Muere el astronauta que no pisó la Luna

La historia de Michael Collins se resume así: el astronauta que estuvo en la Luna y no la pisó.

A él le tocó el papel más desagradecido del momento crucial en la historia de la era aeroespacial. Collins, piloto de la nave Columbia en la operación Apolo XI, se quedó en la nave. Siguió orbitando, mientras que Neil Armstrong –el del paso gigante para la humanidad– y Edwin Buzz Aldrin se llevaban la gloria de ser los dos pioneros.

“Vosotros, gatos, tomadlo con calma”, les dijo por radio a sus compañeros de tripulación. Lo tenía todo listo por si ocurría algo imprevisto cuando se encontraban a 400.000 kilómetros de la Tierra, lo más lejos que ningún otro viajero había llegado nunca. Eso sucedió el 20 de julio de 1969.

Michael Collins falleció este miércoles a los 90 años. Su familia confirmó en un comunicado por Twitter que un cáncer fue la causa de su defunción. No se especificó dónde falleció.

Ese viaje supuso el momento épico en la exploración espacial, ese trayecto que convirtió en realidad la fantasía de los escritores de ciencia ficción.

“Estoy solo, verdaderamente solo y absolutamente aislado de cualquier vida conocida”, escribió en su libro de memorias, Carrying the Fire (1974). Fue su reflexión al recordar que una vez el módulo lunar Eagle descendió desde la Columbia y alunizó, perdió contacto con sus colegas y su línea de comunicación con la NASA se bloqueaba cada vez que pasaba por el otro lado de la Luna.

“Miraba por la ventana y podía ver estrellas, eso era todo. Donde sabía que estaba la Luna, simplemente había un vacío”, relató.

Nunca aceptó la comparación de ser como el primer hombre bíblico, pero admitió que sintió estar petrificado. Reconoció que su mayor temor consistía en que no volviera a reunirse con el módulo. “En los meses previos al viaje, mi terror secreto era regresar en solitario”, confesó en su libro.

En esa recapitulación aseguró que había decidido no suicidarse en caso de que Armstrong y Aldrin se perdieran para siempre, aunque fue muy consciente de que su vida quedaría marcada si era el único superviviente.

No tuvo que preocuparse. Regresaron los tres. Cayeron en el Pacífico y luego protagonizaron la gran gira de la victoria, además de recibir la medalla Presidencial de la Libertad. Sin embargo, Collins nunca obtuvo el prestigio universal de sus dos colegas.

Fuente: La Vanguardia

Publicado por Roque

Cubano-Español, mi opinión es simplemente eso.

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