¿Qué hubiera pasado si el 27 de Noviembre de 2020 hubieran entrado al Ministerio de Cultura los jóvenes que protestaban?

Hace unos cuantos días, un amigo me contó que chateaba con una amiga suya que le dijo “el 27N conmigo las perdió todas ya”. La razón que le dió la muchacha fue que el 27 de enero pasado, habíamos perdido una oportunidad muy valiosa al no haber aceptado entrar al Ministerio de Cultura cuando Fernado Rojas nos lo propuso. No justificó el zarpazo de Alpidio Alonso pero sugirió que teníamos culpa de lo que había pasado.

Lo que más me llama la atención de estas aproximaciones, es que están suspendidas en el aire, flotando, como si fuera real que llegamos ahí por el manoseado argumento del show mediático, sin otra motivación que plantarnos frente al mincult porque sí. La muchachona no tuvo en cuenta que Camila Acosta, Tania Bruguera y Katherine Bisquet habían sido detenidas por la Seguridad del Estado y que estábamos exigiendo al ministerio que se ocupara de una cosa que le toca aunque quiera evadir responsabilidades. No tuvo en cuenta que las redes sociales, los celulares y el trabajo de los periodistas no estatales, son lo único que nos puede proteger.

Gracias a las transmisiones en vivo que se estaban realizando, quedó registrado como cientos de personas maltrataron de un modo brutal a 20, y cómo un funcionario público comenzó un acto de barbarie del modo más bochornoso.

¿Qué habría pasado si hubiéramos aceptado entrar?

Simple. Hubieran aprovechado que Maykel Osorbo estaba en el grupo, hubieran hecho alguna cama, generado una situación que diera pie a la violencia, la golpiza que nos hubieran dado habría sido triple a la que nos dieron para subirnos a la guagua (sin poderla registrar, pues la condición para entrar era dejar los celulares fuera), luego terminarían Maykel y otros implicados en un acto de “maltrato al patrimonio” o a la “propiedad social”, hubieran editado un video infame y maniqueo para poner en el NTV y el poder tendría otro argumento hipócrita y mentiroso para justificar su irresponsabilidad, su ineficiencia y su incapacidad para escuchar a los ciudadanos.

Maykel Osorbo es el puchimbá con el que el poder exterioriza sus frustraciones, su odio, su rencor, a base de golpes, a mano limpia. Maykel es un blanco fácil porque es un negro difícil. Es el resultado, el síntoma omnipresente y multiplicado por mil, del fracaso rotundo de un proyecto revolucionario que ilusionó a muchos y que hoy tiene a tanta gente sumida en el terror, en la indolencia, en el desencanto o en la molestia.

Cuando me interrogó por primera vez un oficial de la contrainteligencia, me insistió mucho en que sentía al hablarme, que yo era muy diferente a Maykel y a Luis Manuel, que Maykel era capaz de escupir a un policía, y que si Maykel escupía a un policía y le partían dos costillas (esas palabras literalmente usó) eso era entendible. De lo que no quería hablar el oficial era de que cuando Maykel escupió al policía estaba esposado y estaba siendo golpeado por otros tres policías de modo brutal. Decir verdades a medias, es el mejor modo de fabricar mentiras.

Un abogado de los más talentosos y honestos que he conocido, me contó que una vez “le tocó” darle clases sobre leyes a oficiales de la PNR. En una de las clases, se armó un debate sobre por qué es tan alto el porciento de población penal negra en Cuba. Él trató de decirles que tenía que ver con los enormes prejuicios culturales que se arrastran de muchos años. Pero un oficial de pronto lo calló: “Mire, usted sabe de leyes pero nosotros somos la policía, y yo le digo que los negros son más delincuentes que los blancos. Nosotros lo sabemos pero no le puedo decir cómo…”

Maykel es el tumor que se quieren extirpar, como si estuviera creciendo en otro cuerpo que no es el de ellos por demás. Que sea negro, rapero y contestatario, es simplemente una tríada de los tantos pretextos que tienen para intentar aplastarlo. Para ellos Maykel es también marginal, impropio, les molesta que genere empatía de manera auténtica como ellos no pueden.

Maykel claro que no es un tumor, es un anticuerpo, uno entre los tantos que están por salvar la vida de la Nación.

Maykel es un glóbulo negro, vital… Ellos no son glóbulos rojos como quieren hacer creer, son bacterias y células cancerígenas.

Foto/ Captura video

Escrito por: Julio Llópiz Casal

Publicado por Roque

Cubano-Español, mi opinión es simplemente eso.

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