que es también el resultado de la desesperación de una sociedad que atraviesa no solo una larga crisis económica y una puntual crisis sanitaria, sino también una crisis de confianza y una pérdida de expectativas.

A ese reclamo desesperado, las autoridades cubanas no deberían responder con las habituales consignas, repetidas durante años, y con las respuestas que esas autoridades quieren escuchar. Ni siquiera con explicaciones, por convincentes y necesarias que sean. Lo que se impone son las soluciones que muchos ciudadanos esperan o reclaman, unos manifestándose en la calle, otros opinando en las redes sociales y expresando su desencanto o inconformidad, muchos contando los pocos y devaluados pesos que tienen en sus empobrecidos bolsillos y muchos, muchos más, haciendo en resignado silencio colas de varias horas bajo el sol o la lluvia, con pandemia incluida, colas en los mercados para comprar alimentos, colas en las farmacias para comprar medicinas, colas para alcanzar el pan nuestro de cada día y para todo lo imaginable y necesario.

Creo que nadie con un mínimo de sentimiento de pertenencia, con un sentido de la soberanía, con una responsabilidad cívica puede querer (ni siquiera creer) que la solución de esos problemas venga de cualquier tipo de intervención extranjera, mucho menos de carácter militar, como han llegado a pedir algunos, y que, también es cierto, representa una amenaza que no deja de ser un escenario posible.

Creo además que cualquier cubano dentro o fuera de la isla sabe que el bloqueo o embargo comercial y financiero estadounidense, como quieran llamarlo, es real y se ha internacionalizado y recrudecido en los últimos años y que es un fardo demasiado pesado para la economía cubana (como lo sería para cualquier otra economía). Los que viven fuera de la isla y hoy mismo quieren ayudar a sus familiares en medio de una situación crítica, han podido comprobar que existe y cuánto existe al verse prácticamente imposibilitados de enviar una remesa a sus allegados, por solo citar una situación que afecta a muchos. Se trata de una vieja política que, por cierto (a veces algunos lo olvidan) prácticamente todo el mundo ha condenado por muchos años en sucesivas asambleas de Naciones Unidas.

Y creo que tampoco nadie puede negar que también se ha desatado una campaña mediática en la que, hasta de las formas más burdas, se han lanzado informaciones falsas que al principio y al final solo sirven para restar credibilidad a sus gestores.

Pero creo, junto con todo lo anterior, que los cubanos necesitan recuperar la esperanza y tener una imagen posible de su futuro. Si se pierde la esperanza se pierde el sentido de cualquier proyecto social humanista. Y la esperanza no se recupera con la fuerza. Se le rescata y alimenta con esas soluciones y los cambios y los diálogos sociales, que, por no llegar, han causado, entre otros muchos efectos devastadores, las ansias migratorias de tantos cubanos y ahora provocaron el grito de desesperación de gentes entre las que seguramente hubo personas pagadas y delincuentes oportunistas, aunque me niego a creer que en mi país, a estas alturas, pueda haber tanta gente, tantas personas nacidas y educadas entre nosotros que se vendan o delincan. Porque si así fuera, sería el resultado de la sociedad que los ha fomentado.

La manera espontánea, sin la atadura a ningún liderazgo, sin recibir nada a cambio ni robar nada en el camino, con que también una cantidad notable de personas se ha manifestado en las calles y en las redes, debe ser una advertencia y pienso que es una muestra alarmante de las distancias que se han abierto entre las esferas políticas dirigentes y la calle (y así lo han reconocido incluso dirigentes cubanos). Y es que solo así se explica que haya ocurrido lo que ha ocurrido, más en un país donde casi todo se sabe cuando quiere saberse, como todos también sabemos.

Para convencer y calmar a esos desesperados el método no puede ser las soluciones de fuerza y oscuridad, como imponer el apagón digital que ha cortado por días las comunicaciones de muchos, pero que sin embargo no ha impedido las conexiones de los que quieren decir algo, a favor o en contra. Mucho menos puede emplearse como argumento de convencimiento la respuesta violenta, en especial contra los no violentos. Y ya se sabe que la violencia puede ser no solo física.

Muchas cosas parecen estar hoy en juego. Quizás incluso si tras la tempestad regresa la calma. Tal vez los extremistas y fundamentalistas no logren imponer sus soluciones extremistas y fundamentalistas, y no se enraíce un peligroso estado de odio que ha ido creciendo en los últimos años.

Pero, en cualquier caso, resulta necesario que lleguen las soluciones, unas respuestas que no solo deberían ser de índole material sino también de carácter político, y así una Cuba inclusiva y mejor pueda atender las razones de este grito de desesperación y extravío de las esperanza que, en silencio pero con fuerza, desde antes del 11 de julio, venían dando muchos de nuestros compatriotas, esos lamentos que no fueron oídos y de cuyas lluvias surgieron estos lodos.

Como cubano que vive en Cuba y trabaja y crea en Cuba, asumo que es mi derecho pensar y opinar sobre el país en que vivo, trabajo y donde creo. Ya sé que en tiempos como este y por intentar decir una opinión, suele suceder que «Siempre se es reaccionario para alguien y rojo para alguien», como alguna vez dijera Claudio Sánchez Albornoz. También asumo ese riesgo, como hombre que pretende ser libre, que espera ser cada vez más libre.

