“Los ricos en Cuba Socialista”

  • Mi papá fue un militar que bajó con los rebeldes de la Sierra Maestra al que pagaron por sus servicios con una casa en Siboney, allí viví sin lujos de ningún tipo hasta mis 28 años. Era solo un cubano pobre con una casa muy grande.
  • A mis 7 años fui con papá a su unidad militar en el poblado de El Cano, a cada rato me llevaba con él. Ese día salimos en un camión militar enorme a llevar suministros a una finca gigante y muy intrincada entre las lomas de Bejucal, hoy provincia Mayabeque. Era una finca llena de búfalos, avestruces, cocodrilos, flamencos, jutias y muchos animales que jamás había visto. También había decenas de gallos de pelea. Allí estaba Guillermo García Frías. Siempre había escuchado que las peleas de gallos eran prohibidas pero ese día allí se peleaban gallos, pero claro era Guillermo García.
    Ese día también descubrí que en Cuba había ricos.
  • A mis 20 recuerdo haber visto correr en el barrio a un hijo de Almeida en un carro VW sin tener la edad para hacerlo, recuerdo que frente a la escuela de Química atropelló a una chica y nunca después de aquello dejo de conducir ni un solo día, solo le cambiaron el carro, cualquier mortal hubiese recibido una denuncia de oficio, pero se trataba del hijo de Almeida.
  • Nunca olvidaré que a mis padres los inspectores de vivienda les dieron en una ocasión 72 horas para cortar los marpacificos que eran nuestra única cerca pues según ellos no permitían la visibilidad, justo en los días que Mariela Castro se mudaba al barrio, a solo una cuadra de nosotros, a una gran mansión en las calles 206 y 17 dónde aún hoy vive y levantaba por esos días un muro de más de dos metros de altura. Todavía el muro existe, ella no tuvo que tumbarlo en horas, ningún inspector la visitó, pero claro, era Mariela, la hija de Raúl.
  • A mis 28, cuando salí de Siboney en el 2006, en las calles 204 y 13 se reconstruía en una inversión capital una mega casa que ya era enorme y solo se decía que era para un nieto de Raúl. No había necesidad de repararla porque ya era hermosa la vivienda, pero era un nieto de Raúl.
  • En el año 1999 yo no era abogado, trabajaba como técnico en electrónica reparando plantas de radio Kenwood generalmente en lugares muy remotos en muchos de los cuales no había ni electricidad. En una ocasión fuimos a una hermosa finca que parecía de novela extranjera dónde se veían unos caballos enormes, la finca era de Raúl Castro y se encuentra en Candelaria con el nombre de Charco Azul, allí habían caballos increíbles y el hombre que me atendió y que estaba al frente de la finca me llevo a ver la pista del helicóptero por dónde aterrizaba “el chino” cuando iba a ver sus caballos. Ningún cubano ni siquiera trabajando tres vidas se podría dar esos lujos, pero se trataba de Raúl.
  • En el año 2000, una mañana me recogieron en mi casa con mis herramientas porque había un problema en un lugar del que no podía hablar con nadie, se me advirtió varias veces.De lo poco que recuerdo del recorrido es que luego de pasar un campismo en el Mariel que se llamaba herradura agarramos un terraplén por varios kilómetros y solo había mar y monte. Al llegar al lugar verifique que se trataba de un equipo de radio roto, el aparato funcionaba con batería porque allí no había electricidad. Terminé mi trabajo bastante rápido y luego fui a explorar el sitio pues allí no había más de dos personas. También había un helipuerto, solo que este era bien grande y en el mar había una extensión enorme como cercada con una especie de red de pesca. Me explicaron que el sitio era de Fidel y que solía ir allí a practicar el buceo. Que la red era para su seguridad. Sin embargo lo que más atrajo mi atención fueron los camellos. Cómo si se tratara de vacas allí había una especie de potrero dónde pastaban unos 40 camellos. Se me explicó que Fidel los había adquirido en los peores años del período especial para investigar si se adaptaban al clima de Cuba y potenciar la cría del animal como si fuera ganado. Parece una historia sacada de un cuento de hadas,un cubano con 40 camellos como si se tratara de un jeque árabe, pero se trataba de Fidel.
  • En el año 2004, mis papás rentaban un par de habitaciones en nuestra casa en Siboney. Fui con unos amigos mexicanos rentados en mi casa a una fiesta a la que los habían invitado. La fiesta era en una mega casa en el reparto Kholy. Allí habían unas 30 personas. Me hice pasar por un mexicano más pues me apenaba decir que era un cubano sin un jodido peso y a simple vista era evidente que allí todo el mundo tenía mucho billete en la cartera. Cómo a la medianoche ya los tragos habían hecho mucho efecto y mis amigos habían hecho buenas relaciones y se les acercó alguien que les propuso un negocio, les proponía venderle mucho tabaco cubano al por mayor y facilitarle la exportación del mismo desde Cuba para que no tuvieran problemas en la aduana. Era un chico de unos 30 años, de unas entradas muy pronunciadas y se presentó como un hijo de Fidel, yo no le creí y ellos tampoco. Un par de meses después fuí a comer con mi novia al restaurante “El palenque”, en mi barrio de Siboney y allí estaba el chico de las entradas enormes, recuerdo que el comía con un alemán, cuando terminó solo firmó y se fueron. Yo terminé y pagué unos 25 CUC. Pero la curiosidad me llevó a preguntar al mesero y este me explicó que ese restaurante era del Consejo de Estado y que había “personajes” que no necesitaban pagar, solo firmar una especie de voucher. Yo pagué y el no, pero confirmé con el indiscreto mesero que ese semicalvo que había propuesto tabaco a mis amigos meses atrás en una fiesta en Kholy era un “personaje”, se trataba de Alejandro Castro el hijo de Fidel.
  • Hace apenas unos 5 años me invitaron a una discoteca y aunque no soy de ese tipo de eventos no me pude esquivar el golpe. Cuando llegamos al lugar resultó ser un antro muy lujoso muy cerca de las calles 7ma B y 70 cerca de la escuela Española en playa, el lugar se llamaba “Fantasy”, allí se conseguían bebidas de las más caras, botellas desde 300 y hasta 500 dólares, apartar una mesa podía llegar a costar hasta 100 dólares, había prostitución al 100 porciento apenas llegabas en las áreas exteriores te asaltaban mujeres de varios precios y tarifas y ya dentro del local te ofrecían de todo tipo de pastillas y polvos, aquello no dejaba nada a la imaginación. Supe que el local lo habían cerrado en inumerables ocasiones por “vicios prohibidos” sin embargo lo volvían a abrir al poco tiempo. Los dueños eran nietos de personajes muy importantes y llevaban el apellido Castro, a cualquier otro cubano le habrían retirado las licencias, decomisado el local y hubiesen ido hasta presos, sin embargo eran los nietos castro.
    Hoy nos asombramos de que Sandro Castro alardee en un Mercedes, que los hijos de un ministro estudien en una beca en China o exhiban fotitos de un viaje turístico a París, o que disfruten de un paseo en yate por los jardines de la reina, sin embargo en Cuba siempre han existido excesos, ellos solo ponen en práctica aquello de que hijo de gato caza ratón.
  • Escrito por: Manuel Viera

Publicado por Roque

Cubano-Español, mi opinión es simplemente eso.

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