La miseria herencia del comunismo soviético

Natalia Lebina – Historiadora rusa, Doctora en Ciencias Históricas, consultora científica del D.S. Likhachev. Lebina fue una de las primeras en el espacio postsoviético en estudiar el legado soviético en el marco de la historia de la vida cotidiana de moda en los círculos académicos; en 2006 su libro The Encyclopedia of Platitudes. La vida cotidiana soviética: contornos, símbolos, signos ”ganó el premio de no ficción.

La “vida cotidiana soviética” es un estudio a gran escala de las normas y anomalías en la vida cotidiana de una persona soviética durante el período desde el comunismo de guerra hasta la muerte de Stalin. Después del lanzamiento de la primera edición (1999), algunos de los críticos fueron más que hostiles: Lebin fue acusado de denigrar el pasado soviético. Al mismo tiempo, la segunda edición se incluyó en la larga lista del Premio Iluminador.

Racionamiento directo de la vida cotidiana: cultura alimentaria

Los lemas “La carne es dañina” y “Masticando con cuidado la comida, ayudas a la sociedad” no son la ficción literaria de Ilf y Petrov, sino la realidad histórica de los años veinte. Los teóricos de la nutrición soviéticos aconsejaron encarecidamente compensar la falta de grasa en la dieta comiendo grasas de piñones, soja, semillas de sandía, calabaza y proteínas: guisantes, frijoles, acedera y espinacas. En las décadas de 1920 y 1930, aparecieron muchos libros de cocina que ayudaron a las amas de casa a cocinar en condiciones de escasez de productos, principalmente de patatas, carne en conserva o soja. Hubo bromas sobre la comida; por ejemplo, en los “Red Putilovets” de Leningrado en 1928, se encontraron dos carteles. El primero – con un retrato de Lenin y la firma “Abajo Lenin con carne de caballo”, el segundo – con un retrato de Nicolás II y la firma “Dale a Nikolai con carne de cerdo”.

Desde 1917, las autoridades han comenzado a introducir comidas racionadas en los comedores. La población se dividió en laboral y no laboral; el primero tenía más raciones. El significado mismo del proceso de nutrición ha cambiado: la saturación se ha convertido en lo principal. Los restaurantes privados se han convertido naturalmente en una anomalía. Hubo una lucha infructuosa contra el comercio privado de comestibles.

Bajo la Nueva Política Económica, el sistema de restauración pública comenzó a reducirse. Han vuelto las tiendas, puestos y mercados privados y los restaurantes. Walter Benjamin, que visitó Moscú en 1926-1927, quedó impresionado por la abundancia de “establecimientos decentes”. En su diario, describe una pastelería que sirve “crema batida en cuencos de vidrio” y merengues, un café francés en Stoleshnikov Lane, una sala con paneles de madera del hotel Liverpool. En 1923, se estableció una sociedad cooperativa de acciones “People’s Nutrition” (Narpit). Los establecimientos de Narpit estaban exentos de impuestos. Aquí era barato, pero ni la comida ni el servicio eran buenos.

Al final de la NEP, la situación empeoró; en la primavera de 1929, las tarjetas se estaban introduciendo en todas partes. El sistema de distribución provocó la aparición del fenómeno del blat. La norma del blat continuó existiendo en el campo de la nutrición después de la abolición de las tarjetas en 1935, y bajo las condiciones del sistema de tarjetas de 1941-1947, y después de la guerra.

Las realidades de la política de vivienda soviética

Después de 1917, la parte más desfavorecida de la población esperaba una mejora en su vida. Los representantes de la “clase victoriosa” fueron trasladados de los cuarteles a los departamentos de la burguesía y la intelectualidad. Las autoridades se mostraron orgullosas de este proyecto, como lo demuestra la película “Sello”, filmada al mismo tiempo, sobre la amistad del profesor con los universos de los trabajadores. Los bolcheviques avanzados vivían en comunas. Por ejemplo, el lujoso hotel “National” de Moscú se transformó en una especie de dormitorio-comuna. En Petrogrado, la élite de los activistas bolcheviques se concentró en Astoria. En la primera mitad de la década de 1920 comenzaron a aparecer las primeras comunas juveniles espontáneas.

En el verano de 1922, se permitieron las transacciones inmobiliarias (con la reducción de la NEP, se prohibieron). Según un decreto adoptado en 1926, quienes compraban un espacio habitable eran castigados con el desalojo. En la década de 1930, los apartamentos comunales se convirtieron en un factor importante en la psicosis masiva de posibles denuncias. Se permitió la autocompactación (autoselección de los a compartir), por lo que la detención de un vecino prometía una mejora de las condiciones. La denuncia de irregularidades se ha convertido en la norma y un indicador de integridad.

La idea de una intimidación gradual del espacio vital penetró en el discurso oficial de la segunda mitad de los años treinta. En el editorial de la revista “Arquitectura de la URSS” de mayo de 1936 se señaló: “Un elemento de cierta intimidad debe reflejarse en la interpretación de la vivienda”. Así, el gobierno anunció un cambio en la norma, pero esta norma no fue observada para todos: la vivienda individual estaba disponible solo para la élite. El problema de la vivienda se agravó posteriormente con la destrucción de la Gran Guerra Patria: en 1952 el número de cuarteles había crecido en un 50% con respecto a 1940, y el número de sus habitantes aumentó en un 33%, llegando a 3.847 millones de personas, de las cuales 337 mil vivían en Moscú.

La miseria del sistema comunista es como el mar y la sal, si el mar no es salado pues no es mar.

Publicado por Yordan Roque Álvarez

Nacido en Cuba en 1983, Ciego de Ávila, Profesor de Historia , escritor y periodista e investigador,trabajó en la prensa independiente de su país en la Agencia de Prensa Libre Avileña (APLA), emigró a Rusia en el 2013, donde realizó un diplomado de periodismo y trabajó como Guía Turístico en el Kremlin de Moscú, también fue colaborador del Comité de Asistencia Cívica de Moscú, en 2018 obtiene la ciudadanía española y se va ese país donde reside actualmente, fue Administrador General de la Editorial Ribadeo SLU y ha escrito varios libros entre sus obras está el libro "El camino angosto en busca de la libertad", "Juegos del Corazón", "La columna del Terror", "La Jungla de Espionaje"además de realizar investigaciones relevantes sobre el descubrimiento en Venezuela de Tropas Cubanas,. Ha residido además en Holanda, Alemania.

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