Hambre en Cuba. La segunda epidemia

El hambre, una enfermedad crónica en Cuba

El desabastecimiento, las escasez, las largas colas y los altos precios están afectando al cubano de a pie que no logra sustentar a su familia con la escasa lista de alimentos subsidiados que ofrece la canasta básica.

Es una lucha a muerte por la supervivencia, dramática y casi apocalíptica como los “Juegos del Hambre” de Gary Ross. Hoy en Cuba la comida es un trofeo que hay que ganar en la batalla de las colas.  

Los familiares de los cubanos de la isla que viven fuera de Cuba tratan de ayudar con remesas y abastecer de alimentos desde el exterior, en un país que sufre de inflación en dólares de los productos de primera necesidad.

El régimen obliga a los emigrados a pagar 4 o 5 veces por encima del valor real de los productos  en las únicas tiendas abastecidas del país, las online. El gobierno se justifica tras la misma excusa gastada y poco creíble del“asfixiante” bloqueo económico. 

Solo el 34% de los cubanos recibían remesas en 2015, según encuesta de Univisión. En la actualidad el número poco ha variado. Aquellos que reciben MLC son los que pueden acceder a la carne de res. El cubano común debe intentar sobrevivir con el aporte proteico de los frijoles. 

A pesar de permitir, bajo ciertas condiciones, el sacrificio de ganado mayor por parte de particulares, el país apenas cuenta con 3 millones y medios de cabezas de ganado. De los cuales más de la mitad se dedican a la producción láctea y la reproducción. El acceso de los cubanos a carnes es un problema sin solución inmediata.

El cerdo apenas se puede encontrar en las ciudades debido a los controles de precios. En raras ocasiones se puede obtener a 85 pesos la libra, valor impagable para los trabajadores. El pollo corresponde a una libra mensual por persona. Las colas para acceder al pollo norteamericano que oferta el régimen son kilométricas, reduciendo las posibilidades de una alimentación balanceada. 

El pueblo cubano fundamenta su alimentación en carbohidratos complejos como el pan. Esta alimentación carente de proteínas y alta en carbohidratos hace que el 40% de la población del país sea obesa. Una de las característica de la desnutrición crónica es la gordura basada en alimentos paliativos para soportar el hambre.

Los efectos del hambre al que se enfrenta el pueblo cubano en este momento se constatarán en la caída del tamaño promedio de las nuevas generaciones, la pérdida de masa muscular de un grupo de la población y los casos de anemia ferropénica producto a la falta de proteínas elementales en la oferta de alimentos de la canasta familiar.

TOMADO DE CUBITANOW

Publicado por Roque

Cubano-Español, mi opinión es simplemente eso.

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