Historias de Domingo: No te equivocaste, Juanita.

Detrás del Díaz Canel singao, hay una cúpula de otros singaos que, como es costumbre, no dan la cara. Me refiero al clan castrista, compuesto por hijos, nietos y yernos que han sido cómplices del desastre económico y social de Cuba, impuesto por los padres Castro durante más de sesenta años.
Hace un tiempo, vi una entrevista que le hicieron a Juanita Castro, hermana de los dictadores. Ella vivía en Miami y relató que había traicionado a sus hermanos cuando, siendo un apoyo a la incipiente “Revolución” junto a ellos, se dio cuenta de las malas intenciones de Fidel y decidió entonces colaborar con la CIA y denunciar públicamente el fatídico destino de Cuba (no te equivocaste, Juanita). En fin, una familia muy mal llevada desde entonces por la política.
Juanita contó que Díaz Balar era compañero de Fidel en la Universidad y en una ocasión le presentó a su hermana Mirtha, pero cuando supo de la relación de estos y de la intención de casarse, Díaz Balar le dijo a su hermana: “No te cases con Fidel porque lo mismo te compra un abrigo de visón, que te tira desde un segundo piso”.
Pues bien, ahí está la moraleja: Fidel Castro compró el abrigo de visón para sus hijos y nietos a costa del sacrificio del pueblo y les proporcionó una vida llena de lujos, mientras que al pueblo lo lanzó desde un segundo piso. Y este ha sido el resultado: por una parte, un pueblo hambriento, en la miseria, en edificaciones que se derrumban, reprimidos y enfermos; por otra, los Castro, una élite aburguesada que tomó la isla y se empoderaron como los dueños absolutos de Cuba.
Los herederos castristas aprendieron muy bien la lección de sus padres (incluyo a Raúl, por supuesto) y en medio del caos actual, estoy seguro de que sueñan con la prolongación de su poderío y pretenderán imitar a los rusos (como era típico en el viejo andante). Recordemos que cuando se desmoronó la URSS, aparecieron los “millonarios” oligarcas y magnates que manejaban la economía soviética y ¡chas!, tomaron el poder. Ahí está el Putin, con millones y sus amigos millonarios.
En el caso de Cuba tenemos a López Callejas, que debe de tener tanto dinero como Amancio Ortega. Este último, acaudaló fortuna vendiendo ropa; el otro, robándose el presupuesto de Cuba. Así que el señor Callejas estará preparando, silenciosamente, su golpe maestro en la pugna por el poder. Vamos, que ya se creerá el Putin cubano. Aunque pensándolo bien, el nombre le queda “pintao”.
Al otro lado del ring, estarán los Castro “originales”, que tienen una gran fortuna, robada también al pueblo y me imagino el cariño que se tendrán entre ellos. Así que también estarán preparando, silenciosamente, su golpe maestro en la pugna porque se creen herederos del poder. Los “hijos de papá” pensarán como el verso de Quevedo: “Poderoso caballero, es Don Dinero”.

Desde mi humilde conocimiento de política y de los Castro, me arriesgo a afirmar que en estos momentos se estarán afilando los dientes para entrar en escena en el momento oportuno. Como buenos discípulos de sus progenitores, tendrán preparada la estocada final. Claro, tienen el dinero robado y el legado familiar de los asesinos (bueno, han empezado a morir, misteriosamente, algunos dinosaurios militares)
Pero, lo que no ha advertido el clan mafioso de los Castro es que, a diferencia de los rusos, hay un tercer grupo de cubanos poderosos que los mismos Castro obligaron a exiliarse en los Estados Unidos un día y que también hicieron fortuna, pero sin robarle a pueblo; lo lograron con sacrificio. Son emprendedores, artistas y profesionales que sí quieren la libertad para Cuba y estarían dispuestos a invertir allí para recuperar el bienestar económico del pueblo. Es una parte de la diáspora cubana; son cubanos capitalistas que viven en el exterior, que generan empleo, producción y calidad de vida. Y eso es lo que necesita Cuba. Y eso es lo que quiero para los cubanos.
Sí, quiero capitalismo para Cuba. Es la única manera que tiene el pueblo de recuperar el abrigo de visón que les robó Fidel Castro. Sí, quiero capitalismo. A este sistema le agradezco que hoy mis hijos, en España, tengan una vida digna, una formación, un hogar, alimentos, medicinas y, sobre todo, libertad. Sí, quiero capitalismo.
Y tú, ¿qué opinas?

Escrito por: Claudio Roma

Publicado por Roque

Cubano-Español, mi opinión es simplemente eso.

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