Meliá abandona otro de sus hoteles emblema en Cuba.

Medios locales presumen que la salida de la multinacional hotelera, tiene que ver con su política de Derechos Humanos que dista mucho la del comunismo cubano.

La cadena española Meliá abandonó recientemente uno de sus hoteles emblema en Cuba ubicado en Cayo Guillermo. Éste viene a acompañar al Sol Cayo Largo y Sol Cayo Guillermo, de acuerdo a su informe de gestión del 31 de diciembre de 2020.

Ese informe de fin de año habla por encima de las “escasas oportunidades comerciales” y de los “problemas operacionales confrontados”, como causas de semejante decisión, sin embargo ninguno de los informes anteriores da indicios de ese proceso de desafiliación.

Tampoco el reporte de los Estados Financieros Intermedios del 30 de junio de 2020 dan luces sobre lo que planeaba la cadena hotelera. Es por ello que las causas podrían estar alejadas de un simple problema económico ocasionado tal vez por la pandemia de la COVID-19.

Según el informe de 2020 y los análisis de los del 2018 y 2019, el abandono sus hoteles emblema en Cuba, que restan entre todos 865 habitaciones a la oferta de la Isla, esta decisión fue de última hora y su motivación tendría que ver con los cambios significativos del contexto cubano.

Es probable que lo que haya afectado la permanencia de la cadena sean las tensiones internas y externas, así como a una inusual estrategia de presión del grupo empresarial frente a la desidia que la parte cubana ha demostrado en la rehabilitación de la planta hotelera.

También juega un papel preponderante el incumplimiento sistemático de los acuerdos del proceso inversionista, desde mucho antes de la COVID-19, según la información publicada por Cubanet

Las desafiliaciones de Sol Cayo Largo y Sol Cayo Guillermo son justificadas. Las calificaciones en TripAdvisor por parte de sus usuarios no son nada buenas. Los comentarios no dejan dudas sobre la decadencia de estos hoteles de Meliá.

Con todo y eso no han sido no han sido peores los calificativos y descripciones que las recibidas por hoteles más nuevos como Paradisus Los Cayos —en Cayo Santa María—, u otros más viejos o contemporáneos como cualquiera de los Meliá de La Habana. 

Lo que si causa mucho ruido en toda la Isla es el caso particular de Melía Cayo Guillermo, uno de sus hoteles emblema en Cuba.

Este hotel cinco estrellas inaugurado en 1996, era una de las instalaciones mejor calificadas de las 39 que mantuvo Melía en la Isla hasta hace menos de un año.

El Meliá Cayo Guillermo fue uno de los que mayor porcentaje de ocupación y recuperación reportó en 2019, incluso con reconocimientos de TripAdvisor, que llegó a calificarla entre las 25 mejores de Cuba.

Mucho más reciente, en 2020, Meliá Cayo Guillermo y Sol Cayo Guillermo, junto con otras 23 instalaciones de Meliá, nuevamente fueron seleccionados entre los 25 mejores hoteles y recibieron el Certificado de Excelencia que entrega anualmente TripAdvisor.

Sin embargo, en el texto del informe más actualizado se habla de una desafiliación que se “ha completado” teniendo en cuenta problemas de “años anteriores”, como si se tratara de un proceso de salida que abarcó más de seis meses, que es el tiempo entre un informe y el otro. 

Sin embargo, en ninguno de los reportes anteriores a diciembre de 2020 es posible hallar señales de esas dificultades que obligaron a Meliá a abandonar la administración de Meliá Cayo Guillermo, dejando perplejos a unos cuantos. 

Las desafiliaciones inesperadas e inusuales de sus hoteles emblema en Cuba motivan a inferir más de una causa y un posible mensaje a su contraparte cubana.

La desaparición del dinero destinado a la rehabilitaciones podrían estar entre esas motivaciones. Todo el dinero que estaba dispuesto a las reparaciones de estos hoteles desapareció en un probable laberinto de incapacidades, corrupción y burocratismo. 

El malestar de los clientes, las malas calificaciones, junto a las evidencias de que existe explotación laboral en el sistema de contrataciones de personal por parte de las agencias empleadoras cubanas, han perjudicado el prestigio de la totalidad de las marcas de Meliá en la Isla.

Posiblemente esto ya no resulta prudente para los españoles para seguir apostando más en Cuba. 

Han sido unas cuantas decepciones —no menos que las pérdidas— en más de 20 años de presencia y expansión en Cuba, señala Cubanet. 

Así, en lo que se refiere a hoteles en los cayos, hay más de una cuenta por cobrar. Negocios que han quedado en promesas sin concretarse o cumplidas a medias, y hasta dinero puesto sobre el tablero del que no se sabe el destino final. 

Aunque la cadena hotelera nunca ha hecho público, al menos oficialmente, sus muchos descontentos sobre cómo el régimen cubano maneja ciertos temas no sería un desatino interpretar las últimas decisiones, así como otros detalles igual de novedosos en la letra del informe 2020.

El informe pudo significar un “ultimátum” o amenaza de retirada lenta y progresiva para que el régimen cubano comience a tomarse las cosas en serio, incluso para obligarlo a pronunciarse sobre peticiones pasadas que favorezcan a Meliá, incluso a retractarse de decisiones que la afectan.

En el “autodiagnóstico” de la cadena española en materia de derechos humanos, “para identificar potenciales riesgos asociados y planificar las acciones de mitigación necesarias”, el único país que no está incluido es Cuba.

Esto no solo pone en dudas que el análisis haya implicado al 94% de todo el portafolio de Meliá a nivel mundial, como dicen ellos, sino que sugiere que los derechos humanos en la Isla son un terreno donde no les está permitido penetrar o que se trata de un asunto que no les ha importado por ahora. 

Publicado por Y.Roque

Cubano-Español.Periodista Independiente.Escritor de varios libros, nacido en Cuba, perseguido por la Seguridad del Estado Cubana.

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