Historias de domingos: secretos del dictador Fidel Castro, que muchos cubanos ignoran.

¿Sabes cuántos secretos se llevó el dictador Fidel Castro a la tumba?, sencillamente nunca lo sabremos. Aunque algunos van saliendo después de su muerte, otros tras años de investigación algunos escritores han podido dar pistas.

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Como dijera una vez un comentarista en la prensa británica: de la Cuba de Batista a los intríngulis de la Guerra Fría -y más-, es probable que tuviera como para escribir el más grande de los bestsellers. O dos, si se le hubiera antojado hablar de él mismo. Pero no fue el caso. Por décadas, su vida privada era “zona de exclusión” en Cuba: ni se hablaba ni se informaba, mucho menos se fotografiaba. El secretismo de estado Stalinista-Ruso fue adaptado por Castro.

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Él lo explicaba por razones de seguridad: “(la CIA y el exilio cubano) quieren saber si un día cualquiera fui o no fui al baño, los detalles de cómo está mi próstata, incluso quieren rayos X”, explicaba Castro en una rueda de prensa en La Habana en 2000. Realmente la CIA le daba seguimiento a Castro pero no para tanto, el dictador fabulaba constantemente y sobretodo con sus atentados fallidos, que si se le hicieron o intentaron hacer pero nunca fueron la cantidad “enorme” que él se atribuía como súper hombre.

Castro también creía que los estadistas no debían mezclar la vida pública con la privada. “En este sentido, me he reservado una libertad absoluta”, dijo en un documental de 2001.

Fidel es un personaje desconcertante, maquiavélico, que se disfrazó tan bien y con tanta frecuencia que hacía que el hombre real se volviera elusivo, misterioso, inalcanzable, a la vez miedoso, enfermizo, egocentrista, y manipulador.

La cantidad y la calidad de información dura que hay sobre la materia (la vida privada de Castro) es tan escasa, como no hay sobre ningún otro país en el mundo”. Así lo dijo: Brian Latell, principal analista para la CIA sobre Cuba y Castro hasta finales de los 90.

Hasta su fecha de nacimiento es un misterio. Oficiamente nació en 1926. Pero investigadores argumentan que fue en 1927.

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Mario Beira, autor de “Fidel Castro Ruz: un estudio psicoanalítico”, es uno de quienes sostienen que el padre de Fidel, Ángel Castro, cambió su fecha de nacimiento para que pudiera saltar del tercer al quinto grado en la escuela e inscribirse antes en la secundaria.

Otros apoyan esta tesis con declaraciones que su madre, Lina Ruz, y sus hermanos dieron a la prensa local en los primeros años de la revolución, así como datos recogidos por los primeros biógrafos locales.

En 1977, la periodista estadounidense Bárbara Walters le preguntó cuál era el año correcto. “Me quedo con la fecha menos favorable”, fue su respuesta indirecta.

Oficialmente era Fidel Alejandro. Pero quienes han urgado en sus documentos de nacimiento -que son varios, debido a su condición original de hijo ilegítimo después regularizado- aseguran que tuvo otros nombres.

La brasileña Claudia Furiati fue la primera en documentar el asunto. En “Fidel Castro: la historia me absolverá” (2003) asegura que el acta de bautismo de 1935 lo registra como Fidel Hipólito Ruz González, que aparece como Fidel Casiano Ruz González en un certificado 1938 y que en 1941, cuando fue reconocido, finalmente se le asigna el nombre por el que se lo conoció hasta el final de sus días: Fidel Alejandro Castro Ruz.

La tesis es que aprovechó esta última oportunidad para adoptar el nombre de uno de sus héroes históricos: Alejandro Magno.

Sobre el asunto, Fidel Castro sólo le asomó a Ignacio Ramonet -en “Biografía a dos voces”- que “el 13 de agosto (su cumpleaños) es el día de San Hipólito Casiano, pero me dieron el nombre de Fidel por el hombre que iba a ser mi padrino”.

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“Punto Cero” es el nombre clave que los servicios de inteligencia cubanos dan a “Jaimanitas”, la residencia de Castro en La Habana, por décadas mantenida tras un velo de misterio.

La primera vez que el público en general vio imágenes fue en 2001, cuando Dashiel Torralba, exnovia de uno de los hijos de Castro recién escapada de Cuba, le entregó un video casero a la cadena estadounidense Univisión.

Situada en un suburbio de La Habana, en los terrenos de un antiguo campo de golf, es una estructura en forma de herradura, alrededor de una piscina.

En el video de Torralba se ve un largo corredor exterior, un amplio jardín con algunos juegos infantiles, una cocina con superficies de acero inoxidable y un comedor con mesa de ocho puestos y televisor, ninguno de estos lujosos.

El entonces vicepresidente Carlos Lage calificó la exhibición del video como “una bajeza repugnante”. Pero después del retiro de Castro en 2008, los controles se relajaron un poco y ciertas personalidades ganaron acceso.

En enero de 2014, con motivo de la cumbre de la CELAC que se celebraba en La Habana, varios presidentes lo visitaron en su casa. Las fotos distribuidas por agencias noticiosas mostraban a Castro y a sus invitados en una terraza con sencillas mecedoras de mimbre.

