El asesino de la caña de azúcar


Es conocido por nuestro pueblo el ascenso experimentado por el precio de los alimentos y las materias primas básicas en el mercado mundial con motivo de la crisis provocada a nivel global por el COVID 19 resultando el azúcar entre las de mayor incremento. Es triste que en un momento en que los hoteles permanecen vacíos por falta de turistas, el país que una vez fuera el mayor productor de azúcar de caña del mundo no pueda obtener ningún beneficio de este ascenso de precios. Cuba producía 8 millones de toneladas en 1991 y en 2002 decidió “botar el sofá” al desmontar el 70 porciento de su industria por considerar que los precios eran muy bajos y era muy poco rentable mantener ese ritmo de producción. Esto dejó desempleados a decenas de miles de personas, convirtió muchos pueblos y bateyes azucareros en lugares fantasmas y llevo la producción de azúcar a niveles jamás imaginados por debajo de los dos millones de toneladas. Hoy aunque ocasionalmente se habla de Zafra en los noticieros, muy poco se habla de cifras pues a duras penas se trata de superar los dos millones de toneladas de azúcar de ellas unas 700 mil destinadas al consumo interno.
Sobre aquellas mentes maestras que llevaron a la caída de la dulce industria cubana destacaba la de alguien que increíblemente hasta hace algo más de un año se mantenía asesorando directamente al presidente para estos temas y formaba parte del buró político. Alguien de quién se conoce, entre sus importantísimas funciones de General, logró acomodar una familia que disfruta de bienes y negocios diversos en La Habana entiéndase guarderías en Kholy o el vedado donde el costo por cuidar un niño da para comprar un boleto de avión a la florida o lavanderías en las que lavar una colcha cuesta un salario medio, así como otros negocios que poco resuelven pues sus precios son inalcanzables para el cubano trabajador.
Al fallecer la producción azucarera se llevó consigo la producción de caramelos y golosinas para nuestros niños, la producción de refrescos y dejó abandonada una extensa cartera de clientes en el exterior que países como Brasil supieron rápidamente aprovechar.
El asesino de la Zafra en Cuba anda suelto, nadie lo sacó y desprestigió en los noticieros, sin embargo la cultura azucarera arraigada en las venas de esta nación cambió para mal y jamás será la misma.

Por: Manuel Viera

Ulices Rosales del Toro

Publicado por Y.Roque

Cubano-Español.Periodista Independiente.Escritor de varios libros, nacido en Cuba, perseguido por la Seguridad del Estado Cubana.

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