Raúl llama a palabras firmes y decisivas como si en Cuba existieran dos posiciones.

Palabras firmes, decisivas, como si solo hubieran dos posiciones. Palabras que aunque parezcan dirigidas a un enemigo feroz, éstas en especifico, están dirigidas a los profesionales que se graduaron de sus escuelas, sus universidades y solo exigen una posibilidad más de trabajo.

Foto: Captura palabras del discurso de Raúl Castro

Una posibilidad que quizás es mejor que la ya demostrada fallida empresa estatal. Mejor para ese profesional, y para la sociedad en general, a esa que ni de cerca puede responderle la institución del estado. Tildados de egoistas, pero solo queremos trabajar, y trabajar aquí en nuestro país, tener amparo legal, poder tener una seguridad social que nos respalde en un accidente o en nuestra vejez.

Una vejez en nuestra tierra, no en otra.

¿ Acaso no se ve esa intención? Tildados de mercenarios y me da una rabia por dentro porque muchos de los más motivados en este reclamo son profesores excelentes que tuve. Talentos que quedaron encerrados en mil sueños de futuro y con cierta frustración ayer confirmaron que no son más que egoistas mercenarios.

Entonces ¿a qué aspiramos los jóvenes que vemos tanto entuciasmo hecho cenizas?

La mayoría de nosotros, lo aseguro, no queremos anexión alguna, no queremos quitarle trabajo a nadie, no queremos más atraso en nuestro país, todo lo contrario. Buscamos una alternativa aquí para mejorar aquí. Incluso no entiendo porque tienen que estar separados el sector privado y el estatal, cuando uno puede ser perfectamente complemento del otro, ya sea para aprender o para reforzarse, pero libres de decidir cada uno sus intenciones. A la corta el trabajador siempre va a ir a donde esté más complacido económica y espiritualmente, ya sea el privado o el estatal, si éste se consolidara y mejorara. Pero todo se ve en blanco y negro.
Me lastima ver un colega en un bar fregando y dejando a un lado su título de oro. Me duele ver a un universitario prostituyéndose. Me averguenza ver a un reciengraduado aun viviendo de sus padres, que a la vez viven del invento. Ellos, señores del congreso, no llegaron allí porque querían, ni por contrarrevolucionarios. Llegaron porque sus trabajos no supieron cubrir las necesidades básicas aun así se mataran trabajando.

Estas empresas no fallan porque ellos trabajen más o menos, fallan porque funcionan en un sistema obsoleto y poco estimulante, y sobre eso ellos no tienen ningún poder decisivo.

Foto/ Archivo

Por tanto se van, y se seguirán yendo.
En nuestro congreso parecen todos estar de acuerdo, eso nos reduce a una aparente minoría.¿ Y los que no? ¿Qué hacer mas allá de un reclamo en redes? ¿Dónde más exigir algo que aunque parezca descabellado no lo es?. ¿Dónde se pueden realizar como personas? Claro está que habrá quien se aproveche de un reclamo contrario a sus planteamientos para la “subversión y el politiqueo barato”- como les gusta llamarlo- pero si segregas, divides, excluyes, anulas, ¿a dónde crees que van a acudir una mayoría de esos perjudicados?

Más aun cuando se dio una educación gratuita, pero no un pensamiento propio. Me da tristeza pero una gran parte de los cubanos piensan que es: todo o nada, a favor o en contra. Y la respuesta a ese comportamiento social está precisamente en discursos como este. Por suerte existen y muchos de ellos los profesionales, quienes tienen pensamiento propio. De ellos habrán los que continúen luchando por un sueño, una utopía, “los resistentes”. Pero habrá quien busque donde sea tomado en cuenta, donde se desarrolle, donde cumpla su sueño, e irónicamente serán “los agotados”.

Escrito por: Carlos Carbonel

Publicado por Roque

Cubano-Español, mi opinión es simplemente eso.

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