Birmania vive su «momento más oscuro» al agudizarse la represión del Ejército

(BIRMANIA). Las inmensas barricadas improvisadas y los plantones pacíficos de cientos de jóvenes en las calles de Myanmar no han frenado la represión de las fuerzas de seguridad birmanas durante una nueva jornada de masivas manifestaciones prodemocráticas.

«Lo siento mucho por la gente que dio su vida por la revolución, así que lucharé hasta el final por los héroes caídos, tanto como pueda», se lamentaba una joven manifestante de 21 años, mientras la cifra de «héroes de la revolución» no dejaba de aumentar.

Este domingo, en el último día de protestas contra el golpe de Estado militar, al menos 14 personas habrían muerto en los enfrentamientos con el Ejército, que –una vez más– usó munición real, gases lacrimógenos, cañones de agua y detenciones arbitrarias para silenciar la voz del Movimiento de Desobediencia Civil.

Sin embargo, las cifras de fallecidos podrían aumentar drásticamente. Según denuncian en Twitter varios activistas y opositores al Gobierno de la junta militar, serían más de 30 los muertos en todo el país.

«Ahora la gente está haciendo equilibrios en la cuerda floja, así que si nos caemos de la cuerda podríamos morir de repente. Me da mucha pena que la gente haya perdido la vida. Algunas personas han sido detenidas incluso en sus casas. Así que creo que no debería ser así. Es violento», decía Pan Aye Thar, manifestante de 23 años.

Twitter

Las protestas se vienen replicando en todo el país desde el pasado 1 de febrero, cuando el Tatmadaw (o Fuerzas Armadas de Myanmar) dio un golpe de Estado, alegando que las elecciones de noviembre de 2020 fueron fraudulentas, lo que culminó con la detención de la líder depuesta Aung San Suu Kyi y buena parte de su partido.

Los manifestantes del Movimiento de Desobediencia Civil siguen saliendo a las calles de todo el país. 

Desde entonces, los ciudadanos de grandes ciudades como Rangún o Mandalay, y otros tantos de las zonas rurales, se han levantado en rebelión pacífica contra la junta militar golpista, exigiendo la restauración de la democracia en el país y la liberación de sus líderes políticos.

Pero el balance es cada vez más dramático, con al menos 80 fallecidos desde el inicio de las protestas. «Tenemos que luchar por nuestro futuro. No acepto el golpe militar», reclamaba la joven Aye Thar.

El Ejército –que siempre ha gozado de amplios poderes, incluso bajo el mandato de Suu Kyi– respondió a las multitudinarias protestas pacíficas con violencia e intimidación hacia sus ciudadanos, una tónica que se ha replicado en todo el país. Cada jornada de resistencia civil ha culminado con sangre y miedo, pero los birmanos continúan firmes en sus reclamos y han prometido salir a las calles hasta que sus demandas se vean cumplidas.

Los medios de comunicación birmanos alertaron de que las fuerzas de seguridad abrieron fuego en el distrito de Hlaingthaya, un suburbio empobrecido que alberga a la mayor densidad de migrantes de todo el país.

«Un funcionario del Hospital Hlaingthaya dijo que el número de muertos y heridos seguía creciendo», según el medio local Myanmar Now, que apuntaba que las cifras aumentarían en las próximas horas, después de que varias fábricas textiles de empresarios chinos fueran incendiadas.

La junta golpista de Myanmar declaró la ley marcial en dos barriadas de la ciudad de Rangún el domingo por la noche, informaron medios estatales. Los militares «otorgan el poder administrativo y judicial de la ley marcial al comandante regional de Rangún para que la aplique», según recogieron los medios. Esto significa que los militares y otros cuerpos policiales controlarían el movimiento y la detención de personas dentro de la capital económica, una de las ciudades donde las congregaciones son masivas.

Este domingo, en su primer discurso público a través de Facebook, Mahn Win Khaing Than, el vicepresidente de Myanmar, miembro del partido de Suu Kyi, la Liga Nacional para la Democracia (LND), dijo que este «es el momento más oscuro de la nación», pero que hay esperanza para el pueblo birmano: «El amanecer está cerca».

Mahn Win Khaing Than se encuentra escondido y liderando la resistencia junto con otros diputados afines a Suu Kyi, que instan a los manifestantes a salir a protestar con «invencibilidad» y que pongan a prueba su resistencia «contra los momentos oscuros».

La violencia desatada en el país ha llevado también a que muchos funcionarios públicos y miembros de la Policía deserten de sus cargos y traten de huir de Myanmar a través de la frontera con India, luego de que los generales al mando ordenaran disparar a la población civil. «No puedo disparar a la gente y golpear a las personas que no cometen ningún delito. Solo son manifestantes pacíficos y también inocentes. No puedo golpearlos ni dispararles. Por eso me fui», relataba a la cadena británica Sky News el agente Trun Trun.

Manifestantes Birmania

Publicado por Y.Roque

Cubano-Español.Periodista Independiente.Escritor de varios libros, nacido en Cuba, perseguido por la Seguridad del Estado Cubana.

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