En Historias de Domingo: Un espía nazi en la Habana.

1939 septiembre 1. Hitler invade a Polonia. Gran Bretaña y Francia declaran la guerra a Alemania.  Comienza la II Guerra Mundial.
1940, enero 1. Empieza la exhibición regular en los cines habaneros delnoticiero cinematográfico semanal  titulado “Noticiario Nacional” dirigido por Manuel Alonso.
1940, julio. El Estado Mayor Británico para Actividades de Censura Postal (Headquater British Post Censorship Activity), se instala en el hotel Fairmont Hamilton Princess en la capital de las islas británicas de Bermudas. Unos mil censores que dominaban varios idiomas, expertos en tintas simpáticas, criptógrafos y especialistas postales inspeccionan toneladas de correspondencia que se cruza entre América y Europa. Esta sección del M-16 trabaja en coordinación con el FBI (Buró Federal de Investigaciones de los Estados Unidos) y facilitan informaciones a las agencias de otros países aliados, entre ellas la cubana.
1941, abril 14. Empieza a circular en La Habana el periódico Prensa Libre dirigido por Sergio Carbó.
1941, septiembre 29. Llega a La Habana Enrique Augusto Luning  en el trasatlántico español “Villa de Madrid”viaja con pasaporte de la república de Honduras expedido por el Cónsul de ese país en la ciudad alemana de Bremen. Dice ser un judío alemán que logró escapar de la persecución nazi y tiene el propósito de establecerse en la capital cubana para abrir una casa de modas. Se aloja en el segundo piso de la casa de huéspedes situada en la calle Teniente Rey número 366 entre Villegas y Aguacate  con vista al puerto habanero y pocas semanas después abre la casa de modas “La Estampa” en la calle Industria 314.
1941, octubre 14. En una carta que envía desde La Habana un tal R. Castillo a un Sr.  Mutz en Lisboa, Portugal, los censores de las Bermudas  descubren un mensaje secreto escrito con tinta invisible indicando las entradas y salidas de buques del puerto de La Habana. Se notifica al FBI y al capitán Mariano Faget, jefe cubano del Servicio de Investigaciones de Actividades Enemigas (SIAE) y comienzan las investigaciones.
1941, diciembre 9. Después del sorpresivo bombardeo a la base norteamericana de Pearl Harbor, Cuba declara la guerra al Japón y dos días después a Alemania e Italia.
1942, enero – julio. Durante estos meses los submarinos alemanes han hecho grandes estragos en las aguas de Caribe hundiendo cientos de buques aliados y ocasionando miles de víctimas.  Los censores de las Bermudas continúan interceptando cartas de R. Castillo al Sr.  Mutz manuscritas en español que llevan además mensajes invisibles escritos en inglés. El M-16  y el FBI le ofrecen ayuda y asesoramiento al jefe de la inteligencia cubana Mariano Faget y   acuerdan crear  un centro de operaciones en el cuartel del SIAE en La Habana, situado en la calle Sarabia y Arroyo en el Cerro. Bajo la supervisión de técnicos británicos y estadounidenses   comienza un riguroso control de la correspondencia, se crea el departamento de radio escucha y organizan un grupo para investigar a las personas que reciben dinero desde España y Portugal. Un avión equipado para detectar emisiones radiales sobrevuela La Habana.
1942, agosto. La aeronave de la marina norteamericana destinada a sobrevolar La Habana descubre una emisiones radiales extrañas  sobrevuela la capital descubre unas señales radiales que son emitidas desde las cercanías del puerto. La búsqueda se concentra en La Habana vieja.  Los censores de las Bermudas encuentran en una de las cartas un increíble y fatal error de los espías: un nombre y una dirección que resultan ser verdaderos y corresponden a Enrique Augusto Luning, vecino de la calle Teniente Rey Nº 336, segundo piso. A este nombre y dirección van dirigidas también transferencias bancarias que los investigadores cubanos encontraron en un discreto banco de las afueras  de la ciudad. A través de las cartas de Luning descubren otros espías que operan en Chile. Después de diez meses de una minuciosa investigación en la que participaron cientos de hombres de las agencias cubana, británica y norteamericana logran identificar y localizar al espía nazi en la Habana.
1942, agosto 12. Los buques cubanos “Bahia de Manzanillo” y “Santiago de Cuba”, son torpedeados y hundidos por un submarino alemán cuando navegaban cerca de nuestras costas. Mueren 31 marinos cubanos, los cuales son velados en el Capitolio Nacional y sepultados con honores militares. El pueblo esta enardecido, llora junto con los familiares la muerte de los heroicos marinos y clama justicia.
1942,  agosto 15 al 30.  Para Batista es un buen momento para capturar y presentar al espía alemán y dar a conocer el éxito de sus agentes con el fin de obtener mejores precios y aumentar la cuota azucarera que Cuba vende a los Estados Unidos. Para el General Manuel Benítez, jefe de la policía Nacional, es una oportunidad para obtener popularidad y honores que fortalecerían sus aspiraciones a la presidencia de la República en las elecciones de 1944. Sin embargo, los agentes del FBI y del M-16 en Cuba sugieren esperar algún tiempo para descubrir todos los contactos que tiene Luning en el extranjero y los posibles cómplices en la capital.
1942, agosto 31. El jefe de la policía Manuel Benítez  decide detener a Luning e informa a la prensa la captura de un espía vinculado al hundimiento de los barcos  Bahía de Manzanillo y Santiago de Cuba, aunque no menciona su nombre.
1942, septiembre 5. La policía cubana da a conocer a la prensa a Heinz August Kunning agente delServicio de Espionaje Militar Alemán (Abwehr) quien desembarcó en La Habana a bordo del trasatlántico español “Villa de Madrid”con pasaporte de la república de Honduras expedido a nombre de Enrique Augusto Luning (sus apellidos aparecen en la prensa cubana como Lunning, Luning, Luni o Kunning indistintamente) por el Cónsul de ese país en la ciudad alemana de Bremen. Luning declara que es ingeniero graduado en la Universidad de Berlín, domina los idiomas  inglés y español, es miembro de la Abwehr desde 1937.

