Mi abuelo no creía en el comunismo

Es a veces difícil explicar como es que la vida nos lleva de un lado a otro, pero mi abuelo gallego fue de los que supo andar.

Era 1939 y llegó en el barco la Antártida procedente de la Coruña, España, sólo tenía 16 años y huía del Servicio Militar como muchos que llegaron de esas tierras.

Cuando arribó a la Habana era el mes de agosto los guardias le dieron un documento de identidad, le tomaron los datos de España y junto con su amigo Andrés salieron a buscar vida, en su equipaje solo traía 20 centavos que lo usó para comprar un café y un dulce.

Otro coterraneo les ayudó y dormían en un establo y cuidaban los animales, al año de su llegada mi abuelo se fue a Ciego de Ávila a trabajar en los trenes, donde estaría 45 años laborando.

Mi abuelo llegó a tener su finca cerca de Florencia en Ciego de Ávila, “era un mulo de trabajo”, me contaban sus amigos, que han ido muriendo también.

Generoso era analfabeto, no sabía ni firmar, para eso usaba el dedo y tinta, sin embargo de mirar una vaca sabía decirte: peso tanto…, el dinero lo separar por favor del mismo billete y como si fuera un banquero, solo con pasar su dedo sacaba el dinero que le hacer falta.

Llegó a tener 200 cabezas de ganado, como iniciativa propia cuando el central terminaba la zafra el mataba 2 reses para celebrar con sus amigos, el dueño capitalista del central siempre ponía la cerveza gratis para todos.

Muchos venían a ver al gallego, que a pesar de tener mucho dinero seguía trabajando en el ferrocarril y atendía su finca de 8 caballerías, contaba mi abuela que el dueño de esas tierras se iba a los EEUU a vivir, y mi abuelo había reunido en todos sus años trabajados en el Ferrocarril un dinero pero que no le daba para comprar la finca, entonces el gallego como buen negociador logró convencer al vendedor y así se adueñar de aquellas tierras.

En menos de un año sembró frutales, maderas preciosas, y compró 4 vacas, que fueron multiplicándose y en 1959 llegó a tener 200 cabezas de ganado.

Al cabo del tiempo con la madera que tenía en la finca hizo una casona allí hospedar 8 haitianos que trabajaban la tierra, y cuidaban el ganado, les pagaba 48 pesos que en aquel tiempo era una salvajada de dinero.

Tanto era el cariño de estos haitíanos por mi abuelo que el los llevó a inscribirse, porque no tenían papeles, y cuenta mi abuela que cada uno escogió como se llamarían y que al llegar al registro todos se pusieron sus apellidos si aquellos Haitianos murieron siendo Álvarez.

Dos de ellos se casaron, y mi abuelo les regalo madera para que construyeran sus casas en la finca y les dar un pedazo de tierra y bueyes y vacas, con papeles y todo, pero Álvarez seguía trabajando en el Central Azucarero.

Pero: “llego el comandante y mando a parar”, para 1967 mi abuelo fue obligado a vender la finca al gobierno revolucionario y de las 8 caballerías legales que tenía se quedó con 2, ya la nacionalización (robo de Castro)le recoger el ganado, dejando solamente 11 vacas y una yunta de buey.

Fidel Castro cometía así el robo más despiadado.

Mi abuelo no se fue de Cuba como hicieron otros gallegos, el pensó que el comunismo será caer porque era hambre y miseria, por lo que le robaron sólo le pagaron 75 pesos por 2 años cada mes.

Así todo mi abuelo continuó tratando de sobrevivir, vendió lo que le había quedado y compró una casa en el pueblo y comenzó a criar cerdos que en aquellos tiempos valían con 159 libras unos 100 pesos.

Mi abuelo murió en el 1994, y días antes me dijo:”Esta dictadura se va caer un día, es posible que yo no lo vea, pero se va a caer”

Mi abuelo no regreso a España nunca más aunque si mantenía comunicación con su familia.

A casi 30 años de su muerte llegué a su casa en España increíblemente todo estaba igual desde que él con 16 años se fue, allí me recibió un bisnieto de uno de los hermanos de mi abuelo.

Castro romper las ilusiones de un pueblo, convertir los pobres en más pobres, y los ricos en pobres, ese fue y es el comunismo delincuente.

Hoy los ancianos siguen confiando que la nueva juventud haga los que ellos no hicieron pensando que toda la verdad tenía un nombre Fidel Castro.

Publicado por Roque

Cubano-Español, mi opinión es simplemente eso.

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