Un artículo del diario británico The Guardian agrega que la “modesta casa” consta de dos pisos y cuatro habitaciones, mientras que otro del diario Telegraph la describe como una edificación “bien equipada” que contrasta con “la imagen de austeridad que se exige a los ministros cubanos”.

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Creo que la riqueza del dictador se trata de un aspecto muy espinoso, debatido con vehemencia por partidarios y detractores.

La revista Forbes comenzó a incluirlo en su lista de ricos del año 1997. En 2006, última vez que figura en la mencionada lista, le asignaba una fortuna de US$900.000.000.

La cifra se basaba sobre su “poder económico sobre una red de compañías propiedad del Estado”. Castro rechazó esta especie como una “mentira repugnante”.

Otros piensan que la cifra es incluso mayor. Aseguran que su fortuna está contenida en las llamadas “Reservas del Comandante”, y que incluye cuentas bancarias, negocios y posesiones dentro y fuera de Cuba.

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Desde principios de los 50 a Fidel Castro no se lo vio en público más que vestido de militar, el secreto de vestir de verde daba el toque de Rebelde, aunque sinceramente, sobre batallas directas, esto también fue secreto.

“Con el uniforme no me tengo que poner una corbata todos los días. Evita el problema de qué traje ponerme, qué camisa, qué medias”, le dijo a Ramonet.

Por sugerencia de su amigo Gabriel García Márquez, en 1994 probó usar una tradicional camisa informal, conocida como “guayabera”, en la conferencia de los No Alineados, según el documental “Fidel, la historia no contada”, de Estela Bravo.

Ese mismo año que empezaría también a probar vestirse de traje.

Tras su operación en 2006, la enfermedad lo obligó a lucir un estilo deportivo: pantalón y chaqueta de ejercicios. Razón por la cual la revista Time lo incluyó en una lista reciente de mandatarios peor vestidos del mundo.

En cuanto a la barba, comenzó a usarla en tiempos de la Sierra Maestra y ya nunca se la quitó hasta su muerte.

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Fidel Castro gozaba de fama de mujeriego y fueron varios quienes intentaron determinar cuántos hijos habían resultado de sus amoríos.

El cálculo más exhaustivo lo hizo la periodista Ann Louise Bardach en el libro “Without Fidel” (año 2009), y su cuenta llega a 11.

Castro se casó en 1948 con Mirta Diaz-Balart, una joven de familia acomodada a quien conoció en sus tiempos de estudiante. Con ella tuvo un hijo: Fidel, conocido como Fidelito, quien por un tiempo estuvo a cargo del programa nuclear cubano.

El matrimonio se disolvió en 1955 y según Bardach, al año siguiente tuvo tres hijos de tres madres diferentes.

La más famosa es Alina Fernández. Su madre es Natalia Revuelta, una joven de alta sociedad que defendió ardorosamente la revolución. Alina, en cambio, abandonó Cuba en 1993 y se convirtió una fuerte crítica.

La menos conocida es Panchita Pupo, cuya existencia mencionó Bardach hace unos años. Por último, nació Jorge Ángel, hijo María Laborde, una admiradora que Castro conoció al salir de prisión.

La familia Castro sin embargo no fue muy sociable nunca, el mismo loco cabeza de familia se encargo de enviarlos a diferentes países a realizar estudios usando el método burgués de los millonarios modernos, no sabe exactamente si las carreras de los hijos de Fidel fueron pagadas o simplemente los gobiernos asumieron los gastos de Estudios.

Dalia Soto del Valle, una maestra de escuela que conoció durante las campañas de alfabetización de los años 60: Alexis, Alexander, Antonio, Alejandro y Ángel. Según informes, Castro no se casó con Dalia hasta 1980. Y los cubanos no vieron su rostro hasta el año 2003, cuando se mostraron imágenes suyas en la televisión estatal.

“Mientras que no era un padre de estilo afectuoso, Castro cumplía con sus obligaciones y mantenía un ojo -aunque distante- sobre el clan. Se ocupaba financieramente de todos su hijos y se aseguraba de que tuvieran oportunidades”, escribió Barach.

La periodista incluye otros reportes no confirmados, incluido un hombre llamado Ciro Redondo, resultado de una breve relación. Y en 2007 una desertora de los servicios de inteligencia cubanos dijo haber dado a luz a otro hijo de Castro en los años 70.

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La organización Archivo Cuba, con sede en Miami, señala, por ejemplo, que en el más de medio siglo que lleva la Revolución se fusilaron a 3.116 personas y otras 1.166 fueron ejecutadas extrajudicialmente, aunque reconoce que es “muy difícil” saber los números exactos.

Por su parte, el Instituto de Historia de Cuba, a través de su presidente René González, señala que fueron muchos menos casos y todos “en el marco de la ley, con transparencia y con causas probadas”, sin embargo testigos y declaraciones afirman que en la Habana se llegó a fusilar entre 10 a 12 personas diarias, y en Camagüey se contabilizar hasta 20 diariamente.

Un día se sabrá cifras y nombres, aunque lo que si queda bien claro es que fueron muchos, la mayoría por ser opositores a las ideas comunistas.

Desgraciadamente quedaría mucho que enseñarle al pueblo cubano, eso sin contar las miles de mentiras que dijo en toda su vida, que también son un misterio lo que con carácter público.

Publicado por Roque

Cubano-Español.

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