Bulgaria tierra de historias

Por las tierras de los búlgaros han coexistido civilizaciones que tienen su indiscutible lugar en el desarrollo europeo y mundial. El patrimonio cultural e histórico que se remonta a los tiempos más remotos de la Antigüedad se encuentran en plena armonía con la hermosa naturaleza. El país tiene una situación geográfica de encrucijada entre los pueblos y las civilizaciones de la región del Mediterráneo, del Próximo y del Medio Oriente, de Europa central y oriental que mantuvieron intensos contactos desde épocas distintas.

Desafortunadamente las vicisitudes de la Historia pusieron a este país en las “periferias de Europa”. Sobre todo, por las dos guerras mundiales del siglo XX y durante la subsecuente Guerra Fría en la cual estuvo bajo el bloque soviético.

El regreso de Bulgaria a la familia de los países democráticos a fines del siglo XX brindó la oportunidad para que los viajeros de Europa y del mundo entero descubrieran de nuevo Bulgaria, el país más antiguo de Europa.

En el territorio que hoy es Bulgaria encontramos rastros muy antiguos de seres humanos. Se encuentran rastros desde la época del Paleolítico. Los arqueólogos han descubierto huellas del hombre de hace un 1.5 millones de años aproximadamente. Estos restos se han identificado en la cueva de Devetashka o en la cueva Magura. La investigación de túmulos (túmulo de pueblo de Capitán Dimitíevo – Péshtera) testimonian huellas de una sociedad más próspera y productora en el Neolítico. Los monumentos megalíticos conservados como si fuera por un milagro, son otra prueba muy significativa del pasado milenario de las tierras búlgaras donde se pueden encontrar fenómenos culturales como los misteriosos nichos rupestres, dólmenes, crómlech entre otros impresionantes vestigios de la antigua cultura de los tracios.

¿Pero quiénes eran los tracios? La primera referencia escrita que tenemos proviene de Heródoto en la Ilíada en donde se mencionan a los tracios como aliados de los troyanos. Heródoto también consideraba a los tracios el pueblo más numeroso del mundo conocido después de los indios. Sin embargo, los tracios nunca unificaron sus numerosísimas tribus dispersas por todos los Balcanes y Asia menor a las que les daban un nombre diferente, lo que hace muy complicado su rastreo. Los tracios crearon magníficos monumentos de arte y mantuvieron estrechos contactos con la civilización griega y las culturas de Asia Menor. Entre las obras más famosas de la cultura tracia de la época de su máximo auge entre los siglos IV y III a. C, están el tesoro de Panaguiúrishte, la necrópolis de Kazanlak, Starosel, Alexándrovo y Sborianovo así como centenares de túmulos con tumbas,

ciudades rupestres y los templos de Perperikón y Tatul. Del Partenón sagrado de los tracios, a través de la Antigua Grecia y el imperio Romano, la humanidad ha heredado símbolos sacrales como los dioses Dionisio, Ares y personajes de la cultura y la sabiduría como Orfeo.

Los tracios se fueron diluyendo a raíz de la llegada de pueblos migratorios, pero sobre todo por la llegada del gran imperio romano iniciando un proceso de urbanización y algunas ciudades

se convirtieron en centros de la civilización romana de los Balcanes: Filipopolis (Plovdiv), Augusta Trajana (actual Stara Zagora), Sérdica (actual Sofía), entre muchas otras. Tracia, Macedonia y Misia fueron una de las provincias romanas más florecientes que atraían a colonos del Próximo Oriente, así como a veteranos romanos. Todo esto contribuyó a la romanización de la sociedad.

Después de la división del imperio Romano en 395, las tierras búlgaras entran a formar parte del Imperio romano de Oriente, lo que conoceríamos con Bizancio.

En el siglo VI irrumpe en los Balcanes la gran migración de los eslavos del sur asentándose también en este territorio. Y también llegaron los búlgaros o protobúlgaros, un pueblo cuyos orígenes algunos dicen que son túrquicos, otros altaicos y ugrofinos y otros elementos étnicos hay que rastrearse en Asia Central.

A raíz de movimientos migratorios, llegan a Europa Oriental formando la Gran Bulgaria, desde donde después se dispersaron en varias ramas y una de ellas se estableció en las tierras que hoy conocemos como Bulgaria, dándole nombre a la región y después de muchas luchas con el imperio bizantino, gana un reconocimiento y hegemonía único para la época. Fundando en 681 el Primer Imperio Búlgaro.

La historia más conocida de Bulgaria se cuenta a partir de esta fecha.

Aunque la autonomía del estado se vio en futuros siglos interrumpida, aun así, el pueblo búlgaro ha permanecido en la región desde la fundación del primer imperio en el siglo VII hasta hoy. Es por eso por lo que se considera que Bulgaria es el país europeo que más tiempo ha existido bajo el mismo nombre.

Como consecuencia de la vecindad con el imperio bizantino, los búlgaros adoptaron el cristianismo ortodoxo. La religión fue determinante para el desarrollo del estado y para la cohesión con los eslavos con quienes se terminarían fusionando creando un entrelazamiento único de culturas y tradiciones. Posteriormente Bulgaria se volvería étnicamente más diversa debido a los movimientos migratorios originados por el dominio del imperio otomano y luego de Turquía.

