“Ron para los adultos que protestan ¿y los niños?”

Mira que yo trato de mantener la energía positiva, pero hay cosas que me invierten la polaridad en una cuarta de tierra. Resulta que alguien que puede decidir tomó la decisión de vender dos botellas de ron por núcleo familiar, o sea, por libreta.

Usted va y se compra su “guachipupa” y se la bebe disciplinadamente en casita, solo o con los convivientes, porque no se puede pachanguear. Todo bien hasta ahí.

Ahora, yo me pregunto, si tanto les ocupa la salud mental de las personas en edad de ingerir bebidas alcohólicas:

¿Por qué no se toman la misma molestia con los niños?

Los niños, que no pueden salir, que no pueden jugar fútbol, ni pelota con otros niños, que no pueden correr, patinar, montar bici, ir al acuario o al zoológico. Los niños, que no tienen acceso a golosinas a menos que sus padres las paguen en MLC o a sobreprecio.

Esa infacia, cuya salud mental y desarrollo están tan comprometidos entre teleclases epidérmicas y adultos histéricos por las colas, las carencias y el encierro, ¿a nadie le preocupa? ¿Por qué a nadie se le ha ocurrido vender aunque sea una libra de galletas rompequijá por niño? ¿Cuánto más costoso sería que esas dos botellas de alcohol por núcleo? ¿No hay nadie por allá arriba que pueda poner a trabajar el moropo para venderle a los padres aunque sea un paquete de caramelos por chiquillo? ¿De verdad la curda para los adultos es una necesidad más “necesaria” que garantizar una puñetera golosina por niño? ¿O es que lo prioritario es mantener a los adultos sedados, y los chamas que revienten porque, en definitiva, ellos no protestan, ni dan el berro en las redes, ni hacen huelgas? ¡Caballero, GENEREN, que les pagan para eso! ¡Reordenen las prioridades! Y aprendan, que yo no soy eterna. Por nada.

Escrito por Liliam Ojeda

Foto/Archivo

Publicado por Roque

Cubano-Español, mi opinión es simplemente eso.

A %d blogueros les gusta esto: