La CIA desclasifica un documento de los experimentos en la URSS para usar la mente como arma

Un dicho anónimo sostiene que “podemos inventar, crear, experimentar y destruir cosas solo con pensamientos”.

La fascinación por la capacidad de la mente como arma secreta va mucho más allá del cine o de los surrealistas chistes sobre “mentalismo” de Faemino y Cansado.

La CIA desclasificó recientemente un documento de la época de la guerra fría con la extinta Unión Soviética, la URSS, en el que la realidad parece, cuando menos, tan fantástica como la misma imaginación.

Ese informe, redactado en 1991, indica que dos científicos rusos habían estado experimentando en el terreno de la “percepción extrasensorial”, definida como la capacidad de lograr información o influir en objetos físicos usando solo la mente.

En unas pocas páginas se relatan las iniciativas de ese par de investigadores, a los que se identifica como Konstantin Buteyko y Vlail Kaznacheyev, y de los que se dice que perfeccionaron sus “métodos extrasensoriales”.

Después de recibir esos papeles el pasado noviembre, John Greenewald los publicó esta semana en Black Vault , un archivo de documentos clasificados del gobierno obtenidos por lo general mediante solicitudes realizadas por Greenewald, fundador de ese sitio en internet.

La web ilustra que la percepción extrasensorial, referida en ocasiones como “el sexto sentido, el instinto o el pálpito”, es un término que acuñó Rudolf Tischner, investigador psíquico alemán, y que en Estados Unidos adoptó J.B. Rhine, psicólogo en la Universidad de Duke.

El concepto abarca “las habilidades psíquicas, como la telepatía y la clarividencia, y su operación transtemporal como la premonición o la retrocognición”.

En la carta de respuesta, la CIA precisa que ese informe “puede publicarse una vez desinfectado”, que es el eufemismo empleado para describir el borrado de determinados datos. La Agencia Central de Inteligencia también aclara que solo desclasificaban uno de los documentos que Greenewald había reclamado.

La finalidad de ese informe no queda claro. Su lectura responde más al guion de una serie de culto en televisión. El resumen de su introducción arranca así: “En 1987, la Academia Soviética de Ciencias premió con 450.000 rublos al instituto estatal de investigación de inmunología clínica de la URSS para realizar una investigación de los efectos de la dioxina, un componente del agente naranja, un herbicida utilizado en la guerra química que ataca el sistema inmunológico humano”.

Ese instituto , en su base de Novosibirsk, lo dirigía Buteyko. A partir de su propuesta, a los pacientes se les daba una dieta especial. “Un médico especialista intentaba transmitirles bioenergía para permitirles controlar o curar el asma, la sinusitis, la bronquitis crónica, la inflamación pulmonar y las enfermedades coronarias”, especifica ese texto.

En el siguiente punto se concreta la labor de Buteyko. Su experimento consistía en poner a un voluntario en el centro de una habitación, que contaba con dos espejos cóncavos clavados a dos paredes opuestas. Sentado al lado del voluntario, “un médico se concentraba en transmitir energía psíquica al paciente y en experimentar enfáticamente el malestar de ese paciente”, se lee. El documento remarca que “los investigadores creyeron que los espejos canalizaban la energía psíquica”.

Entre 1987 y 1988, unos 3.000 pacientes de ese instituto fueron sometidos o sufrieron estos “tratamiento médicos no tradicionales”, incluida “la utilización de métodos psíquicos”.

Kaznacheyev, el otro científico, al que se califica de “autoridad” en el terreno extrasensorial, trabajó en “un instituto no identificado de Leningrado”, que así se llamaba entonces la actual San Peterburgo. A mediados de los años ochenta puso en marcha otro tipo de indagación psíquica.

Su método consistió en que los “voluntarios” intentaron transmitirse “imágenes de forma geométrica como cuadrados o círculos”. El documento afirma que Kaznacheyev no concretó el número de pacientes con los que trabajó, “ni si el ejército soviético expresó interés en los resultados de estos experimentos”.

Publicado por Yordan Roque Álvarez

Nacido en Cuba en 1983, Ciego de Ávila, Profesor de Historia , escritor y periodista e investigador,trabajó en la prensa independiente de su país en la Agencia de Prensa Libre Avileña (APLA), emigró a Rusia en el 2013, donde realizó un diplomado de periodismo y trabajó como Guía Turístico en el Kremlin de Moscú, también fue colaborador del Comité de Asistencia Cívica de Moscú, en 2018 obtiene la ciudadanía española y se va ese país donde reside actualmente, fue Administrador General de la Editorial Ribadeo SLU y ha escrito varios libros entre sus obras está el libro "El camino angosto en busca de la libertad", "Juegos del Corazón", "La columna del Terror", "La Jungla de Espionaje"además de realizar investigaciones relevantes sobre el descubrimiento en Venezuela de Tropas Cubanas,. Ha residido además en Holanda, Alemania.

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