Hoy los búlgaros constituyen el 85% de la población, frente a un 8% de turcos y un 5% de gitanos.

A finales del siglo IX los monjes Cirilo y Metodio fueron enviados a Bulgaria como misioneros y para facilitar la traducción y evangelización en la lengua búlgara o eslavo antiguo, inventaron un nuevo alfabeto, el glagolítico que sus discípulos adaptarían creando el alfabeto cirílico. Esta herencia cultural búlgara a menudo se desconoce y este alfabeto es usado hoy en día por Rusia, Ucrania, Serbia, Montenegro, entre otros.

En 1396 Bulgaria fue invadida y convertida en provincia por el Imperio Otomano, perdiendo su autonomía que no recuperaría hasta 5 siglos más tarde.

Los aires nacionalistas que trajo siglo XVIII incitaron en Bulgaria un levantamiento que fue reprimido por el imperio otomano lo que condujo a que Rusia le declarara la guerra al imperio saldándose con la derrota otomana y con el acuerdo de San Stefano en el cual se le concedí a

Bulgaria la independencia en un territorio que abarcaba casi la mitad de la península balcánica.

Pero a las potencias europeas no les gustó mucho esta expansión búlgara respaldada por los rusos así que el mapa de los Balcanes fue trazado de nuevo en 1878 en el Congreso de Berlín. Bulgaria perdería en este congreso dos tercios del territorio ganado en San Stefano y su independencia, aunque con más autonomía seguiría bajo el imperio otomano.

Por supuesto los Búlgaros insatisfechos y con afanes expansionistas no se conformaron y participaron en las dos guerras de los Balcanes de principios de siglo XX. En 1912 se alió con Montenegro, Grecia y Serbia para expulsar al imperio otomano. Pero la disputa entre los ganadores por los territorios ganados desencadenó una segunda guerra regional y Bulgaria perdió.

Este deseo de recuperar los territorios que había ganado un año antes la volcó a participar en las dos Guerras Mundiales aliada con Alemania. Nuevamente escogió mal a sus aliados y nuevamente perdió.

En 1946, tras la guerra pasó de la monarquía a convertirse en una república y en 1955 suscribiría el pacto de Varsovia bajo la esfera soviética. El comunismo ejerció un férreo control sobre las religiones, las minorías y la oposición.

Pero con la caída de la Unión Soviética se celebraron en 1990 elecciones aprobando la constitución y la república parlamentaria.

Entonces Bulgaria vuelca sus miras hacia Europa logrando el ingreso en 2007 la Unión Europea introduciendo en ella el alfabeto cirílico, pero no hace parte ni de la zona euro ni de la zona shengen todavía, lo que se prevé para 2022. 

Y estar en el club europeo le ha proporcionado beneficios, los búlgaros son la población que menos europeos se sienten y afronta grandes retos en cuanto a inclución de minorías, inmigración y corrupción gubernamental. Su PIB es el más bajo de los países de la Unión Europea pero comparado con los otros países de los Balcanes no están tan mal.

Pero hay algo en lo que Bulgaria es un país realmente rico: su naturaleza y el valor de su patrimonio Histórico.

Sofía, la capital del país suele ser el inicio y el final de los viajes. Con una población de 1.200.000 habitantes y una historia de más de 2000 años cautiva. La catedral de Sofía dedicada a Alexander Nevski no sólo es la iglesia más grande de Bulgaria sino una de las mayores catedrales ortodoxas del mundo. Es todo menos sobria. Nos deja atónitos con sus cúpulas doradas, sus mosaicos, sus mármoles italianos de varios colores, ónice brasileño y alabastro. 

Fue construida a finales del siglo XIX para conmemorar y rendir homenaje a los rusos caídos en batalla en la guerra contra los otomanos para la liberación del país y nos recuerda los lazos entre Rusia y Bulgaria.

La joya de la corona de Sofía es la iglesia de Bayona. Los amantes del arte considerarían que sólo por ella valdría la pena visitar esta ciudad. Declarada Patrimonio de la Humanidad, esta iglesia ortodoxa medieval del siglo XI es famosa por sus frescos que sin duda constituyen el ejemplo más completo de arte medieval de Europa Oriental.

Sin dudas es un país donde encontramos arqueología antigua, huellas y tesoros tracios, herencia griega, romana, otomana, fortalezas medievales, cuevas, paisajes naturales, bellas ciudades, todo para sorprendernos de lo desconocido lo podrás encontrar aquí.

Publicado por Yordan Roque Álvarez

Nacido en Cuba en 1983, Ciego de Ávila, Profesor de Historia , escritor y periodista e investigador,trabajó en la prensa independiente de su país en la Agencia de Prensa Libre Avileña (APLA), emigró a Rusia en el 2013, donde realizó un diplomado de periodismo y trabajó como Guía Turístico en el Kremlin de Moscú, también fue colaborador del Comité de Asistencia Cívica de Moscú, en 2018 obtiene la ciudadanía española y se va ese país donde reside actualmente, fue Administrador General de la Editorial Ribadeo SLU y ha escrito varios libros entre sus obras está el libro "El camino angosto en busca de la libertad", "Juegos del Corazón", "La columna del Terror", "La Jungla de Espionaje"además de realizar investigaciones relevantes sobre el descubrimiento en Venezuela de Tropas Cubanas,. Ha residido además en Holanda, Alemania.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: