¿Por qué los datos del coronavirus en Cuba no son claros?

(CUBA). Desde octubre de 2020, Zunilda vive dos “guerras”: la del coronavirus y la de la falta de transparencia de las autoridades sanitarias de Cuba. Una le arrebató a su padre. La otra enterró la verdad sobre su muerte.

Seis meses después, la historia se repite para ella. El hospital León Cuervo Rubio, de Pinar del Río, le ha informado que su hermana, ingresada por Covid-19, murió de bronconeumonía (un tipo de neumonía). Lo mismo habría certificado el centro en el caso de otra docena de pacientes.

Una lista interna y otra pública

Al otro extremo de Cuba, en el Hospital Agostino Neto, de Guantánamo, el panorama es similar. Dolientes de fallecidos que padecían coronavirus fustigan a los médicos por poner en los certificados de defunción que murieron de influenza o neumonía.

En las afueras del hospital Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, los facultativos parecen robots, pero no son los únicos que se comportan como máquinas. El territorio de Granma es uno de los epicentros de la pandemia y las violaciones con que se intenta desvirtuar la gravedad de la crisis sanitaria.

Con los ánimos caldeados, un directivo explota: “El prestigio de la salud es más importante que cualquier queja”. Crispada por la imposición, una madre lo silencia: “Mentir es un insulto y es un error”.

En el Antonio Luaces Irarola, de Ciego de Ávila, y el Gustavo Aldereguía Lima, de Cienfuegos, también crecen las sospechas de fraude. En esos centros, miembros del personal sanitario reconocen que en el país existen dos listas: una interna y otra pública.

En toda la Isla, el pueblo comenta que la realidad no concuerda con lo que informan el Ministerio de Salud Pública y la prensa oficial. La mayoría considera inverosímil la cuenta de 387 fallecidos y algo más de 65.000 contagiados por Covid-19 que llevan las autoridades desde el inicio de la pandemia.

En el Hospital Provincial Saturnino Lora, de Santiago de Cuba, y el Arnaldo Milián Castro, de Villa Clara, se suspendieron las autopsias para evitar el colapso de las morgues.

La incineración de los cadáveres es caótica en ambas provincias, que no estaban preparadas para un aumento considerable de los fallecidos. Algo similar sucede en las salas de terapia debido al incremento de pacientes que precisan ese tipo de atención intensiva.

En las funerarias Bartolomé Masó, de Santiago de Cuba, y La Caridad y La Vigía, de Camagüey, hay que colocar hasta dos féretros en cada capilla para los velatorios.

En las redes sociales los internautas dejan ver su desconfianza. Yanet Castro, Mercedes Rodríguez, Salín Hung y Delbis Pineda expresaron sus sospechas en el perfil del periodista Cuscó Tarradell porque “muchas personas ingresadas por Covid-19 mueren coincidentemente de bronconeumonía”.

¿Una estrategia militar?

Médicos y enfermeras consultados por DIARIO DE CUBA creen que la gestión de la pandemia es dirigida por el general de brigada Francisco Martínez Quíntela, jefe de la Dirección de Servicios Médicos de las FAR; el coronel Julio Pérez Salido, director del Hospital Luis Díaz Soto (Naval), de La Habana, y la teniente coronel Yordana Maqueira, rectora de la Universidad de Ciencias Médicas de las FAR.

Esa información no ha sido confirmada por el Gobierno ni ha podido ser comprobada a través de otras fuentes.

Martínez Quíntela declaró en un programa Mesa Redonda de la televisión estatal que “el plan de enfrentamiento a la epidemia se elaboró a partir de la decisión de Raúl Castro Ruz”.

“Seis de los siete hospitales militares del país fueron designados para la atención a pacientes con la Covid-19. También se incluyeron dos puestos médicos de salud territoriales: el de la región militar de Pinar del Río y el de Guantánamo”, puntualizó el general.

La atención a pacientes de Covid-19 en Cuba comenzó por el hospital militar Manuel Fajardo Rivero, de Villa Clara, el 13 de marzo de 2020, con la recepción de los primeros casos sospechosos y positivos, procedentes de Sancti Spíritus.

Luego se incorporaron el Mario Muñoz Monroy, de Matanzas; el Octavio de la Concepción y de la Pedraja, de Camagüey; el Fermín Valdés Domínguez, de Holguín; el Joaquín Castillo Duany, de Santiago de Cuba, y el Carlos J. Finlay, de La Habana.

El coronel Pérez Salido reconoció que al Hospital Naval le corresponde supervisar los protocolos, avalada por su experiencia en la lucha contra el paludismo, la neuropatía, el ébola y los estudios para generalizar el factor de crecimiento epidérmico, la heberkinasa y el Heberferon.

¿Qué dirá el Anuario Estadístico de Salud Pública de 2020?

Según el Anuario Estadístico de Salud Pública, en 2019 fallecieron en Cuba 109.085 personas, de ellas 8.923 por influenza y neumonía. Esas enfermedades fueron la cuarta causa de muerte en el país, por detrás de las del corazón, los tumores malignos y los padecimientos cerebrovasculares.

El Anuario Estadístico de Salud Pública de 2020 no ha sido publicado aún, pero trabajadores de la Salud consultados por DIARIO DE CUBA esperan una escalada en las cifras de fallecimientos por influenza y neumonía, teniendo en cuenta la frecuencia con que se utiliza esa causa de muerte actualmente para explicar defunciones.

De ser así, esas enfermedades podrían ubicarse entre las tres primeras causas de muerte en el país, mientras las autoridades consiguen mantener artificialmente atadas las cifras de fallecimientos por Covid-19.

Habitualmente el MINSAP es opaco a la hora de publicar estadísticas y omite información sensible, como la relacionada con la cantidad de casos de dengue y, más recientemente, la expansión de enfermedades como la sarna. Esto perjudica la credibilidad de sus anuarios y compromete la calidad de la consulta de especialistas y organismos internacionales.

TOMADO: DIARIO CUBA

Publicado por Y.Roque

Cubano-Español.Periodista Independiente.Escritor de varios libros, nacido en Cuba, perseguido por la Seguridad del Estado Cubana.

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