¿Podría ser San Isidro la guía que va caminando al cambio en Cuba?

¿Qué lecciones nos deja lo ocurrido el día domingo en la Habana?

En primer lugar, debemos comprender que ese es el camino, un barrio en defensa de su gente, el ciudadano de a pie potegiendo al ciudadano reprimido. Aquel antiguo lema comunista que el “respeto entre vecinos, consolida la unidad del barrio”, se vio en el ímpetu de una comunidad al resguardar a los suyos de los entes represores.

El que siembra su maíz siempre recoge su pinol. No fue casual el activismo de gente sin afiliaciones partidistas con el deseo de correr la misma suerte de los artistas transgresores. Esto se logró luego de un largo trabajo de empatía, de no dejar de ser parte de ellos, de ser los ecobios de barrio en chancletas y camisetas. Los artistas de San Isidro se ganaron el respeto y el cariño usando la naturalidad de ser ellos mismos.

Críticas no faltaron, siempre hay un perfeccionista o un “yohubierahechoesto” que salió a poner parches a la acción. Pero pocos de los exegetas de la oposición de alcurnia advirtieron el polvorín que se esconde en el evento. 

A la gente allí reunida poco le importó el “quién es quién”, no temieron compartir tribuna con chivatos, agentes o infiltrados. Los vecinos de San Isidro, al menos por un rato, dejaron de lado el síndrome de la sospecha y se unieron al pegajoso coro de Maykel.

El cubano no es proclive a marcarse, no por lealtad al régimen, sino por miedo a estar solo en su reclamo y aguantar el castigo en solitario. Cuando sales al tumulto e identificas rostros de amigos, de conocidos de la zona, se inicia la concientización de que no eres uno más, que son muchos los que comparten tus inquietudes y deseos. 

El peor enemigo del miedo, es la seguridad de que todo estará bien. El ejemplo de San Isidro podría ser la chispa que incendie los barrios de las ciudades más importantes del país. La propagación de la desobediencia civil pondrá al régimen en desventaja. Esa presión en la calle los hará buscar diálogo y negociación.

El trabajo de San Isidro en el barrio está rindiendo frutos. Se avizora que este pequeño enclave capitalino será el primer territorio libre de la dictadura. San Isidro es hoy un Gueto de Varsovia en el Caribe, un pequeño espacio donde marginales y marginados dan lecciones de lucha no violenta. 

Publicado por Y.Roque

Cubano-Español.Periodista Independiente.Escritor de varios libros, nacido en Cuba, perseguido por la Seguridad del Estado Cubana.

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