El hambre mala consejera

Yo recuerdo mi abuela decirme, “en el machadato nos morimos de hambre”, “cuando Batista muchos murieron de hambre”, luego me seguía diciendo:”en la crisis de octubre por poco nos morimos de hambre”, ella al final murió de hambre en 1994 cuando el crudo Período Espacial.

El hambre es mala consejera, escuchaba y desde niño la gente del barrio siempre decía lo mismo. Mientras crecía y tomaba conciencia de la naturaleza de mi entorno, descubrí que el hambre lo provocan los gobiernos. Entonces ya era un joven instruido y me preguntaba cómo y por qué la dictadura  puede hacer un diagnóstico tan certero de la situación diaria y justificar el hambre con Bloqueo.

Muchas personas de la población tuvieron la suspicacia del guajiro, quien al ver las palomas volando y luego posarse sobre los hombros del tirano Fidel Castro dijo: “si aquel era el hijo de Dios y se le posó la paloma, entonces este (Fidel) debe ser el hijo del diablo, me voy de aquí”. Así hicieron muchos (irse) porque el comunismo es hambre y miseria, y la paloma en el hombro era el inicio de una época de hambre.

En realidad, la población cubana sufrió el control de la alimentación, propio de una sociedad comunista. El régimen castrista estuvo en una crisis económica que afectó la alimentación de la población en los primeros años y esto justificó la instauración de la libreta de racionamiento el 12 de julio de 1963. Tan joven la Revolución Socialista y ya el hambre era el tema de la agenda.

En Cuba, antes de 1959, existían miles de pequeños negocios, entre ellos las bodegas, donde la gran mayoría de los cubanos compraba sus productos alimenticios de primera necesidad y las golosinas para los niños. Por las calles, en los pequeños negocios, “timbiriches”, podían consumir el pan con bistec y los batidos de frutas, ambos de gran calidad y abundancia, por precios risibles en centavos. El café de primera, buen gusto, agradable aroma y puro, una taza grande y limpia al vapor, por tres centavos cubanos. Si había hambre, para algunos, pero ahora es para todos.

Por supuesto, existen algunos fanáticos comunistas que quieren negar esa realidad en la isla cubana y expresan que en el campo la gente la pasaba mal, mi abuelo español antes de 1959, era un hombre de campo, llegó a tener 75 cabezas de ganado, producía azúcar para el central y tenía una bodega, y cuando llegó a Cuba solo tenía cinco centavos en su bolsillo, millonario no fue, pero con su trabajo honrado llegó a tener lo que quiso, porque eso es el capitalismo, si trabajas ves el resultado, un ejemplo fue el propio padre del dictador Castro que salió desde España muerto de hambre y sin un peso como mi abuelo y llegó a ser uno de los más ricos en la zona oriental.

Pero cuando me encuentro con esas escasas opiniones del hambre antes de 1959, les recuerdo que quizás en su región eso era posible, pero estoy seguro de que ningún médico, maestro o ingeniero estuvo en la miseria y la hambruna como en estos días del castro socialismo.

Esas vivencias históricas de la población cubana pueden hacerles evocar que el hambre es mala consejera, pues las gentes, cuando tuvieron la oportunidad de emigrar, se arriesgaron a la aventura dramática del éxodo del Mariel, 1980, y el de Guantánamo, en 1994. Asimismo, entre esas fechas y también en la actualidad, miles de cubanos abandonan su país por mar y atraviesan las selvas centroamericanas para llegar a la frontera sur de los EEUU. La gran mayoría expresan que solo es por un problema económico, para no tener dificultades con el régimen castrista y poder regresar a su país en un futuro inmediato.

Como cualquiera de esos millones de cubanos bajo el yugo del castrocomunismo viví yo, en la niñez y adolescencia, sin las preocupaciones del país. Es verdad que no entendía que me tocaban tres juguetes por la libreta, pues al final disfrutaba y sonreía con los regalos de mis padres o cuando joven debía escoger para vestirme una de las tres oportunidades racionalizadas, la camiseta o el calzoncillo o las medias. Sin embargo, sí entendí claro, cuando joven recién graduado de Licenciatura en Ciencias Humanistas que debía satisfacer las necesidades entre vestir, comer o pasear; ya había asimilado perfectamente la frase popular el hambre es mala consejera y que el futuro sería un fracaso enorme en la Cuba socialista.

La archipobreza se apoderó de Cuba en la de cada del 90, durante esos años la gran mayoría de la gente conoció el hambre y la cúpula comunista seguía en la abundancia de riquezas, lo que en años posteriores salió a la luz pública por la revista Forbes, al clasificar a Fidel Castro como uno de los grandes millonarios del mundo en el poder de un país.

En ese tiempo podía alimentarme, pero no podía ni vestirme ni pasear y eran un buen profesor. Y así, como a mí, le aconteció a muchos profesionales de las diversas ramas del conocimiento en Cuba. La verdadera escasez y hambre las conocí en carne propia en la prisión, cuando fui encarcelado injustamente por la tiranía de Castro. Ahí palpé de primera mano la esencia , el hambre es mala consejera, pues muchos de los individuos en cautiverio, hacían cualquier cosa por un pedazo de pan.

En estos días de enclaustramiento por la pandemia de la COVID-19 en Cuba, la carencia y los elevados precios de los alimentos hacen más grande la hambruna y el fracaso del régimen castrosocialista. Tan adversa es esa circunstancia que una familia se suicidó por hambre. Nunca antes se había observado un suicidio colectivo y muchos menos de una madre y sus hijos por la escasez de alimentos en el país. Mucha gente perdió libras de peso corporal pero conservaron las ideas. El hambre y los ideales son combinaciones perfectas para hacer la revolución por los derechos humanos. Cuba se encuentra enferma y necesita la urgencia quirúrgica de Libertad y Democracia.

El ordenamiento vuelve a poner al país en el trance del hambre, del desespero, en los últimos días caminando grupos de cubanos en varios países solo se habla ¿Cómo puedo salir?

Porque durante muchos años la única escapatoria que hemos tenido es huir del régimen y no enfrentarlo.

No me toca a mí decir que es la hora, al final yo estoy fuera, y comiendo, pero creo que nuestro pueblo necesita de una vez ponerse los trajes mambises y decir:¡Basta!

La libertad de Cuba depende de su pueblo y este es el único capaz de cambiar la situación y de poner fin al hambre que va más allá de ingerir alimentos.

El pueblo tiene que tener claro que está hambre y sed de justicia sólo se logrará enfrentando al causante y este sin duda, no es el Bloqueo, ni los Yanquis, ni la crisis mundial. Porque como el Machadato, el Batistiado, El Castrismo es el único culpable.

Publicado por Yordan Roque Álvarez

Nacido en Cuba en 1983, Ciego de Ávila, Profesor de Historia , escritor y periodista e investigador,trabajó en la prensa independiente de su país en la Agencia de Prensa Libre Avileña (APLA), emigró a Rusia en el 2013, donde realizó un diplomado de periodismo y trabajó como Guía Turístico en el Kremlin de Moscú, también fue colaborador del Comité de Asistencia Cívica de Moscú, en 2018 obtiene la ciudadanía española y se va ese país donde reside actualmente, fue Administrador General de la Editorial Ribadeo SLU y ha escrito varios libros entre sus obras está el libro "El camino angosto en busca de la libertad", "Juegos del Corazón", "La columna del Terror", "La Jungla de Espionaje"además de realizar investigaciones relevantes sobre el descubrimiento en Venezuela de Tropas Cubanas,. Ha residido además en Holanda, Alemania.

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