En Mantilla, 15 de julio de 2021

La carta a Biden por el fin del Bloqueo


Estimado presidente Biden:

Por este medio quiero expresar mi más sincero agradecimiento por haber quitado temporalmente ese bloqueo brutal, para la marcha revolucionaria de hoy en la mañana en Cuba. Gracias infinitas por permitir la entrada de combustible para el transporte y de alimentos para repartir meriendas… Gracias a ti, no hubo afectación de ningún tipo en el fluido eléctrico, ni en el internet.

Se que fue algo temporal, se que solo retiraste las sanciones momentáneamente para que el mundo viera la espontaneidad, la fortaleza y el apoyo que sigue teniendo la revolución, pero… para la próxima vez que se te ocurra, me gustaría que priorizaras, en lugar de marchas del pueblo combatiente, otros momentos y situaciones, que para mí, tienen prioridad.

Por ejemplo me gustaría que levantaras bloqueo temporalmente, cuando se esté terminando el combustible para las ambulancias de los hospitales o cuando no haya merienda para los niños, a precio accesible en las tiendas.
Me gustaría, si no es mucho pedir, que (así como lo hiciste para la marcha) priorices la electricidad en zonas de hospitales para que los enfermos puedan seguir recibiendo asistencia y que por ejemplo, no se queden sin ventiladores para respirar.

Y Chico, por favor, no nos quites el internet cuando el pueblo necesita transmitir una injusticia en vivo para denunciar ante los ojos del mundo.

Se que la lista de situaciones que deberían ser prioridad (cada vez que levantes el bloqueo temporalmente) es interminable, pero bueno.. me conformo al menos con esto. Espero que tomes en cuenta mis sugerencias y que gestiones las fluctuaciones de bloqueo más eficientemente.

Antes de despedirme, no puedo perder la oportunidad de agradecerte por haber eliminado los aranceles para entrar medicamento y comida a Cuba.

Y tranquilo, que yo tengo la certeza de que ALGUN DÍA ese “bloqueo” será removido de forma permanente, y los cubanos podremos gozar de la prosperidad y calidad de vida que merecemos.

Lo bueno es que ya falta un día menos para ese “ALGÚN DÍA”, y lo mejor, presiento que está bien cerca.

Saludos cordiales

Angel Ferrer

¿Se podría juzgar desde la Constitución Cubana al Asesino de Miguel Díaz Canel?


Me enseñaron que para hablar, hay que hacerlo con base, así que me dirijo a usted con la única arma que tengo que es mi Constitución, aunque no vote por ella dice:
El art. 54 estipula que ”el Estado reconoce, respeta y garantiza a las personas la libertad de pensamiento, conciencia y expresión”
El art. 56 reconoce los “derechos de reunión, manifestación y asociación, con fines lícitos y pacíficos”

Screnchop


Tiene un pueblo que el día 11 de julio ejerció su derecho constitucional de manifestarse de manera espontánea por todos los puntos del país, un pueblo que solo buscaba ser escuchado, un pueblo que caminó frente a los hospitales aplaudiéndole a sus médicos, un pueblo que quería respuestas, no un grupúsculo de revolucionarios confundidos como usted los denominó, sino un país como nunca se había visto desde hace más de 60 años. Y que hace usted ante esto, sale en Televisión Nacional, a pronunciar unas palabras que al pueblo nunca se le olvidarán y que nunca le perdonarán: “LA ORDEN DE COMBATE ESTÁ DADA” ¿usted sabe la repercusión que tuvo esa elección de palabras de boca del presidente de un país? Usted incitó al enfrentamiento de un país, a la división de un pueblo, a la utilización de la violencia pro las fuerzas policiales y claro a la defensa legítima de los manifestantes, usted conllevó a que algo pacifico se convirtiera en sangre, agresión y enfrentamiento, usted que solo tenía que llamar a la calma y buscar las vías de atender las necesidades de su pueblo, hizo todo lo contrario.
A raíz de esta decisión se comenzó a violar el art. 49 “el domicilio es inviolable” y el 51 “las personas no pueden ser sometidas a desaparición forzada” y de esto no hablo por videitos que circulan en las redes, lo sé porque se vive a mi alrededor con amigos, con conocidos, se género la violencia y trajo consecuencias.
¿Y sabe usted que defendía el pueblo entre otras cuestiones?, pues su derecho a la alimentación sana y adecuada, que regula el art. 77 donde es su Estado el encargado de garantizarla, y no veo que cumpla eso, veo una tienda llena de productos de primera necesidad y de comida, pero no en mi moneda nacional, veo las mías totalmente vacías, mis mercados sin comida, mi canasta básica incompleta, mis panaderías sin nada que ofertar, continúo…. o es suficiente?
Recuerde que la generación de la Cuba actual no es la de hace años atrás, su Revolución idílica llena de promesas, no la ha vivido mi generación, hemos heredado un legado guionizado por más de 60 años en el que no cree el cubano de ahora…
Su pueblo esta pidiendo a gritos ser escuchado, lo mínimo que puede hacer es atender a su llamado, no insulte su inteligencia manipulando los medios de comunicación televisivos, ya Cuba se quito la venda de los ojos. Tome medidas flexibles con su pueblo, escúchelo, porque le digo con tremenda seguridad que el Caimán se despertó con tremenda hambre, ya sabrá usted con qué quiere alimentarlo.
Al que no le guste mi opinión sientase libre de eliminarme, bloquearme o lo que sea. Y lo dije ya una ves no me interesan las etiquetas pero si me las ponen no seré yo quien las discuta…