Después de cumplir una misión en Santo Domingo y haber recibido un intenso entrenamiento de 6 semanas en una unidad especial de inteligencia, fue destinado a La Habana para obtener información del movimiento naval y aéreo  en el Caribe. Para su labor de espionaje introdujo un radio con su antena, manipuladores telegráficos y tinta simpática para escribir mensajes invisibles.

Alquiló el segundo piso de una casa de huéspedes situada en la calle Teniente Rey número 366 entre Villegas y Aguacate  con vista al puerto habanero y allí instaló sus equipos. Para amortiguar el ruido del telégrafo compró varias jaulas con canarios para con su trino poder amortiguar el ruido del telégrafo. Abrió una casa de modas en la calle Industria 314 que denominó “La Estampa” para justificar sus ingresos. Después de esa fase de enmascaramiento, comenzó a buscar información que obtenía leyendo las noticias  que publicaban los diarios y las revistas Carteles y Bohemia, y frecuentaba los bares del puerto escuchando a marineros borrachos y prostitutas los comentarios que hacían sobre salidas y rumbos de los barcos, luego escribía con tinta invisible un resumen de lo más importante, y lo enviaba por correspondencia a los centros receptores de España, Portugal y Chile, ya que el equipo de radio venía roto.

Después fue presentado al Tribunal de Urgencia iniciándose la Causa 1366 de 1942. Lo acusan de ser jefe de una red nazi en Latinoamérica que ha enviado valiosos secretos  militares y económicos  a la Abwehr y radiado a los submarinos alemanes la salida y el rumbo de barcos indefensos que han sido torpedeados  en el Caribe causando la muerte a miles de marinos. El informe que presenta Mariano Faget, jefe de la del SIAE cubano, lo vincula al hundimiento de los barcos Bahía de Manzanillo y Santiago de Cuba que tanto sufrimiento causo a los cubanos.

La prensa divulga los espantosos y terribles crímenes. Por su parte, Batista, Benítez, al embajador estadounidense en Cuba, Spruille Braden, y el director del FBI, J. Edgar Hoover, en Washington, elogian la eficacia de los cuerpos policiacos cubanos, británicos y norteamericanos que han descubierto y capturado al espía más peligroso que actuaba en América.
1942, noviembre 9. El juicio ha durado sesenta y tres días. Pese al gran esfuerzo que ha hecho el abogado de oficio Dr. Armando Rabell por defender a Luning, el Tribunal de Urgencia acuerda condenarlo a la pena de muerte. El fallo es ratificado por el Tribunal Supremo y el presidente de la República no concede la gracia del perdón.  El secretario del tribunal notifica a Luning en su celda del Castillo del Príncipe la sentencia de muerte por fusilamiento. El espía firma la notificación sin decir palabras ni mostrar miedo

El martes 10 de noviembre de 1942 fue fusilado en los fosos del Castillo del Príncipe el espía alemán Heinz August Luning. Dos meses antes fue descubierto y apresado por los agentes de la policía cubana y sometido a juicio. El Tribunal de Urgencia de La Habana lo condenó a la última pena y el fallo fue ratificado por el Tribunal Supremo de Cuba. La súplica de clemencia que su abogado defensor, Dr. Armando Rabell, elevó al presidente de la República, Coronel Fulgencio Batista, fue denegada.

La captura de Luning fue ordenada por el jefe del Ejército, coronel Manuel Benítez, y el propio presidente Batista,  ansiosos por demostrar la eficacia de los servicios de contraespionaje de las fuerzas armadas cubanas y divulgados por todos los medios de prensa escrita, radial y cinematográfica de esa época.

El juicio fue a puertas cerradas salvo las conclusiones, la sentencia  del Tribunal de Urgencia y la ratificación por al Tribunal  Supremo. Los magistrados prohibieron fotografiar o filmar la ejecución y sólo autorizaron a un grupo limitado de periodistas a presenciarla y dar la noticia. Uno de estos reporteros, Raúl Quintana del diario Avance, describió así el trágico final del espía:
“Lunning, de seis pies de estatura, fornido, con más de 200 libras de peso, pelo casi negro, tez pálida y bigote espeso bien recortado, caminaba lentamente, pero con pasos firmes. Sus manos esposadas a la espalda. Su rostro serio y postura arrogante. Vestía camisa azul, de playa, de mangas cortas; pantalón oscuro y zapatos   negros.

“Cuando la comitiva llegó al centro de la explanada, el dominico se acercó aún más al reo y le presentó el crucifijo que éste besó. Luego el religioso se retiró a pasos cortos.

“Un sargento, integrante de la escolta militar, intentó vendarlo con un pañuelo negro que agitaba en su diestra. Lunning hizo un gesto negativo con la cabeza. Y el militar se alejó, complaciéndolo. En esos instantes el reo levantó la cabeza y dirigió su mirada hacia el grupo de periodistas, que desde lo alto del muro, presenciábamos la escena.

“Solamente se escuchaban los pasos rítmicos de los soldados dirigiéndose al lugar donde debían cumplir la sentencia. Eran las 7 y 55 minutos. El oficial marchó a la derecha del pelotón ejecutor, frente a nosotros, y levantó el sable sobre su cabeza. Esos segundos parecían interminables y las manecillas del reloj detenidas. Todos estábamos en tensión, los nervios de punta.

“De pronto la hoja acerada descendió rápida, reflejando un relámpago al cortar los rayos del sol y se escuchó claramente una voz fuerte que rasgó el silencio: ¡Fuegooo…! Simultáneamente ocho detonaciones en un solo sonido, retumbó al chocar contra las paredes de piedra del Castillo del Príncipe y el eco, repitiéndose, se fue diluyendo por los túneles que se abrían al foso. Eran exactamente las 7,57 minutos”.

Mientras el jefe del pelotón procedía al dramático ceremonial del fusilamiento, los periodistas escribían en las cuartillas los datos e impresiones que creían importantes, pero no todos, uno de ellos dibujaba con lujo de detalles lo que sucedía ante sus ojos. Era Mario Kuchilán Sol, notable periodista, dibujante y caricaturista, quien con gran habilidad hizo dos apuntes: uno cuando Luning recibía los disparos y el otro en el suelo ya sin vida, los cuales fueron publicados en la primera plana de diario Prensa Libre supliendo así la ausencia impuesta por las autoridades a los fotógrafos y camarógrafos.

El periódico publicó en la portada, además de los dos dibujos de Kuchilán,  cuatro fotos de distintos momentos del juicio del espía y una combinación grafica en la cual recortaron una fotografía de Luning tomada durante las declaraciones y la unieron a otra de su  féretro, una combinación macabra y sensacionalista del destino del reo hecha por el diseñador del diario. Prensa Libre fue fundada por Sergio Carbó el 14 de abril de 1941 y en solo un año alcanzó una gran popularidad por la calidad de los periodistas, la presentación de las noticias y una buena dosis de sensacionalismo como la que practicaban entonces la mayoría de los diarios.

