Las democracias latinoamericanas deben unirse en el respaldo a los activistas cubanos

Un cartel político en Cuba. THE CONVERSATION

Si bien geográficamente es parte de América Latina y el Caribe, Cuba en materia política no figura como prioridad para los países de la región. Analistas consultados por DIARIO DE CUBA consideran que el actual contexto de movilizaciones por la democracia dentro de la Isla debería tener por respuesta un respaldo de los países democráticos latinoamericanos.

Al contrario de lo que ocurre con las derivas autoritarias de Venezuela o Nicaragua, ante las cuales se evidencia interés de la diplomacia de algunos países de la región, el devenir de Cuba no parece despertar interés, al menos públicamente, entre los gobiernos democráticos de América Latina.

Cuba atraviesa, según diversos observadores, una situación propicia para la actuación mancomunada de las democracias vecinas. Por un lado, ha surgido un nuevo movimiento pro-democracia dentro de la Isla, con bastante impacto y especialmente entre los jóvenes. Y junto a eso, estiman que el relevo en la dirección del Partido Comunista de Cuba (PCC), tras el retiro de Raúl Castro, podría dar paso a un castrismo sin los Castro.

Con pesadumbre, Gabriel Salvia dice a DIARIO DE CUBA que “del lado de los gobiernos latinoamericanos no se puede esperar nada, pues no tienen el tema de Cuba en su agenda y ni siquiera establecen relación entre el rol del régimen cubano y la crisis venezolana”.

Ven el árbol pero no el bosque, remata Salvia, director general de CADAL, una fundación apartidaria, basada en Buenos Aires, que promueve los derechos humanos y la solidaridad democrática internacional.

Por su parte, la académica venezolana Elsa Cardozo traza una eventual agenda para los gobiernos democráticos de América Latina para que rompan con la inmovilidad que les rodea en relación al momento crucial que vive Cuba, en la actual coyuntura.

En respuesta a DIARIO DE CUBA, Cardozo sostiene que los gobiernos deberían “asumir conjuntamente declaraciones de condena a la represión y a procedimientos arbitrarios de detención” que están teniendo lugar en este momento en Cuba.

Esto en consonancia con la defensa de la “universalidad e indivisibilidad de los derechos humanos”, asegura Cardozo, quien fue directora tanto de la carrera como de la maestría en Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

A su juicio, tal como se ha hecho ante otras situaciones que demandan respuesta regional en bloque, los gobiernos democráticos deberían “mantener el caso cubano en agenda en organismos y foros internacionales“.

Y complementa: “Organizar (como para el caso de Venezuela conviene fortalecer) un grupo de democracias con actitud proactiva, atenta  y proactiva ante la situación cubana”.

Para Salvia, es importante ver la crisis de derechos humanos y la respuesta de activistas sociales y culturales ante la dictadura cubana, como algo que no es ajeno a América Latina. En esa dirección asegura que los gobiernos latinoamericanos deben “ver que el Gobierno de partido único de Cuba es un límite para el fortalecimiento de la democracia en América Latina”.

El sentido de oportunidad de una respuesta regional tendría doble propósito. Delimitar la cancha para que el nuevo presidente y primer secretario del PCC, Miguel Díaz-Canel, entienda que la región no ha dejado a Cuba a su suerte, y dar un mensaje de esperanza y solidaridad al movimiento pro-democracia de la Isla.

Más allá del papel de los gobiernos, Salvia apunta otra arista que a fin de cuentas resulta positiva y que habla del rol de otros actores, sociales o culturales en la promoción de la democracia y la defensa de los derechos humanos.

Desde América Latina viene creciendo la sensibilidad y el apoyo de referentes progresistas de la cultura y la academia, en especial hacia el Movimiento San Isidro y el 27N. Muchos artistas independientes de Cuba son reconocidos en América Latina por su trabajo y además representan un aire renovado en la lucha pacífica por la libertad de expresión en Cuba”, recuerda el director general de CADAL.

Entretanto, Andrés Serbin recuerda que la política hacia Cuba por parte de América Latina tiene hilos de conexión con lo que a su vez decida EEUU.

En opinión del presidente de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES), el giro que han dado algunos países en la región, alejándose de lo que fue “la marea rosa”, es un aspecto a tomar en consideración, dada la ausencia de puentes para la incidencia de muchos gobiernos de la región hoy en la agenda cubana.

Sin que Cuba sea una prioridad para la Administración Biden, se está generando un escenario diferente a lo que fue la exacerbación de la sanciones por parte del Gobierno de Donald Trump, pero sin llegar a lo que fue el foco de atención que le dio Barack Obama al tema cubano.

Para Cardozo es indispensable que América Latina asuma un rol proactivo respecto a Cuba. A su juicio, no debe dejar la política hemisférica hacia Cuba en manos de EEUU (aun reconociendo su peso) ni esperar por las reacciones de la Unión Europea (UE).

TOMADO DE DIARIODECUBA

Publicado por Roque

Cubano-Español.

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