Veinte años de cárcel para la mujer que ahogó a su hija en la bañera en Girona

(ESPAÑA).La Audiencia de Girona ha condenado a veinte años de prisión a la mujer que mató a su hija de diez años ahogándola en la bañera tras hacerle ingerir 80 ansiolíticos disueltos en agua el 30 de diciembre del 2019. La sentencia recoge el veredicto del jurado popular que declaró culpable de asesinato a la parricida, aunque concluía también que en el momento de los hechos tenía “muy disminuida su capacidad para obrar” a causa del trastorno depresivo que sufría desde hacía años. La mujer admitió durante el juicio a preguntas de su defensa haber matado a su hija “porque lo veía todo negro y no quería que sufriera”.

La sentencia considera probado que la madre “con la intención de acabar con la vida de su hija” e impedir “su oposición” le hizo beber una solución de agua con una gran cantidad de pastillas que ella tomaba por prescripción médica y que le provocaron un estado de somnolencia. Posteriormente la introdujo en la bañera llena de agua y presionó su cuerpo para mantenerla en el fondo hasta causarle la muerte por asfixia. El jurado popular también consideró probado y así se recoge en la sentencia que la mujer sufría un “trastorno bipolar de componente predominantemente depresivo” de larga duración.

Un historial psiquiátrico que se inició en el 2009 con una depresión posparto tras el nacimiento de la niña que requirió tratamiento farmacológico y que continuó con un intento serio de suicidio en el 2013, un ingreso en la unidad psiquiátrica del hospital Santa Caterina de Salt durante cuatro meses en el 2019 y otro breve periodo del 18 al 24 de diciembre de aquel mismo año “por persistencia de sentimientos de desesperanza, ruina, inutilidad e ideas autolesivas”, según recoge la sentencia. Tres días antes del crimen, el 27 de diciembre, solicitó de nuevo un ingreso hospitalario “verbalizando tener miedo de sí misma y dificultades para afrontar su vida sola”, pero el psiquiatra que la atendió entonces entendió que no era necesario al considerar que los síntomas depresivos que presentaba podrían mejorar con tratamiento ambulatorio. El jurado popular le apreció una eximente incompleta de alteración psíquica por seis votos a favor y tres en contra. El tribunal redactor de la sentencia, tal como valoró el jurado, descarta la eximente completa al considerar que si bien “su capacidad de decisión estaba internamente disminuida o condicionada por su enfermedad cuando acabó con la vida de su hija”, cuando solicitó ser ingresada tres días antes de los hechos “por persistencia de ideaciones de muerte y tener miedo de sí misma se evidencia que tenía consciencia de su problemática y conservaba parcialmente su capacidad de decisión”. Tras el veredicto, el fiscal que inicialmente pedía para la parricida una pena de prisión permanente revisable, solicitó una condena de 20 años de cárcel, la misma pena que pedía la acusación particular.

La sentencia dictada por la sección tercera de la Audiència de Girona tiene en cuenta el agravante de parentesco y el atenuante de confesión, ya que la mujer tras dar muerte a su hija alertó de lo sucedido al 112 y posteriormente confesó el crimen ante los Mossos d’Esquadra. La Audiencia descarta el ingreso de la condenada en un centro psiquiátrico, tal como solicitaba su defensa, aunque eso no significa que durante el cumplimiento de la pena no pueda realizarse un seguimiento y vigilancia psiquiátricos.

La sentencia, que no es firme y se puede recurrir en un plazo de diez días ante el TSJC, establece también que la procesada debe indemnizar con 150.000 euros en concepto de responsabilidad civil a su exmarido y padre de la niña, de quien se había separado hacía un año y con quien compartía la custodia de la menor, por daños morales. También la obliga a estar diez años en libertad vigilada tras salir de la cárcel.

Publicado por Y.Roque

Cubano-Español.Periodista Independiente.Escritor de varios libros, nacido en Cuba, perseguido por la Seguridad del Estado Cubana.

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