Willi Toledo: “…en España disfrutamos lo que en Cuba se disfruta hace cinco décadas”.Mi respuesta, al señor Willy.

Para los que no conocen a Willi les hablaré primero de ¿Quien es?

Guillermo Toledo Monsalve (Madrid, 22 de mayo de 1970), más conocido como Willy Toledo, es un actor, productor de teatro y activista político español.

La defensa de sus ideas políticas de izquierda le ha hecho estar envuelto en diversas polémicas en los medios de comunicación españoles, siendo eliminado en alguna ocasión su perfil de Facebook.

Es un firme defensor de la revolución cubana, así como de otros movimientos de izquierdas en América, y los ha defendido públicamente, generando polémicas acerca del sistema político español y comparándolo con estos.

En 2016 denunció que era víctima de un veto laboral que le impide trabajar en España debido a sus ideas políticas.

En 2018 fue denunciado por la Asociación Española de Abogados Cristianos por un presunto delito de ofensa a los sentimientos religiosos. El actor se negó a presentarse ante el tribunal por dos veces, apelando a la libertad de expresión, por lo que este ordenó su búsqueda y captura,siendo detenido el 12 de septiembre para que realizara su declaración. Finalmente el 29 de febrero de 2020 fue absuelto.

Toledo se ha posicionado como defensor del feminismo, comunismo y la acogida de inmigrantes.Sin embargo su ácida critica hacia detractores y miembros de su propia escuela de pensamiento lo han granjeado el estatus de provocador.

Bueno este sujeto hace unas horas ha dicho la frase:”…en España disfrutamos lo que hace cinco décadas se disfruta en Cuba.”

Hoy voy aclarar a Willy lo que se disfruta en Cuba.

Hace 60 años en Cuba triunfó una Revolución que se propuso cambiar ese pequeño país del Caribe. La mayoría de los revolucionarios se levantó en armas contra la dictadura de Fulgencio Batista porque deseaba una nación más democrática, más próspera, más independiente y más justa. Al cabo de medio siglo, es indudable que el cambio se produjo, pero no precisamente en el sentido que imaginaron los revolucionarios. Para constatar lo anterior no hay más que echarle un vistazo a las estadísticas económicas, sociales y demográficas de la isla.

En 1958, con una población de más de seis millones de habitantes, Cuba tenía un producto interno bruto per cápita de 374 dólares, según el Atlas of Economic Development (1961) de Norton Ginsburg, o de 520, según otros autores (H. T. Oshima, Felipe Pazos, José F. Álvarez Díaz, Leví Marrero, José M. Illán). En materia de crecimiento económico, la isla ocupaba entonces el tercer lugar en América Latina -sólo por debajo de Venezuela y Uruguay- y el número 30 o 31 de todas las economías del mundo. Ese mismo año, el ingreso nacional por habitante de España fue de 180 dólares, menos de la mitad del de Cuba en cualquiera de los dos cálculos.

Cuba era el tercer país más próspero de América Latina; hoy ocupa el penúltimo lugar Hasta la sanidad y la educación públicas, orgullo del castrismo, están en decadencia.

Cuba era un país subdesarrollado y desigual: tenía un 23% de analfabetismo, un 16% de desempleo, el 62% de la población empleada percibía un salario menor a los 75 dólares y un 10% de cubanos ricos absorbía el 40% de los ingresos totales. Pero Cuba, en el contexto latinoamericano, y como han reconocido algunos historiadores marxistas (Juan F. Noyola, Raúl Cepero Bonilla, Manuel Moreno Fraginals y, más recientemente, Óscar Zanetti Lecuona), era un país con índices crecientes de progreso económico y social: los cubanos tenían la mortalidad infantil más baja de la región, consumían 2.730 calorías diarias, había un médico por 998 habitantes, una res por persona, un automóvil por 40, un teléfono por 38, un televisor por 25 y una radio por 6.

Los historiadores han discutido el tamaño de la clase media cubana, el cual se calculaba entre 25% y 35% de la población a fines de los 50. Lo que ninguno pone en duda es que crecía de manera continua desde mediados de los 30 y que, a pesar de que la élite de mayores ingresos era reducida -entre un 10% y un 15%-, tampoco podía equipararse a las minorías de hacendados que predominaban en las sociedades agrarias latinoamericanas. Cuba era un país mayoritariamente urbano: entre 1954 y 1958 se invirtieron 92 millones de dólares anuales en vivienda y se construyeron más de 5.000 edificios por año.

Por cierto Batista llevó un plan urbanización que incluiría hasta la creación de un metro, si Willy como lo oyes

El comercio y las inversiones de Cuba en 1958, a pesar de su concentración en Estados Unidos, estaban muy lejos de describir un país monoproductor y dependiente. Entonces los norteamericanos invertían más en servicios públicos (344 millones dólares) que en agricultura e industria azucarera (265) y las inversiones en minería habían crecido hasta 180 millones. Cuba exportaba 594 millones de dólares e importaba 575, con una balanza comercial favorable, y cerca de un 30% de ese comercio era con países latinoamericanos y europeos, incluida la Unión Soviética. A mediados de los 50, el rival de Estados Unidos en la Guerra Fría compraba a Cuba medio millón de toneladas de azúcar a precios del mercado mundial, reportando ganancias mayores de 30 millones de dólares al año.

El régimen de Fulgencio Batista era autoritario, torturaba y asesinaba opositores violentos y había surgido de un golpe de Estado que quebró el orden constitucional de la República. Sin embargo, en ese régimen, como en cualquier otro autoritarismo latinoamericano de la época, existían suficientes libertades públicas como para que circularan más de 120 publicaciones, para que existieran partidos legales de oposición, para que hubiera decenas de estaciones de radio y canales de televisión independientes del Estado y para que los ciudadanos, incluidos los revolucionarios, pudieran entrar y salir de la isla libremente.

Sesenta años después del triunfo de la Revolución, Cuba es otro país. La población se ha duplicado: hoy hay algo más de 11 millones de cubanos en la isla y tres millones y medio en el exilio. Nación receptora de inmigrantes durante la primera mitad del siglo XX, Cuba se ha convertido en una comunidad con un potencial migratorio. La composición racial de la isla también ha cambiado: en 1958, el 72% de la población era blanca y el 28% negra y mulata. Hoy, algunos calculan que la proporción está en vías de invertirse. Cuando la Revolución triunfó, Cuba era un país de jóvenes: entonces había ministros de 25 años. Ahora, mientras la tasa de natalidad se reduce, la de envejecimiento aumenta: la actual proporción de adultos mayores de 60 es del 16,6% y en 2025 podrían retirarse más trabajadores que los que se incorporen a la fuerza de trabajo. Raúl Castro y su compinche ahora tímidamente reconoce: que ese modelo económico de subsidios y estatalización indiscriminada de la actividad productiva y que es insostenible.

En 2007 el PIB per cápita de Cuba fue de 4.000 dólares, por debajo del de Bolivia y apenas por encima del de Haití. España, que tenía la mitad del ingreso nacional en 1958, hoy tiene un PIB per cápita ocho veces mayor. En 50 años de socialismo, la que era la tercera economía de América Latina ha descendido al penúltimo lugar en la región y al 140 del mundo. La balanza comercial cubana es una de las más desfavorables del planeta: la isla exporta 3.400 millones de dólares e importa 10.100. En 1958, Cuba producía más del 75% de su consumo de alimentos: hoy, la mayor parte de lo que consumen los cubanos proviene del exterior, sobre todo, de Estados Unidos. La deuda externa de la isla, incluida la que contrajo con Rusia, rebasa los 30.000 millones de dólares.

Cuba es el Estado de América Latina que más volumen de su presupuesto destina a derechos sociales -en su reciente discurso en la Asamblea Nacional, uno de los diputados afirmó que el 55% del gasto público se invierte en salud, educación, cultura y deporte- y así lo han reconocido organizaciones internacionales como la ONU, la UNESCO y la CEPAL. Sin embargo, la dramática regresión de la economía cubana, sobre todo en el periodo postsoviético, ha hecho colapsar el sistema de seguridad social y varios indicadores sanitarios aún no recuperan los niveles de 1989. La falta de recursos, la creciente disparidad en la distribución del ingreso y el gran desequilibrio en el desarrollo regional han provocado que los maestros abandonen las escuelas por los bajos salarios y que los servicios médicos se deterioren gravemente.

Hoy se trata de salvar el desastre con un movimiento de tuercas a la economía pero te digo un secreto mi estimado comunista Willy, el problema no es ni Bloqueos, ni subsidios, ni gobierno incluso, el problema es esa doctrina fallida llamada comunismo.

Tras 60 años de socialismo-comunismo-castrismo, Cuba es un país más pobre, más dependiente y menos libre. La ciudadanía insular es gobernada por un régimen, ya no autoritario como el de Batista, sino totalitario, es decir, de partido único, ideología comunista y economía estatalizada, que reprime a opositores pacíficos e impide la autonomía de la sociedad civil ¿Cuál es la mejor manera de solucionar los graves problemas económicos, sociales y políticos de la nueva Cuba? La respuesta es elemental: con democracia, con mercado y, también, con Estado fiscal y gasto público. Sin embargo, el Gobierno de Raúl Castro y Díaz Canel, como se ver en la pasada Asamblea Nacional, parece desprovisto de la voluntad necesaria para iniciar un proceso de reformas que conduzca a la inútilmente postergada transición cubana. Ellos prefieren seguir manipulando al pueblo hasta que un día la fiesta se acabe.

Entonces Willy te voy a decir algo, puede ser que España tenga hoy un grupo de comunistas intentando crear un sistema estilo Castro, ahora:¿crees que el pueblo español quiere ser como Cuba? Te lo dejo de tarea.

Publicado por Y.Roque

Cubano-Español.Periodista Independiente.Escritor de varios libros, nacido en Cuba, perseguido por la Seguridad del Estado Cubana.

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