Pablo Iglesias sus disputas y el camino del gobierno español.

(ESPAÑA). La coalición de Gobierno afronta una nueva etapa y lo hace con numerosas cuentas pendientes a resolver en las próximas semanas. Y pese a que el adiós de Pablo Iglesias anticipa sin duda un antes y un después en la relación entre socios, la inminencia de las elecciones en la Comunidad de Madrid empieza a aumentar la tensión en el Ejecutivo. 2021 estaba destinado a ser el año «tranquilo», de transición en esta legislatura. Algo que ya ha saltado por los aires. Y que ha hecho que la eventualidad de un adelanto electoral por parte de Pedro Sánchez se considere con más fuerza. La partida del 4 de mayo será decisoria. Y todos la van a jugar como un plebiscito.

Para poner más tensión al asunto hoy se conocer que el ministerio de Derechos Sociales que encabeza Pablo Iglesias adjudicó en julio de 2020 un contrato menor por importe total de 16.897,4 euros para la «elaboración de la metodología, coordinación y dinamización del Foro con los movimientos sociales para la estrategia de desarrollo sostenible 2020-2030».

El encargo recayó en la profesora de la Universidad Complutense de Madrid, Esther Carrasco y el resultado es un caro dossier de 83 páginas que se limita a convertir las propuestas de los movimientos sociales en recomendaciones al Gobierno «para el cumplimiento de la agenda 2030».

Los movimientos de dinero de Pablo Iglesias han sido muy cuestionado en los últimos meses.

El Gobierno de coalición PSOE-Podemos está en su momento más crítico. Las rencillas son constantes y sus miembros ni siquiera hacen ya el menor esfuerzo por ocultar esa atmósfera viciada que convierte cada semana el Consejo de Ministros en una batalla campal. Ayer, la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, llegó hasta a ironizar con la marcha de Pablo Iglesias del Gobierno -salida que sigue sin producirse- asegurando que ella no tiene tiempo para ver series televisivas, auténtica obsesión del líder de Podemos, cuyo paso por el Ejecutivo se está caracterizando por una indolencia de gestión tan llamativa como su capacidad para intoxicar todo lo que toca. El dardo lanzado por Calviño no es inocuo, sino demostrativo de que también ella piensa que Podemos es un partido irresponsable que está condicionando el destino de España de una manera dañina.

Es cierto lo que sugiere Calviño. Iglesias no ha hecho absolutamente nada salvo distorsionar la acción de Gobierno, y lo que a priori Moncloa presenta como el inicio de un nuevo periodo político con menos tensiones internas, en realidad parece solo el principio de una ruptura progresiva de la coalición. De cualquier modo, culpar a Iglesias de los males del Gobierno es componer un puzle a medias, porque el responsable de esta deriva es Pedro Sánchez. Él ha promovido inútilmente mociones de censura donde han fracasado, y él ha provocado elecciones justo donde el PSOE no quería, en Madrid. Los frágiles equilibrios de la coalición se rompen por minutos. Iglesias percibía que el giro de Sánchez hacia Ciudadanos estaba diseñado para prescindir de él en cualquier momento, y a eso se sumaba una alarmante pérdida de credibilidad de Podemos muy marcada en las encuestas. Su declive electoral exigía de él una reacción sorpresiva, y eso ha propiciado su candidatura por Madrid sin que Sánchez siquiera intuyese la maniobra.

Carmen Calvo puede poner todo el empeño que quiera en fingir que el Gobierno es un remanso de paz interna, que no hay conflictos con los ministros de Podemos y que la legislatura avanza conforme a los planes de Sánchez. Pero no es cierto. La sucesora a dedo de Pablo Iglesias, Yolanda Díaz, pretende derogar el grueso de la reforma laboral vigente, aprobada durante la etapa del PP, pero Nadia Calviño la desautorizó sin miramientos. Tampoco Podemos ha logrado imponer su cerco a los alquileres de viviendas, y Podemos hizo ayer ‘casus belli’ de ello dando a entender a través de Irene Montero que la continuidad futura de la coalición dependerá de una rectificación del PSOE que objetivamente no se va a producir.

Es notorio que el Gobierno tiene un funcionamiento anárquico y contradictorio que agrava su fractura estructural en una espiral que no se detiene. Además, ya no hace falta que ningún ministro del PSOE comparezca ante la prensa para serenar los ánimos porque a estas alturas es inútil. Esa estrategia es solo un placebo para crear la imagen mediática de un oasis tranquilo que no es tal. La coalición parece estar al límite porque Iglesias la ha tensado y porque Sánchez la ha propiciado con notables fallos tácticos -Murcia es su más grave error-, y consintiendo desde el primer día de coalición que Podemos hiciese oposición desde dentro del Consejo de Ministros. El problema añadido para Sánchez es que Iglesias actúa además como la argamasa que une al PSOE con sus socios de Gobierno, en especial con los separatistas y Bildu. Si Iglesias, ahora oposición de Sánchez, enrarece más esa relación, la legislatura quedará expuesta… si no está ya en el aire.

Los escándalos de Pablo Iglesias, su paso de apostar por un Madrid de izquierda y su discurso constante lleno de futuros de fantasía comunista hacen que los próximos meses en tema de política España se convierta en un circo.

Publicado por Roque

Cubano-Español.

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