Yo tengo un sueño como cubano.

Yo tengo un sueño, así es, como Martin Luther King, yo también tengo un sueño. Imagino que también como tú, o como los 11 millones de cubanos que viven en Cuba o los otros 3 millones que viven fuera de ella. Cada uno de nosotros tiene mil motivos para vivir en la isla, cada uno de nosotros tiene otros mil, para vivir fuera de ella. No voy a explicarles mis motivos, yo solo vengo a hablarles de mi sueño.

Mi sueño es que cada cubano tenga la oportunidad de perseguir sus aspiraciones en su tierra natal, sin tener que apartarse provisional o permanentemente de la familia que ama, de la tierra que ama.

Pero que además, existan todas las oportunidades de salir del territorio nacional, sin importar los motivos, sean cuales fueren y todas las garantías que le permitan regresar sin importar los años que haya vivido fuera. Sin que se le juzgue moral o políticamente por ello. La oportunidad además, de poder cambiar su nacionalidad si así lo deseare y de viajar con el pasaporte que indique su nueva nacionalidad. Cada cual tiene el derecho de sentirse o no cubano.

Mi sueño, es que cada cubano pueda expresarse libremente, hablar honestamente: de politica, de religión, de orientación sexual o de pelota, da lo mismo. Pero expresarse, sin necesidad de la constante aclaración ” habla bajito”, acto seguido sazonado del “no te busques problemas”.

Mi sueño es que cada cubano tenga acceso a la información, no a una sola fuente de información, ya de antemano parcializada, lógico que no. Mi sueño por tanto incluye que existan diversos medios de comunicación para que cada quien acceda a la fuente de información que considere pertinente o veraz. Que le permita mantenerse actualizado de su realidad histórica, nacional o internacional, pero sobre todo, de la realidad nacional. 

Mi sueño es que cada cubano tenga la oportunidad de un trabajo digno, de un salario que remunere ese trabajo, según su capacidad, habilidad o calidad. Y aun más importante que le alcance, que le dé para vivir, no para sobrevivir. Que cubra sus necesidades pecuniarias de: vestir, calzarse, comer y recrearse (que también es una necesidad y no un capricho como muchos piensan) sin que se vea obligado a “resolver o a luchar” como se dice en buen cubano, desangrando la economía nacional y su propia moralidad en el intento innato de subsistir.

Que pueda visitar, no sólo el extranjero, sino también más que todo su tierra, sus paisajes: sus playas, sus valles, sus lomas, sus hoteles.

Conozco cientos de cubanos que apenas conocen su provincia. 

Mi sueño es que cada cubano tenga el derecho de invertir en su país, de crear un negocio: una fábrica, una empresa, un restaurante, una cafetería, una granja. Hoy ese derecho es reservado solamente a extranjeros, los cubanos carecemos del derecho de invertir en nuestro país. Pero sí, sigo soñando con que el cubano tenga el derecho de producir, de generar riquezas al país, de generar empleos, de participar en la economía de su nación, de formar parte de algo capitalmente más grande que sus propias finanzas y lógicamente que pague impuestos justos que permitan generar otros servicios; rellenar los matusalénicos baches, mantener servicios sociales realmente funcionales, e inclusive que permita sostener servicios médicos de verdadera calidad. 

Mi sueño es que cada cubano tenga acceso a la educación, ya sea gratuita o autofinanciada pero que sean de igual calidad, que le permita formarse como obreros calificados, técnicos o profesionales calificados, pero que puedan sentirse independientes. Que logren conocimientos y habilidades que les permitan obtener empleos dignos y remunerados, en territorio nacional o extranjero. Que constituyan verdadero orgullo nacional y no instrumento político, propiedad de algún gobierno o sencillamente mera mano de obra barata.

Mi sueño es que cada cubano trabajador y honesto, posea un trabajo conforme a sus capacidades, una vivienda digna y un transporte eficiente, ya sea privado o público, pero que le permita llegar a su trabajo, que le permita regresar a su casa y que le permita en ratos de ocio poder pasear por la ciudad donde vive, sin contratiempos. 

Mi sueño es que exista propiedad pública y privada y que se ejerza igual respeto y garantías sobre ambas. 

Mi sueño es que la creación artística sea libre. Al arte no se le somete, el arte no responde a caprichos políticos, el arte son sentimientos y a esos no se les reprime.

Mi sueño es que se salga a las calles, no sólo a desfilar el día de los trabajadores, el día de la medicina, de los educadores o el día de la indepencia o el orgullo gay.

Sino también que el pueblo celebre el día de los derechos humanos, los derechos de las ballenas, el dia mundial del medio ambiente o simplemente que el que quiera pueda protestar pacíficamente en contra de la última ley que aplicó el gobierno sin que haya represión por eso, sin que se enfrente cubano contra cubano. 

Mi sueño es que mi país se rija por una constitución que incluya, no que excluya, que respete, no que irrespete, que unifique no que segregue, una constitución que represente los intereses de la mayoría pero que también proteja a las minorías y que además brinde la oportunidad a las minorías de volverse mayorías. Mi sueño es que existan leyes justas, acordes con los momentos o las necesidades del pueblo, que en las cárceles de mi país sólo haya cubanos que hayan cometidos crimenes contra la sociedad y no presos por consciencia. Que exista un cuerpo policial que el ciudadano respete y que respete al ciudadano, que cumpla el deber cívico de protegerlo y no de reprimirlo. Que represente la autoridad, y no el miedo.

Mi sueño es que cada cubano tenga la posibilidad de militar o agruparse en el partido político que crea pertinente, y que pueda defender sus ideas, sus propuestas de país, legalmente, democráticamente. Mi sueño es que cada cubano, pueda elegir a su gobernante mediante el voto libre y secreto, que pueda reafirmarlo o removerlo en dependencia de la labor desempeñada y dentro de un lapso de tiempo razonable.

Mi sueño es que los dirigentes de mi país estén obligados a rendir cuentas al pueblo mediante la fiscalización de sus cuentas y de sus gestiones, y que entiendan que son funcionarios públicos.

Por tanto, son empleados del pueblo y no al revés, y que por ende deben dejar de comportarse como la casta elitista y SUPERIOR que creen que son.

Mi sueño radica más que nada en ser libre. Libre de escoger, de escoger lo que se come, lo que se vista, lo que se diga, lo que se crea, lo que se escucha, lo que se cante, lo que se baile, lo que se sienta, lo que se sueñe. Mi sueño se basa en eso, en ser irrevocable y verdaderamente libre. 

Abre tus ojos y sueña conmigo

Escrito: Lamoru

Publicado por Yordan Roque Álvarez

Nacido en Cuba en 1983, Ciego de Ávila, Profesor de Historia , escritor y periodista e investigador,trabajó en la prensa independiente de su país en la Agencia de Prensa Libre Avileña (APLA), emigró a Rusia en el 2013, donde realizó un diplomado de periodismo y trabajó como Guía Turístico en el Kremlin de Moscú, también fue colaborador del Comité de Asistencia Cívica de Moscú, en 2018 obtiene la ciudadanía española y se va ese país donde reside actualmente, fue Administrador General de la Editorial Ribadeo SLU y ha escrito varios libros entre sus obras está el libro "El camino angosto en busca de la libertad", "Juegos del Corazón", "La columna del Terror", "La Jungla de Espionaje"además de realizar investigaciones relevantes sobre el descubrimiento en Venezuela de Tropas Cubanas,. Ha residido además en Holanda, Alemania.

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