La vacunas de los comunistas para extender su influencia.

La vacuna, única estrategia de salida a la pesadilla vírica, se ha convertido en el recurso más codiciado. Quien la controla luce la corona más deslumbrante, cabalga a lomos del caballo más veloz. No sólo posee el remedio para levantar su economía mientras los adversarios siguen postrados, también tiene el poder para decidir a quién se lo vende o regala.

Si los conquistadores de la antigüedad levantaran la cabeza, verían hoy unas naciones occidentales devastadas por un virus y enzarzadas en un sálvese quien pueda, cuando no directamente en batallas fratricidas, para asegurarse las dosis necesarias para sus propios ciudadanos-votantes. Mientras, las vacunas de China y Rusia emergen como la tabla de salvación para muchos países que, o bien no pueden permitirse las occidentales o, aunque pudiesen, tendrían que esperar meses para acceder a ellas.

Hace tiempo que quedó claro que la carrera por la vacuna iba a ser un pulso político entre las potencias que se disputan la hegemonía mundial. El 11 de agosto, Vladímir Putin anunció que había aprobado la primera vacuna contra la covid del mundo, la Sputnik V, desarrollada por el estatal Instituto Gamaleya. El nombre es toda una declaración de intenciones. Alude a una de las grandes victorias rusas de la guerra fría, cuando en 1957 la URSS puso en órbita el primer satélite, adelantándose a EE.UU.

Putin registró la Sputnik V cuando sólo se había completado la fase 2 de los ensayos clínicos. Había urgencia. Urgencia por atajar el virus, pero también por anotarse la victoria frente a sus adversarios.

Tampoco China esperó a la fase 3 para dar luz verde a dos vacunas –la del laboratorio estatal Sinopharm y la de Sinovac, privado– y arrancar la campaña de inmunización. Xi Jinping anunció que la vacuna china sería “un bien global”, prometió una ayuda de 2.000 millones de dólares para África y un préstamo de 1.000 a América Latina para comprar vacunas.

Y Cuba que si la hubieran dejado las críticas ya hubiera hecho todo un circo de la Soberana 1 y 2, y que decir de Maduro y su Gotica Maravillosa.

Si para las farmacéuticas occidentales, empresas privadas aunque hayan recibido enormes inyecciones de dinero público, la vacuna es un negocio –Pfizer espera facturar 15.000 millones de dólares sólo en el 2021–, para rusos y chinos el interés geopolítico pasa por encima del comercial, lo que les permite ofrecer mejores precios, incluso regalarla. “Para China, forma parte de su estrategia de soft power . Hace años que ejercen este papel en África, donde han construido mucha infraestructura sanitaria, y también alguna en Oriente Medio o en el Caribe”.

La vacunas rusa y chinas pueden ser almacenadas en un refrigerador normal, como la de AstraZeneca (anglosueca), a diferencia de los -70ºC que requiere la de Pfizer o los -20ºC de Moderna, algo “crucial para sistemas sanitarios menos capacitados”, señala Vieira. Y son más baratas, pero el precio no ha sido determinante para que estos países hayan recurrido a Pekín y Moscú.

Pero lo que es una buena noticia sanitaria –más oferta de vacunas, más gente protegida– en términos políticos es preocupante, al menos desde el punto de vista de los defensores de la democracia.

El escenario es un reflejo del vuelco que se ha producido en el equilibrio de poderes mundial y que la pandemia ha acelerado.

Se ha acabado la era dorada en que las potencias occidentales eran los líderes indiscutibles de la sanidad global, pero también en que las democracias estaban en auge frente a unos regímenes autoritarios en retroceso y a la defensiva.

Querido amigo olvídate del mundo en desarrollo, esto es una lucha entre democracias ricas por el acceso a un recurso escaso, los comunistas lanzaron el virus(no lo puedo asegurar) pero lo que si puedo decir es que hoy el mundo comienza a depender de ellos y están poniendo la mejor vacuna esa que te enferma y te pone rojo.

Publicado por Yordan Roque Álvarez

Nacido en Cuba en 1983, Ciego de Ávila, Profesor de Historia , escritor y periodista e investigador,trabajó en la prensa independiente de su país en la Agencia de Prensa Libre Avileña (APLA), emigró a Rusia en el 2013, donde realizó un diplomado de periodismo y trabajó como Guía Turístico en el Kremlin de Moscú, también fue colaborador del Comité de Asistencia Cívica de Moscú, en 2018 obtiene la ciudadanía española y se va ese país donde reside actualmente, fue Administrador General de la Editorial Ribadeo SLU y ha escrito varios libros entre sus obras está el libro "El camino angosto en busca de la libertad", "Juegos del Corazón", "La columna del Terror", "La Jungla de Espionaje"además de realizar investigaciones relevantes sobre el descubrimiento en Venezuela de Tropas Cubanas,. Ha residido además en Holanda, Alemania.

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