La Eurocámara pospone la ratificación del Acuerdo del Brexit ante el enésimo desplante de Boris Johnson.

Decir que la reacción en Bruselas es de malestar es quedarse corto. Hay decepción, enfado, rabia y preocupación. Líderes institucionales, funcionarios y diplomáticos creen que Reino Unido sigue jugando de forma irresponsable. Los mecanismos construidos en el Acuerdo de Salida, y en especial el protocolo irlandés, son débiles y todos lo saben.

Los mecanismos construidos en el Acuerdo de Salida, y en especial el protocolo irlandés, son débiles y todos lo saben. El pilar fundamental no es legal, económico o logístico, sino la confianza. Los mecanismos de control son tan fuertes como la voluntad que pongan ambas partes, simultáneamente. Y una de ellas parece empeñada en poner a prueba todas las costuras enseguida.

El 1 de marzo la task force liderada por Michel Barnier y la española Clara Martínez concluyó su función. Ahora, el único canal bilateral operativo es el comité conjunto que preside el vicepresidente comunitario Maros Sefcovic junto al ministro británico Michael Gove. Y van a bronca por semana. La cuestión sigue en un nivel bajo, pues los ministros y los líderes están ahora a otras cosas. Pero en Eurocámara, que tiene que ratificar el Acuerdo Comercial con Reino Unido, avisan de que se está jugando con fuego.

El último desafío ha sido la decisión unilateral del Gobierno británico de extender el “período de gracia”, que expiraba en abril, para poner en marcha todos los controles previstos por el Protocolo para la entrada de mercancías de Gran Bretaña con destino a Irlanda del Norte. La decisión de Londres ha creado un profundo malestar tanto en Bruselas como en Dublín.

El ‘premier’ Boris Johnson quitó pólvora a la decisión unilateral del Reino Unido de extender unilateralmente el “período de gracia” en Irlanda del Norte alegando que se trata de “medidas temporales y técnicas”. “Vamos a asegurarnos de que no hay barreras en el Mar de Irlanda”, dijo. “Y estoy seguro de que con sentido común seguiremos hablando con nuestros amigos europeos y encontrando las soluciones”.

La acción unilateral del Reino Unido se produce a los pocos días de la toma de posesión como ministro del Gabinete de David Frost, el ex jefe negociador del Reino Unido durante las negociaciones del Brexit.

Frost había criticado internamente la falta de firmeza de su predecesor, Michael Gove, que hace dos semanas participó en la última reunión con el vicepresidente de la Comisión Europea Maros Sefcovic.

El vicepresidente Sefcovic ha dicho en una entrevista al Financial Times que lo ocurrido ha sido “una sorpresa muy negativa” y que la UE prepara medidas legales “muy pronto” como respuesta.

En el Parlamento británico, el anuncio lo hizo directamente el secretario para Irlanda del Norte, Brandon Lewis, el mismo que el otoño pasado comunicó sin tapujos la intención del Gobierno británico de violar las leyes internacionales “de un modo limitad y específico” (entonces por la Ley del Mercado Interno que Bruselas llevó a los tribunales).

Vamos a tomar una serie de pasos temporales y operativos”, anticipó escuetamente Lewis al referirse al Protocolo de Irlanda. “La simple realidad es que necesitamos más tiempo para adaptarnos e implementar los nuevos requisitos, mientras continúan nuestras conversaciones con la UE”.

El embajador de la UE en el Reino Unido, João Vale de Almeida, recalcó tras la acción de Londres: “Tenemos un acuerdo y es la plena responsabilidad de la dos partes respetarlo. Es la práctica común en la diplomacia”.

Publicado por Y.Roque

Cubano-Español.Periodista Independiente.Escritor de varios libros, nacido en Cuba, perseguido por la Seguridad del Estado Cubana.

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