Los reyes magos que nunca conocí

Cada cubano nacido después de 1959 tiene una experiencia que contar de una época donde Fidel Castro, a toque de a degüello, desmontó tradiciones, religiosidad y negocios privados.

El Estado era el dueño de todo. Del presente y futuro de las personas. El que premiaba o castigaba, de acuerdo con la conducta de sus ciudadanos. También los juguetes pasaron a ser administrados por el régimen.

El 6 de enero era el día más esperado por los niños cubanos. Intentaban sacar buenas notas y portarse bien, para que los Reyes trajeran los juguetes que les pedían. Aún me acuerdo de mi primera muñeca y de la bicicleta Niágara que me dejaron a los cinco años. Me contaba mi madre.

Una amiga contemporánea con mi generación que hoy vive en los EEUU me decía a sus 36 años y que formó como yo parte de la generación del “Período Especial”, sinónimo de escasez, estómagos vacíos y apagones de doce horas diarias. “Mi infancia fue infeliz. Heredé las muñecas viejas de mis hermanas y primas. No recuerdo haber tenido juguetes nuevos y bonitos. Crecí sin la fábula de los Reyes Magos. Era la época de las becas en el campo, poca y mala comida y a los 13 años, en vez de hablar cosas de adolescentes, charlábamos de novios, fumábamos cigarros y ya queríamos perder la virginidad, -y bien que recuerdo esa época, le respondí.

Yo crecí en el barrio marginal y pobre de Ciego de Ávila. En 1983, cuando nací, en el mes de julio se otorgaban tres juguetes por niño aún, por una libreta que había que se llamaba de productos industriales y mediante un sorteo. A mis padres siempre les tocó comprar el quinto o sexto día, cuando en la tienda solo quedaban bates, guantes y pelotas, solo una vez alcancé un camión ruso de juguete.

Luego, el Estado dejó de ofertar juguetes a precios módicos. Con la llegada del Período Especial, una crisis económica perpetua que se extiende por 30 años, muchos niños dejaron de soñar con juguetes.

En 1993, con la despenalización del dólar, las shoppings o tiendas recaudadoras de divisas, comenzaron a vender juguetes a precio de oro. Reinier, padre de tres hijos, recuerda que un camión de bomberos, una Barbie y un juego de cocina le costaron 67 dólares. “Al cambio en el mercado negro de entonces eran 6.700 pesos, el salario de año y medio de un ingeniero.

Fidel Castro siempre intentó borrar de la memoria colectiva las costumbres que él consideraba rezagos burgueses que en su niñez èl disfrutar.

Apenas cinco días después de llegar al poder, el 6 de enero de 1959, se subió a una avioneta militar repleta de juguetes y los lanzó en pequeños paracaídas en una intricada zona montañosa de la Sierra Maestra. Eran niños que nunca habían tenido juguetes. El mensaje fue simple: ahora el rey mago era el comandante.

En las Navidades de 1960, en los bajos del edificio de la CMQ, en La Rampa, en pleno corazón de La Habana, Fidel Castro, Ernesto Guevara y Juan Almeida se disfrazaron de Reyes Magos.

Los regalos eran textos de las leyes de la Reforma Agraria y la Reforma Urbana y sobre la alfabetización. Fidel siempre intentó sepultar las tradiciones. A Santa Claus le cambiaron el nombre por el de Feliciano, un guajiro con guayabera y barba.

En 1968, después que nacionalizó bodegas y chinchales, terminó prohibiendo las Navidades y el Día de Reyes. Los juguetes comenzaron a venderse en 1970, en el mes de julio, racionados a tres por niño. El barbudo fue del carajo. Ha hecho más mal que bien al pueblo cubano y todavía algunos lo aplauden como un Papa Noel.

Yo con 33 años vine a conocer, Navidades, Santa Claus y reyes magos fuera de Cuba, y eso nunca se lo perdonaré.

Publicado por Yordan Roque Álvarez

Nacido en Cuba en 1983, Ciego de Ávila, Profesor de Historia , escritor y periodista e investigador,trabajó en la prensa independiente de su país en la Agencia de Prensa Libre Avileña (APLA), emigró a Rusia en el 2013, donde realizó un diplomado de periodismo y trabajó como Guía Turístico en el Kremlin de Moscú, también fue colaborador del Comité de Asistencia Cívica de Moscú, en 2018 obtiene la ciudadanía española y se va ese país donde reside actualmente, fue Administrador General de la Editorial Ribadeo SLU y ha escrito varios libros entre sus obras está el libro "El camino angosto en busca de la libertad", "Juegos del Corazón", "La columna del Terror", "La Jungla de Espionaje"además de realizar investigaciones relevantes sobre el descubrimiento en Venezuela de Tropas Cubanas,. Ha residido además en Holanda, Alemania.

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