No solo a Kuchilán se le ocurrió dar al público un dibujo en vivo de los últimos momentos de Luning, también Manuel Alonso, director del Noticiero Nacional, trató insistentemente de dejar constancia cinematográfica de ese singular acontecimiento. Y aunque nada logró, por lo menos fue autorizado a presenciar el fusilamiento junto con otros directores de la prensa.

A las seis de la mañana del día 10 de noviembre, comenzaron a llegar los autos de las personas acreditadas para presenciar el fusilamiento y parqueaban en el lugar indicado por los soldados cerca deuna de las puertas del castillo conocida como la posta 7.Manolo Alonso llegó puntual acompañado del  camarógrafo Eduardo Hernández “Guayo” quien tenía oculta una cámara cinematográfica debajo del asiento. Este último se identificó ante el centinela como el chofer del automóvil. Alonso se reunió en el portón con los demás colegas que habían sido autorizados y cuando estuvieron todos, plenamente identificados, un oficial los condujo hasta un punto en lo alto de la muralla desde el cual, a unos 70 metros, podían ver un claro recién chapeado en el foso sur. En el centro estaba un poste de madera colocado verticalmente donde se apoyaría el condenado. Los choferes, Guayo entre ellos, tuvieron que  permanecer dentro de sus vehículos vigilados por unos centinelas.

A medida que pasaba el tiempo Guayo se impacientaba. No podía salir del auto y menos con una cámara. Si intentaba hacerlo tampoco sabía adónde ir. Cuando había perdido las esperanzas de filmar escuchó los pasos marciales de una patrulla, todos los choferes y centinelas dirigieron su mirada hacia el portón y se dieron cuenta que se trataba del cortejo que escoltaba a Luning hacia los fosos del castillo. Guayo sacó la cámara que tenía escondida y comenzó a filmar. Eran las 7:45. Abría la marcha el oficial al mando empuñando un brilloso sable, le seguía Luning entre dos sacerdotes que lo consolaban y detrás el pelotón de fusileros. Todos en el parqueo estaban tan absortos mirando aquel hombre que caminaba sereno hacia la muerte que nadie se dio cuenta que Guayo estaba filmando los últimos pasos de la vida del espía. Cuando en un recodo del camino el grupo se perdió de la vista, el camarógrafo guardó rápidamente la cámara, contento de la suerte que había tenido. Unos minutos después se escuchó una descarga de fusiles. Todo había acabado. Tan pronto llegó Manuel Alonso y Guayo le contó lo ocurrido salieron rápidamente hacia los estudios y laboratorios del noticiero en Prado 59. Durante la edición, seleccionaron en la moviola un fotograma, el mejor, y lo enviaron a Miguel Quevedo, director de Bohemia, para que la publicara como una cortesía y a la vez como promoción del noticiero. El domingo 15 de 1942 la revista y el noticiero dieron a conocer al mundo la última imagen fotográfica de Luning.

Recientes investigaciones revelan que el radiotransmisor de Luning no funcionaba, estaba roto. Los mensajes escritos con tinta invisible llegaban atrasados y no tenían valor pues copiaba lo que publicaban los diarios. Nunca se comunicó con un submarino. Su trabajo era pésimo. El extraño mérito de Enrique Augusto Luning es el de haber sido el único espía fusilado en América Latina y el Caribe durante la Segunda Guerra Mundial.

Publicado por Yordan Roque Álvarez

Nacido en Cuba en 1983, Ciego de Ávila, Profesor de Historia , escritor y periodista e investigador,trabajó en la prensa independiente de su país en la Agencia de Prensa Libre Avileña (APLA), emigró a Rusia en el 2013, donde realizó un diplomado de periodismo y trabajó como Guía Turístico en el Kremlin de Moscú, también fue colaborador del Comité de Asistencia Cívica de Moscú, en 2018 obtiene la ciudadanía española y se va ese país donde reside actualmente, fue Administrador General de la Editorial Ribadeo SLU y ha escrito varios libros entre sus obras está el libro "El camino angosto en busca de la libertad", "Juegos del Corazón", "La columna del Terror", "La Jungla de Espionaje"además de realizar investigaciones relevantes sobre el descubrimiento en Venezuela de Tropas Cubanas,. Ha residido además en Holanda, Alemania.

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