El Ministro Manuel Marrero y sus mentirillas.

Al alto funcionario castrista se le ocurrió la “genial” idea de sugerir  una fórmula liberal en un país sin libertades

En una reciente reunión con los trabajadores del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), el primer ministro cubano, Manuel Marrero Cruz, se refirió a las tareas que enfrenta ese organismo en el contexto de la denominada Tarea Ordenamiento, así como a la necesidad, muchas veces no lograda, de hallarle un empleo a cada ciudadano que acuda con ese fin a las oficinas municipales del MTSS.

El señor Marrero insistió en la pertinencia de acabar con el igualitarismo, al tiempo que continuar con lo que la propaganda oficialista califica como “un logro indiscutible” del gobierno en materia de empleo: la igualdad de oportunidades.

En ese sentido, el alto funcionario castrista declaró que “cada ciudadano puede llegar a lo más alto que se proponga a partir de la capacidad demostrada y de la preparación, con la consiguiente posibilidad de ganar más en tanto más se esfuerce” (“Un ministerio en el corazón de los cambios”, periódico Granma, edición del 6 de marzo).

Con respecto a las insatisfacciones planteadas por los distintos actores económicos de la isla (trabajadores estatales, campesinos, cooperativistas, trabajadores por cuenta propia y simples ciudadanos de a pie), y que se relacionan con los nuevos salarios, sus escalas y las pensiones de la seguridad social, el jefe de gobierno no fue muy locuaz. Al parecer, deseó dejar esa “papa hirviendo” al zar de la Tarea Ordenamiento, el señor Marino Murillo Jorge.

Por supuesto que la fórmula expuesta por el señor Marrero, contra el igualitarismo y a favor de la igualdad de oportunidades, no es original, pues muchos gobiernos de corte liberal la cuentan entre sus estrategias educacionales y laborales. En efecto, la mayoría de los especialistas en el tema consideran que una de las esferas que deben ser más atendidas y financiadas por los Estados liberales  ̶ aun teniendo en cuenta la reducida participación del Estado en la economía de las sociedades liberales ̶  es la educación pública. Así se garantiza la igualdad de oportunidades en el aprendizaje para todos los niños y jóvenes, incluyendo a aquellos cuyos padres no puedan pagar una educación privada. Y después de ese paso inicial, el talento de cada uno determinará la posición que alcancen en la sociedad.

Pero, claro, pensamos en sociedades donde no haya obstáculos político-ideológicos que se interpongan en el camino de ninguna persona. Donde no exista esa especie de fundamentalismo que obligue a alguien a declarar su simpatía por el partido de gobierno para conservar una matrícula universitaria, o para acceder a un determinado empleo.

Lamentablemente, algo muy distinto constituye la cotidianidad de los cubanos. Porque miente el señor Marrero cuando afirma que aquí cada ciudadano puede llegar a lo más alto a partir de la capacidad y la preparación que demuestre. En realidad, no podrá cursar una carrera universitaria, ni ocupar un puesto de trabajo importante en ninguna entidad estatal  ̶ y aquí casi todas las entidades son estatales ̶   si no manifiesta su adhesión al régimen. No olvidar que, incluso para laborar en una firma extranjera, el aspirante cubano debe recibir el aval de una entidad empleadora del gobierno cubano.

Publicado por Y.Roque

Cubano-Español.Periodista Independiente.Escritor de varios libros, nacido en Cuba, perseguido por la Seguridad del Estado Cubana.

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